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Juul y los cuestionamientos a los cigarrillos electrónicos

por 27 febrero, 2019

Juul y los cuestionamientos a los cigarrillos electrónicos
Ayudan a hacer el tránsito hacia el dejar de fumar más llevadero. Ese es el slogan general de los aparatos vaporizadores como el Juul y tantos otros. Pero mientras los investigadores ponen en duda qué tan efectivos puedan resultar para tales efectos, lo que sí es seguro es que están acercando el tabaco a una nueva generación que llevaba la adicción en retirada.
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Se escribe Juul pero se pronuncia como jewel, joya en inglés. Entre los aficionados a este cigarrillo electrónico existe el verbo juuling para referirse al acto de fumar. Pero obviamente no es smoking, es juuling.

Es la tendencia en el mundo del "vaping". Esencialmente es un cigarrillo electrónico como cualquier otro: un dispositivo inhalador, comúnmente de una sustancia líquida vaporizada, y que busca sustituir el consumo de tabaco. Pero si bien la función es idéntica a la de su competencia, todo lo que orbita al humo es diferente.

Diseñado por dos ex fumadores y graduados en diseño en la Universidad de Standford, el Juul se ganó el apodo del "iPhone de los cigarrillos electrónicos". Y no es coincidencia, ya que uno de ellos, Adam Bowen, trabajó como ingeniero de diseño en Apple.

El resultado está a la vista: un objeto que luce más como un artilugio tecnológico, casi como un pendrive largo y atractivo y no como un dispositivo dispensador de sustancias.

Nicotina

Los líquidos que se utilizan normalmente para otros cigarrillos electrónicos contienen entre 6 y 30 miligramos de nicotina por cada mililitro. Las cápsulas del Juul contienen hasta 59 miligramos de la misma sustancia, casi el triple de lo permitido por la regulación de la Unión Europea. Por esa misma razón no se pueden encontrar en los países miembros.

Según la página de Juul, cada cápsula de líquidos contendría la nicotina equivalente a un paquete de cigarrillos normales y dura aproximadamente lo mismo -200 caladas-, pero la realidad sería un poco más compleja que solo mencionar números. Uno de los componentes tradicionales de los cigarrillos en cajetilla es que cuentan con filtros, que atrapan parte de la nicotina y evitan que ingrese al cuerpo. Filtros que los e-cigarettes no cuentan.

Y el problema no termina ahí. El golpe de nicotina que entregan los vaporizadores son menos fuertes que el entregado por los cigarros normales. Para solucionar esa diferencia, los creadores del Juul cambiaron el componente nicotínico de las cápsulas, pasta base de nicotina, por sales de nicotina.

Esta es absorbida por el cuerpo casi a la misma velocidad que con los cigarros regulares, con la diferencia que mientras la pasta base de nicotina puede ser irritante para la garganta, causando tos y malestar, en el caso de las sales no generan ninguno de esos inconvenientes. Con los sabores que entrega, además, no deja con el típico mal olor de los cigarros sino que emiten olores ligeros pero agradables.

Esa falta de efectos negativos inmediatos para los primerizos y los experimentados facilita el adentrarse en el mundo del vaping.

Llegada en adolescentes y jóvenes

"Nuestra misión: mejorar las vidas de un billón de fumadores adultos al eliminar los cigarrillos". En la página de Juul explican sus motivaciones para la creación del cigarrillo electrónico. Y es fácil creer en sus intenciones: los dos fundadores de la compañía, James Monsees y Adam Bowen, son ex fumadores que dejaron la adicción gracias a este tipo de aparatos.

Sin embargo, pareciera que el público objetivo del Juul se movió con el tiempo. Basta con revisar hashtag como #juuling, #doit4juul o simplemente #juul para verificar que gran parte de los usuarios son adolescentes y jóvenes.

En Chile, el problema del tabaquismo se inicia en la infancia. Según el Décimo Estudio Nacional de Drogas, la edad promedio de iniciación con los cigarrillos es a los 13,6 años. Y a pesar de que se evidencia una reducción en los números generales (de 51,6% en 2001 al 40% el 2015), la tendencia mundial es similar: baja el consumo en cigarros convencionales, pero aumenta de manera explosiva el uso de los electrónicos.

En Estados Unidos, por ejemplo, de un 2% en el año 2011%, el número de adolescentes que utilizan aparatos de vapor aumentó a un 11% el 2015.

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