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La casa inteligente ya no es futuro: cómo partir (bien) y por qué va mucho más allá de los gadgets Digital

La casa inteligente ya no es futuro: cómo partir (bien) y por qué va mucho más allá de los gadgets

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Ana Guajardo
Por : Ana Guajardo Presidenta Asociación Mujeres en la Industria de los Videojuegos - Mujeres en VG www.mujeresenvg.cl
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Después de probar distintas capas del hogar tecnológico, automatización, limpieza avanzada, soluciones para el descanso, hay algo que se vuelve evidente: el cambio no es que tu casa sea más “inteligente”, es que se vuelve más fácil de habitar.


De prender luces desde el celular o la voz, a transformar cómo limpias y cómo duermes: el hogar tecnológico dejó de ser un lujo para convertirse en una capa invisible que mejora el día a día.

Yo partí como muchos: con una ampolleta inteligente. Después vinieron más luces, algunos dispositivos para mis mascotas y, sin darme cuenta, mi casa empezó a responder más a rutinas que a interruptores.

Pero hoy, mirando el ecosistema completo, la sensación es otra. La casa inteligente ya no es solo automatizar cosas: es cómo la tecnología se mete, casi sin que lo notes, en todo lo que haces dentro de tu casa y eso incluye mucho más que domótica.

De la automatización al hábito: cuando la casa empieza a “entenderte”

“La tecnología del hogar no está pensada para el usuario experto, sino para quien vive el día a día”, señala Kenji Tsukame, vocero regional para Latam de Xiaomi. Y esa frase resume bastante bien hacia dónde se está moviendo esta categoría: hoy el foco ya no está en el dispositivo en sí, sino en lo que resuelve.

Sí, puedes prender luces desde el celular o ver cámaras en tiempo real. Pero el verdadero salto ocurre cuando todo eso se conecta: cuando sales de tu casa y automáticamente se apagan luces, se activa la limpieza o se ajusta el ambiente sin que tengas que hacer nada.

“Lo que estamos viendo es una simplificación total de la experiencia. Antes había que configurar todo; hoy la idea es que la casa funcione casi sola”, agrega Tsukame.

Y esa idea de que la casa “aprende” hábitos no pasa solo por luces o asistentes de voz. En mi caso, por ejemplo, una de las cosas que más terminé valorando fueron los dispositivos para mascotas. Hoy puedo revisar desde el celular cuánto comió o cuánta agua tomó mi perro durante el día, algo que parece menor hasta que enfrentas un problema de salud o cambios de comportamiento.

Créditos: Xioami

Ahí la tecnología deja de sentirse como comodidad y empieza a convertirse en información útil. Tener un registro constante de alimentación e hidratación puede ayudarte a detectar señales antes de que sean evidentes y eso muestra cómo el hogar inteligente ya no solo automatiza tareas: también entrega contexto sobre cómo vivimos.

Ahí es donde sistemas como Xiaomi HyperOS empiezan a marcar diferencia, integrando dispositivos bajo una misma lógica. Pero más allá de una marca, lo relevante es la tendencia: menos apps separadas, más ecosistemas que funcionan como uno solo.

Esa lógica de ecosistemas integrados ya no se está viendo solo en teléfonos o iluminación. También empieza a aparecer en electrodomésticos y limpieza inteligente, donde distintas marcas están apostando por dispositivos que “conversan” entre sí dentro del hogar.

Un ejemplo reciente es Dreame, marca que confirmó su expansión en Chile y que hoy está empujando una visión donde aspiradoras robot, electrodomésticos y otros dispositivos del hogar funcionan bajo una misma arquitectura conectada.

“Estamos introduciendo una arquitectura donde cada dispositivo, desde el robot que limpia el piso hasta la lavadora, el televisor o la cafetera, comparte información y actúa de forma coordinada”, explicó Arnaldo del Campo, Country Manager de Dreame en Chile.

Más allá de la marca puntual, el mensaje refleja hacia dónde apunta hoy la industria: menos dispositivos aislados y más hogares donde la tecnología funciona como un ecosistema completo.

Lo mismo empieza a pasar con la seguridad. Hace unos años, hablar de videoporteros inteligentes parecía algo reservado para casas muy específicas. Hoy la tendencia apunta a sistemas mucho más integrados, donde cámaras, sensores y accesos funcionan como una sola capa tecnológica.

Ejemplos recientes como el HP7 Pro de EZVIZ muestran justamente esa evolución: dispositivos que ya no solo permiten ver quién está afuera, sino integrar reconocimiento biométrico, monitoreo en 4K y control remoto desde el celular bajo una misma lógica. Más que sumar gadgets, la apuesta parece ser simplificar la experiencia completa del hogar.

