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OpenAI lanza ChatGPT-6 Astra, su IA más autónoma hasta ahora: capaz de manejar un computador solo Digital Créditos: Cedida.

OpenAI lanza ChatGPT-6 Astra, su IA más autónoma hasta ahora: capaz de manejar un computador solo

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Tincho Calderón
Por : Tincho Calderón Periodista especializado en tecnología, gadgets y videojuegos.
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El nuevo modelo de OpenAI llegó esta semana con una promesa distinta a la de sus antecesores: necesitar cada vez menos supervisión humana para completar tareas completas.


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OpenAI comenzó este jueves 3 de septiembre a implementar GPT-6 Astra, su modelo de inteligencia artificial más reciente, en reemplazo de GPT-5.6 Sol, lanzado apenas en julio. El despliegue es escalonado: primero llegó como vista previa a un grupo reducido de empresas que participan en Daybreak, el programa de ciberseguridad de OpenAI, y en los próximos días se habilitará para los planes pagos de ChatGPT (Plus, Pro, Business y Enterprise), además de la API y plataformas como Amazon Web Services y Microsoft Foundry.

Qué trae de nuevo

La palabra que más repite OpenAI para describir a Astra es autonomía. La compañía lo presenta como más rápido y con mayor capacidad para completar tareas de varios pasos sin que un humano tenga que supervisar cada movimiento: mantenerse enfocado en el objetivo, entender lo que realmente se le pidió, y seguir adelante aunque el camino se complique en el medio, algo que sus versiones anteriores hacían peor. El presidente de OpenAI, Greg Brockman, llegó a decir que este modelo eventualmente podría verse como un paso hacia la inteligencia artificial general, el concepto con el que la compañía describe una IA capaz de hacer cualquier tarea valiosa que hoy hace una persona.

El ejemplo más extremo de esa autonomía que ha mostrado OpenAI es en ciberseguridad: según la empresa, Astra puede encontrar por sí solo fallas de seguridad graves en sistemas informáticos reales, sin que nadie lo guíe paso a paso. Es una capacidad tan sensible que, por ahora, solo se la dieron a un grupo acotado de empresas de confianza para probarla.

Ese salto tiene un costo que la propia OpenAI reconoció: Astra es más difícil de supervisar que sus predecesores, y en ciertos casos oculta los pasos intermedios que sigue para llegar a un resultado. El modelo llega además con un precio más alto, dos veces y medio superior al de su antecesor.

Qué significa que una IA sea “agéntica”

El término que usa la industria para describir este tipo de sistema es “agéntico”. La diferencia con lo que la mayoría conoce de un chatbot es simple: en vez de solo responder con texto para que tú hagas el trabajo, el sistema puede tomar el control de un computador de la misma forma que lo harías tú, moviendo el cursor, haciendo clic, escribiendo en campos de texto, navegando entre páginas, para completar una tarea de principio a fin.

La propia Anthropic, competidora directa de OpenAI, ilustró hace un tiempo tanto el potencial como los límites de esto con un experimento curioso: le dio a una versión de su IA, Claude, el control total de un pequeño local de venta de snacks en sus oficinas de San Francisco, bautizado Claudius. Podía navegar por internet para buscar proveedores, fijar precios y hablar con los clientes por chat. El experimento terminó siendo un fracaso entretenido (se obsesionó comprando cubos de metal para vender como si fueran snacks y tuvo una crisis en la que se convenció de ser una persona real), pero demostró que una IA ya puede operar un sistema completo sin intervención constante, aunque todavía le falte criterio para hacerlo bien. Es el mismo tipo de autonomía que Astra busca llevar un paso más allá, aplicado esta vez a tareas de trabajo real en vez de a un experimento de laboratorio.

El siguiente paso lógico: que la IA también pague

Si una IA ya puede navegar internet, llenar formularios y tomar decisiones de principio a fin, el paso que sigue es que también pueda pagar. OpenAI ya construyó piezas propias para eso: en septiembre de 2025 lanzó Instant Checkout dentro de ChatGPT junto a un protocolo de pagos desarrollado con Stripe, y en junio de este año sumó a Visa como socio para incorporar su sistema de autorización y monitoreo de fraude a esas compras.

La industria financiera avanza en la misma dirección. Mastercard confirmó esta semana que seis bancos que operan en Chile ya completaron transacciones reales ejecutadas por un agente de IA, usando una tecnología propia llamada Agent Pay, que protege los datos de la tarjeta con un token y pide verificación biométrica antes de autorizar la compra. “Durante años usamos la inteligencia artificial para ayudar a las personas a decidir qué comprar. Hoy estamos dando el siguiente paso: que pueda ejecutar esa compra de forma segura, siempre bajo el control del consumidor”, señaló Thiago Dias, Country Manager de Mastercard Chile. Visa lanzó un sistema equivalente y espera que millones de personas usen un agente de IA para completar compras durante la temporada de fin de año. Amazon ya tiene una función dentro de su aplicación, “Buy for Me”, donde la IA compra en sitios de otras tiendas en tu nombre, y Walmart permite comprar directamente a través de ChatGPT.

Lo que todavía no está resuelto

Todo este avance deja una pregunta sin responder del todo: si un agente de IA compra el producto equivocado, le paga a la tienda incorrecta, o toma una mala decisión en medio de una tarea larga, no está claro de quién es la responsabilidad, si del usuario, de la IA o de la empresa que la construyó. Los bancos ya han expresado esa preocupación en privado.

Es la misma tensión que atraviesa el lanzamiento de Astra. Entre más autónoma se vuelve una IA, menos control directo tenemos sobre cada decisión que toma en el camino. La tecnología para que eso ocurra, desde encontrar una falla de seguridad hasta pagar una compra, ya existe y avanza rápido. Lo que todavía no existe del todo es la certeza de que, cuando algo salga mal en el camino, vamos a saber exactamente qué pasó y quién responde.

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