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La frontera de la robótica está en los objetos cotidianos
Durante 2026, los robots humanoides que corren, saltan y realizan movimientos cada vez más complejos volvieron a captar la atención. Las demostraciones son espectaculares, pero la pregunta es si será capaz de realizar tareas útiles, adaptarse a su entorno y funcionar sin intervención humana.
Si algo nos enseñó el cine de ciencia ficción es a desconfiar un poco de la inteligencia artificial. Entre Skynet, la red que desencadena el apocalipsis en Terminator, y RoboCop, el policía convertido en una máquina, llevamos décadas imaginando un futuro en el que los robots dejan de ser simples herramientas para convertirse en protagonistas de nuestras vidas. Algunos escenarios siguen siendo ficción, pero hay algo que ya está ocurriendo: las máquinas comienzan a salir de las pantallas y a interactuar físicamente con el mundo.
Esa transición también está cambiando la manera en que entendemos la inteligencia artificial. Ya no se trata solamente de modelos que responden preguntas, generan imágenes o procesan información. La industria busca llevar esa inteligencia a máquinas capaces de percibir, tomar decisiones y actuar físicamente.
Y no, eso no significa que Skynet esté a punto de despertar. Al menos, no es lo que estamos viendo en estas demostraciones, por ahora. Lo que sí aparece es una evolución tecnológica que merece atención: la llamada inteligencia artificial encarnada, o embodied AI, que combina modelos de IA con sensores, motores y estructuras físicas para interactuar con el entorno.

Créditos: Mazinger Z, para muchos, el primer robot que vimos – Fuente Anime Herald.
De las demostraciones a los robots que deben trabajar
En agosto, la World Robot Conference de Beijing reunió a empresas y desarrolladores que presentaron miles de productos relacionados con la robótica. Entre las demostraciones más llamativas hubo humanoides capaces de boxear, bailar y jugar ping pong, además de máquinas destinadas a aplicaciones industriales, servicios y asistencia.
La exhibición refleja el avance de una industria que busca ampliar las capacidades de estas máquinas y llevarlas más allá de los escenarios. Porque una cosa es ejecutar una secuencia de movimientos frente a las cámaras y otra muy distinta es manipular objetos, desplazarse por espacios impredecibles o completar una tarea durante horas con precisión y autonomía.
Ahí está uno de los grandes desafíos de la robótica actual. Los sistemas deben interpretar lo que ocurre a su alrededor, responder a situaciones inesperadas y ejecutar acciones fiables en condiciones que no siempre pueden controlarse.
La evolución no pasa necesariamente por construir máquinas cada vez más parecidas a los humanos. En algunos casos, basta con incorporar percepción, movimiento y capacidad de respuesta a dispositivos diseñados para cumplir una función específica. Y es precisamente en ese punto donde la robótica empieza a acercarse a objetos y espacios mucho más familiares.
Chile busca acercar la robótica a nuevas generaciones
La formación de capacidades tecnológicas es otra dimensión de este desarrollo. En Chile, la cuarta versión de Arena 2026 reunió a escolares y estudiantes de educación superior en competencias de programación, construcción de robots y resolución de desafíos de innovación.
El encuentro incluyó 18 proyectos desarrollados por estudiantes de establecimientos de la Región del Biobío, desde tercero básico hasta cuarto medio. También participaron alumnos de distintas sedes de Duoc UC en pruebas de obstáculos, combates de robots y desafíos de innovación que exigieron conocimientos técnicos y trabajo colaborativo.
Durante la actividad, la ministra de Educación, María Paz Arzola, destacó el valor de estas experiencias para vincular el aprendizaje con aplicaciones concretas: “La robótica permite poner el conocimiento en acción, pasar de ser usuario de la tecnología a buscar, proponer e implementar soluciones”, señaló.

