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Más allá de la "teleserie Abbott": las dos almas que chocan en el Frente Amplio

por 13 julio, 2018

Más allá de la
Los ánimos están crispados al interior del conglomerado. Para nadie es un secreto que la negativa de RD y el Partido Liberal a respaldar la solicitud de remoción del Fiscal Nacional trajo consigo una nueva crisis. Al interior del frenteamplismo ven que este desacuerdo es una muestra más de un proceso mucho más complejo y subterráneo que viven como fuerza en construcción, que dice relación con las diferencias de táctica y estrategia que mantienen sus diversas fuerzas internas.
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La solicitud de remoción contra el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, tiene los ánimos crispados al interior del Frente Amplio. Si ya había molestia por la negativa a respaldarla y los constantes “intentos" de bajarla que tuvo Revolución Democrática (RD), la filtración de una minuta elaborada para las bases de RD con argumentos jurídicos en contra de la iniciativa, desataron la indignación de las fuerzas que impulsaron la solicitud, entre ellas Poder, el Movimiento Autonomista (MA), Izquierda Autónoma (IA), Izquierda Libertaria (IL) y el Partido Humanista (PH).

Los dirigentes del FA han tratado de bajarle el perfil a la filtración, pero las críticas internas no tardaron en llegar y la noche del miércoles se vivió una tensa discusión en la reunión semanal de la Mesa Nacional, que tuvo lugar en la sede de RD.

Un último conflicto que llegó a coronar una verdadera historia de desencuentros, digna de una teleserie venezolana. Desde que Poder, a través de la diputada Claudia Mix, anunció la solicitud de remoción contra el Fiscal Abbott a fines de abril, surgieron las dudas desde RD y otros movimientos. Resquemores que nunca habrían sido abiertamente asumidos por RD, aunque sí habrían pedido varios ajustes en el proceso, como por ejemplo la salida del abogado Mauricio Daza de la primera línea, requerimiento que habría venido directamente de la mesa de RD, liderada por Rodrigo Echecopar.

Otro punto de conflicto fueron los argumentos. Estas dudas no solo provenían desde RD, también desde el Movimiento Autonomista y el PH, cuyo temor era la posible falta de seriedad en el inédito requerimiento, teniendo a la vista el fracaso de la acusación constitucional en contra del ministro de Salud, Emilio Santelices. Todo ello congeló la iniciativa por unas semanas.

Es que tras esa derrota en el Congreso, se armó un pequeño comité para revisar la situación de la arremetida en contra de Abbott. En él participaron la diputada Mix, Gael Yeomans a nombre de IL, Tomás Hirsch (PH), Camila Rojas (IA) y Gonzálo Winter (MA), instancia que definió que era importante frenar la acción hasta que salieran los fallos del juicio por el Caso Penta.

Hasta el jueves de la semana pasada la solicitud de remoción contaba con solo dos firmas del FA, Mix y Rojas, aunque tenían amarradas otras en el resto de la oposición, incluida la socialista Emilia Nuyado, aunque su partido no estaba de acuerdo con la idea. El resto del frenteamplismo se mantenía en suspenso, incluida la expresidenciable Beatriz Sánchez.

Desde fines del año pasado se ha ido instalando una tesis al interior del Frente Amplio, una especie de pongámonos serios, pasemos a la adultez, es hora de hacer política de verdad, dejando atrás el ethos impugnador al sistema duopólico, tal como experimentó Podemos en España. Lo han llamado: el fin del ciclo de la impugnación, el cual debe dar paso a la proposición. Esta idea ha circulado en boca de diputados como Miguel Crispi, Giorgio Jackson y Gabriel Boric, y podría ser el reflejo más claro de lo que dejó en evidencia la diferencia táctica que planteó RD ante el intento de remoción del fiscal Abbott.

El PH mantuvo una pugna interna por la viabilidad del requerimiento, hasta que Hirsh habría logrado ganar ese gallito. Por otra parte, en el resto de las fuerzas, el diputado Winter (MA) y los dirigentes Lucas Cifuentes (IL) y Marjorie Cuello (Nueva Democracia) habrían tenido un rol relevante para poner la balanza a favor de la remoción en contra de Abbott. Recién el viernes 6 en la tarde se cuadraron las firmas: Hirsch, Flor Alarcón (PH), Winter, Yeomans, Diego Ibañez (MA) y Gabriel Boric (MA), mientras que RD seguía sin confirmar.