La limpieza dejó de ser tarea (y se volvió tecnología)

Hay un punto donde, a mi juicio, este cambio se siente de verdad: la limpieza. No solo por las aspiradoras robot, que ya son casi estándar, sino por cómo marcas como Dyson han llevado esto a otro nivel. En modelos como la V8 Absolute, la experiencia deja de ser “aspirar” y pasa a ser algo mucho más cercano a usar un dispositivo de alto rendimiento.

Motores digitales, sistemas ciclónicos, filtración avanzada. Todo pensado no solo para limpiar, sino para hacerlo mejor, más rápido y con menos esfuerzo.

Pero esta tendencia no es solo global. En Chile también empieza a tomar forma con propuestas como EasyWays, lanzó hace unas semanas su línea hogar con equipos como el HydroSweep: una aspiradora trapeadora que limpia en seco y húmedo en una sola pasada.

Créditos: EasyWays

La lógica es clara: menos pasos, menos tiempo, más eficiencia. Sistemas que ajustan automáticamente la potencia según la suciedad, funciones de autolimpieza y soluciones pensadas para eliminar uno de los mayores dolores del usuario: mantener estos equipos en buen estado sin esfuerzo.

Después de probar distintas tecnologías, la diferencia es evidente: limpiar deja de ser algo que postergas y pasa a ser algo que resuelves rápido y eso, de nuevo, conecta con la promesa central del hogar inteligente: recuperar tiempo.

Dormir mejor también es parte del ecosistema

La otra capa, menos evidente, pero igual de importante, es el descanso, porque puede que no lo notemos a simple vista, pero la industria de camas y colchones también involucra tecnología y no poca, ya que la industria del descanso está hablando de materiales avanzados, regulación térmica y ergonomía basada en investigación científica.

Ahí aparecen propuestas como las de CIC, con líneas como Green Sleep o Green Smart, que integran innovación en regulación térmica, soporte corporal y materiales más sustentables. Puede sonar menos “tech”, pero en la práctica es igual de transformador. Dormir mejor también es optimizar tu día siguiente. Y eso, finalmente, es parte del mismo ecosistema.

De hecho, algunas tecnologías presentes en colchones premium actuales tienen origen en desarrollos creados décadas atrás para la industria aeroespacial y que posteriormente evolucionaron hacia soluciones orientadas al descanso cotidiano. Puede sonar exagerado, pero refleja bien cómo el hogar conectado ya no se trata solo de pantallas o aplicaciones: también involucra materiales, sensores y diseño pensado para mejorar cómo vivimos dentro de casa.

Créditos: CIC

Cómo partir hoy: menos ansiedad, más sentido práctico

Una de las preguntas que más se repite es por dónde empezar. Y aunque hoy hay de todo, desde autos conectados hasta electrodomésticos inteligentes, la respuesta sigue siendo simple: parte por algo que realmente uses.

Las luces siguen siendo el punto de entrada perfecto. Después vienen los enchufes inteligentes (que convierten cualquier dispositivo en “smart”), las cámaras, los sensores, y desde ahí, el salto natural: automatizar.

Pero hay algo que aprendí en el proceso: no se trata de tener todo conectado, sino de que lo que tengas realmente te simplifique la vida. Aunque quizás la tarea más difícil es qué hacer cuando se corta la luz, pero ese puede ser tema para otra columna.

Después de probar distintas capas del hogar tecnológico, automatización, limpieza avanzada, soluciones para el descanso, hay algo que se vuelve evidente: el cambio no es que tu casa sea más “inteligente”, es que se vuelve más fácil de habitar.

La tecnología deja de ser protagonista. No estás pensando en la app, en el dispositivo o en la marca. Simplemente, las cosas funcionan. Los ejemplos pueden ser muy concretos: yo, con un simple comando, le pido a mi Google Home que active la aspiradora robot, o bien que apague la tele que dejé prendida, o que mi estufa esté encendida si voy a llegar tarde y quiero encontrar la casa temperada.

Y quizás ese es el verdadero cambio. La tecnología en el hogar dejó de ser algo que impresiona para convertirse en algo que acompaña. Ya no se trata de mostrar que tu casa es inteligente, sino de notar que ciertas tareas pesan menos, que algunas rutinas fluyen mejor y que recuperas pequeños espacios de tiempo que antes se perdían entre interrupciones cotidianas.

Porque al final, cuando la tecnología está bien integrada, deja de sentirse futurista. Simplemente se vuelve parte de cómo vivimos.

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