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Mal aliento y sangrado de encías: señales que podrían alertar de periodontitis Salud

Mal aliento y sangrado de encías: señales que podrían alertar de periodontitis

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La halitosis que no desaparece con el cepillado puede estar asociada a la acumulación de bacterias bajo las encías. Sangrado, retracción gingival y movilidad dental son otras señales de una periodontitis que puede avanzar sin dolor y comprometer el soporte de los dientes.


El Mostrador Fuente Preferida

20Tener dientes sin caries, manchas visibles o dolor no necesariamente significa que la salud bucal esté en buenas condiciones. Existen enfermedades que pueden desarrollarse alrededor de las piezas dentales y avanzar de manera silenciosa hasta comprometer los tejidos y el hueso que las mantienen en su lugar.

Una de ellas es la periodontitis, una infección bacteriana que afecta los tejidos de soporte de los dientes. Entre sus posibles señales se encuentra el mal aliento persistente o halitosis, especialmente cuando no desaparece pese al cepillado.

Una enfermedad que puede avanzar sin dolor

La pérdida de una pieza dental en la adultez no siempre se relaciona directamente con el deterioro del diente. El problema también puede encontrarse en los tejidos que rodean y sostienen sus raíces.

La periodontitis comienza generalmente con una inflamación superficial de las encías, conocida como gingivitis, provocada por la acumulación de placa bacteriana y sarro.

Cuando esta condición no es tratada oportunamente, las bacterias pueden avanzar bajo la línea de la encía y formar las denominadas “bolsas periodontales”. La respuesta del sistema inmune frente a la infección genera entonces un proceso inflamatorio crónico que puede terminar dañando el tejido blando y el hueso alveolar encargado de sostener los dientes.

Una de las dificultades para detectarla es que el proceso puede ser indoloro durante sus primeras etapas e incluso mientras se produce el deterioro. Por esta razón, el daño puede pasar inadvertido hasta que el soporte óseo se encuentra significativamente comprometido.

Mal aliento persistente: una señal para prestar atención

Aunque no exista el tradicional dolor de muelas, hay otros cambios que pueden advertir que algo no está funcionando correctamente.

Uno de ellos es la halitosis persistente. A diferencia del mal aliento ocasional, se caracteriza por un olor o sabor desagradable que permanece incluso después del cepillado. En el contexto de la periodontitis, puede producirse por los gases liberados por las bacterias que permanecen ocultas bajo las encías.

Sin embargo, esta no es la única señal que puede aparecer.

Crédito: El Mostrador.

Sangrado y retracción de encías: otros síntomas de alerta

Las encías también pueden mostrar cambios visibles. Un color rojo intenso, inflamación o sangrado frecuente durante el cepillado o al comer son algunas de las alteraciones a las que se debe prestar atención.

Otra manifestación es la retracción de las encías. Cuando estas se retraen, parte de la raíz queda expuesta y los dientes pueden comenzar a verse más “largos”. Este fenómeno también puede estar acompañado de una mayor sensibilidad frente al frío o al calor.

En etapas de mayor compromiso pueden producirse cambios en la estabilidad de las piezas dentales. Sentir que un diente se mueve al tocarlo con la lengua o percibir modificaciones en la forma en que encajan los dientes al masticar son señales que requieren una evaluación profesional.

¿Se puede detener la periodontitis?

Aunque el hueso perdido como consecuencia de la enfermedad no se recupera de manera natural, la periodontitis puede ser frenada y controlada si se detecta oportunamente.

Su abordaje puede requerir un procedimiento especializado denominado raspado y pulido radicular o limpieza profunda. Mediante ultrasonido e instrumental específico, se elimina el sarro y la infección acumulados en las zonas profundas de las raíces, buscando controlar el avance de la enfermedad y favorecer que la encía vuelva a adherirse a la estructura dental.

Por ello, cambios como sangrado frecuente de encías, retracción gingival, movilidad de las piezas o un mal aliento que persiste pese a mantener una higiene bucal habitual no deberían ser ignorados. Una evaluación odontológica permite determinar qué está provocando estos síntomas y establecer el tratamiento correspondiente.

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