La moneda de cambio habría sido la arremetida política, social y legislativa para liderar la oposición, que lanzó este lunes el Frente Amplio. Ahí se decantaron las posiciones: se sumó Beatriz Sánchez y RD anunció su rechazo, a pesar de que en un momento Echecopar habría enviado un correo respaldando la iniciativa.

Desde la bancada del FA aseguran que RD nunca explicó sus argumentos ni críticas. Pese a que el documento interno de Revolución Democrática da razones jurídicas para rechazarla, desde el denominado partido ancla del Frente Amplio explican que hay más razones, como el miedo a que la coalición se vea enfrentada con la Corte Suprema ante un eventual fracaso en la solicitud de remoción, lo que consideran sería una situación compleja de abordar, ya que pone al conglomerado en contra de una institución que no ha sido cuestionada al nivel de Abbott.

Dos almas

En el Frente Amplio empiezan a tomar conciencia que este traspié es parte de una tensión mucho más profunda al interior del nuevo conglomerado y, en ese contexto, lo ocurrido con el tema de Abbott solo sería una muestra más de un conflicto arrastrado por su propia diversidad.

Esta tensión subterránea sería la discusión en torno al carácter que debe tener el FA y las distintas formas con las que construye poder para gobernar el país. Según el analista político Camilo Feres, esta tensión ha dejado en evidencia que existen “dos almas” frenteamplistas que buscan construir el proyecto.

Una de estas estaría marcada por la línea de RD, pero también incluiría al Partido Liberal, que da origen a un cuerpo más unificado, que busca la validación institucional actual del proyecto. Existe otro sector, definido por los “autonomismos”, unidos a través de una “federación de subjetividades”, con liderazgos personalistas. “Queda en evidencia que hay varias figuras, movimientos y partidos, pero se pueden identificar dos grandes bloques que podrían estar divididos entre la impugnación y la proposición”, recalcó Feres.

Desde fines del año pasado se ha ido instalando una tesis al interior del Frente Amplio, una especie de pongámonos serios, pasemos a la adultez, es hora de hacer política de verdad, dejando atrás el ethos impugnador al sistema duopólico, tal como experimentó Podemos en España. Lo han llamado: el fin del ciclo de la impugnación, el cual debe dar paso a la proposición. Esta idea ha circulado en boca de diputados como Miguel Crispi, Giorgio Jackson y Gabriel Boric, y podría ser el reflejo más claro de lo que dejó en evidencia la diferencia táctica que planteó RD ante el intento de remoción del fiscal Abbott.

Cabe recordar que la propuesta alternativa del partido de banderas verdes fue apuntar a que la mejor salida ante la crisis por casos de corrupción y financiamiento irregular de la política era una agenda legislativa robusta que apuntara a aumentar las penas en caso de corrupción y cohecho, la que no sería contradictoria con la apuesta en contra de Abbott. Una salida que se condice con el ethos de RD, explica el analista Camilo Feres.

Según el analista, “RD está subsumiendo algunas ventajas de corto plazo por ventajas de largo plazo. Ellos abandonan por un rato el rol de guaripola de la impugnación, para construir para el futuro y así construir poder”. Esto significa que el partido estarían pensando en proyectos más grandes que ellos y la alianza.

Una estrategia que no sería nueva , ya que vendría “de la génesis misma del Frente Amplio; tanto es así que RD participó del gobierno de Bachelet a través de la participación crítica. Ahora son una proposición impugnatoria”, recalcó Feres. El problema de esta apuesta, agregó, radicaría en las críticas “dentro de la lógica de la izquierda que está en el panfletismo” y que tildan a RD de “amarillos”.

Por otra parte, RD podría perder “novedad y pureza” en comparación con el resto del FA. Aún así, seguiría siendo el partido más fuerte y robusto de la coalición, en un sistema político nuevo que electoralmente potencia a los partidos políticos, más que a la unión en movimientos o individualidades.

El sociólogo y excandidato presidencial del FA, Alberto Mayol, afirmó que se evidencia la falta de visión conjunta en cuanto a táctica y estrategia de la coyuntura política. Señaló que RD “se puede estar equivocando al plantear esta tesis, porque en la práctica el Frente Amplio es una coalición impugnadora, no tiene otro rol que cumplir. El Frente Amplio puede construir, pero su objetivo de construcción es impugnar a la elite existente”.

“La pregunta es si esto es un error de Revolución Democrática o si es una decisión, a sabiendas de los costos inmediatos que ellos pueden traer a la coalición y a ellos mismos, pero con miras distintas. La pregunta que hay que hacer es por qué esta mirada constructiva parece ser tan protectora con fuerzas como el Partido Socialista. La pregunta es si detrás de esto hay una mirada distinta, un mero error o un interés en activar ciertas rutas, desactivar otras”, señala el sociólogo.

Caminar y mascar chicle

Al interior del FA se están dando procesos de reestructuración interna y críticas que apuntan a la necesidad de fortalecer el rol de las fuerzas políticas, más allá de las bancadas y el restituir el trabajo en los territorios, que se ha visto marginado en medio de la instauración del conglomerado como bloque político.

Hace meses que se impulsa, no sin dificultad, un proceso de convergencia entre distintas fuerzas del FA, incluida el Movimiento Autonomista, Izquierda Libertaria, Socialismo Libertario y Nueva Democracia. Para el analista Andrés Cabrera, no es un dato menor para el análisis el hecho de que “una parte considerable de los partidos y organizaciones que terminaron respaldando la solicitud de remoción del Fiscal Nacional” sean estos grupos.

Según el historiador, “este sector es el que tendría más conciencia de la necesidad de aventurar una orgánica que permita contrarrestar la hegemonía administrativa de RD al interior del Frente Amplio. Es este objetivo adversarial el que genera un núcleo relativamente unificado, que además posee cierta cohesión ideológica situada en el vector de la izquierda-socialista, a diferencia de la socialdemocracia-liberal (representada por el eje RD-PL)”.

Sumado a esto, recalcó que también se ha visto una mutación del rol que juega Beatriz Sánchez como uno de los principales liderazgos del frenteamplismo. Según el analista, durante las últimas semanas la periodista cruzó la frontera hacia “grupos que son más de impugnación junto a la proposición”. Es más, destacó su aparición junto al dirigente de No+AFP, Luis Mesina, en el marco del ingreso del requerimiento en contra de Abbott en la Corte Suprema.

Desde el interior del FA aclararon que la discusión respecto del carácter de la coalición, la táctica y la estrategia del conglomerado está en permanente construcción. Reconocen que hay visiones distintas, pero no necesariamente contrarias y que eso es fruto de la diversidad interna de la nueva fuerza política, “se puede caminar y mascar chicle”, destacaron.

El diputado Winter precisó que “el Frente Amplio debe representar y hacer crecer el ánimo de transformaciones radicales y viables y no adaptarse a la realidad para llegar rápido a dirigir el Estado, sin capacidad de utilizarlo para transformaciones radicales”.

Desde los sectores más críticos del FA recalcaron que el conglomerado debe trabajar para superar la crisis política y “avanzar en la reconciliación entre política y sociedad”, para lo cual deberían progresar en la construcción de una oposición fuera de la crisis de legitimidad, lejos “del reordenamiento de las fuerzas políticas existentes, ensimismadas, con política en positivo que no se reduce a pactos electorales, sino que debe contemplar un proyecto de sociedad distinta”. Resaltaron la necesidad de mantener la impugnación al tránsito plasmado por la Concertación y la ex Nueva Mayoría.

Desde el Partido Poder, Andrés Hidalgo afirmó que la constitución del carácter del frenteamplismo y la acumulación de poder deben darse “de abajo hacia arriba, no en la medida de lo posible, sino corriendo los límites de lo posible, haciendo las cosas por convicción y no por cálculo político, con un ideario y no con una calculadora en la mano”. Agregó que es necesario salir de la inercia política, de los acuerdos por arriba para inaugurar una nueva forma de hacer política.

Este viernes la Corte Suprema revisará el requerimiento ingresado el pasado martes por las fuerzas de la oposición. Durante esta jornada, el máximo tribunal debería resolver la admisibilidad del requerimiento.

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