Créditos: DUOC UC
La iniciativa no equivale al desarrollo de robots industriales o humanoides avanzados, pero muestra otra dimensión de esta transformación: la importancia de formar personas capaces de comprender, programar y construir soluciones tecnológicas.
Porque, más allá de las máquinas que acaparan titulares por sus movimientos, el desarrollo de esta industria también depende de quienes aprenden a diseñar sus sistemas, resolver problemas y encontrar aplicaciones útiles. No todo ocurre en los laboratorios de las grandes compañías; también hay una tarea formativa que comienza mucho antes de que una máquina llegue a una fábrica o a un hogar.
¿Qué ocurre cuando la inteligencia artificial puede mover un dispositivo?
Hasta aquí, los robots que imaginábamos en el cine parecían estar a años luz de los aparatos que utilizamos todos los días. Sin embargo, la robótica no necesariamente tiene que llegar a nuestra vida en forma de un humanoide que nos recuerde a Arnold Schwarzenegger. También puede aparecer en un objeto que ya conocemos: el teléfono.
Durante años, la inteligencia artificial de los smartphones ha operado tras bambalinas. El HONOR Robot Phone busca llevarla al movimiento: incorpora un gimbal de cuatro grados de libertad que permite mover la cámara, seguir a una persona y ajustar el encuadre durante una grabación. Lo probamos en Chile y pudimos comprobar cómo su estabilización mecánica abre nuevas posibilidades para crear contenido sin necesidad de un camarógrafo, una propuesta que la marca denomina One Man Creator.

Créditos: @kerosut
El dispositivo también integra tecnologías de imagen desarrolladas junto a ARRI, compañía especializada en soluciones cinematográficas, y un modo YOYO Robot que le permite reconocer gestos, asentir, negar con la cabeza e incluso bailar.
Presentado en el Mobile World Congress de Barcelona en 2026 y lanzado en China en agosto, el Robot Phone aún no está disponible en Chile. En su mercado de origen, sus precios de preventa fluctuaron entre 9.999 y 12.999 yuanes (aproximadamente US$1.500 a US$2.000). Según reportes de prensa, superó las 400.000 reservas antes del lanzamiento y se agotó en los canales de venta online durante el primer minuto.
El HONOR Robot Phone forma parte de una estrategia más amplia de la compañía: su Alpha Plan, una hoja de ruta que busca ampliar su desarrollo desde los smartphones hacia un ecosistema de dispositivos con inteligencia artificial. La propuesta incluyó el Robot Phone y avances en robótica humanoide.

Créditos: @kerosut
Aunque estas funciones tienen un componente lúdico evidente, permiten observar una posibilidad de la inteligencia artificial encarnada: la interacción entre personas y máquinas no tiene por qué limitarse a comandos de voz, textos o interfaces visuales. También puede incorporar movimientos y respuestas físicas.
Eso no convierte al teléfono en un robot humanoide ni significa que tenga capacidades comparables a las de una máquina autónoma diseñada para trabajar en una fábrica. Su alcance es mucho más acotado, pero ilustra cómo algunos principios de la robótica pueden incorporarse en productos de uso cotidiano.
Un perro robot que trabaja en la industria
La inteligencia artificial encarnada también está encontrando aplicaciones fuera del ámbito de los dispositivos personales. Un ejemplo es ANYmal, el robot cuadrúpedo desarrollado por la empresa suiza ANYbotics, diseñado para realizar inspecciones industriales de manera autónoma.

Créditos: SAP
Su estructura le permite desplazarse por instalaciones complejas, mientras sus sensores recopilan información y ayudan a detectar posibles anomalías en equipos e infraestructura. En lugares donde las condiciones pueden resultar difíciles o peligrosas para los trabajadores, estos sistemas permiten automatizar parte de las tareas de inspección y recopilar datos para evaluar el estado de las instalaciones.
En este ámbito, SAP colabora con ANYbotics para optimizar su gestión y funcionamiento, conectando las capacidades de la robótica con los sistemas de gestión empresarial. La integración busca facilitar el seguimiento de activos, la planificación del mantenimiento y la toma de decisiones a partir de los datos obtenidos durante las inspecciones.
Su objetivo es claro: cumplir una función profesional específica. No necesita parecer humano ni mantener una conversación: su valor está en desplazarse, observar y recopilar información de forma autónoma.
SAP también busca llevar la inteligencia artificial fuera de las pantallas y directamente al mundo físico. A través de su iniciativa de “Embodied AI” o IA incorporada, la compañía está conectando sus sistemas empresariales con robots humanoides y autónomos capaces de actuar según información de negocio en tiempo real.

Créditos: SAP
Los pilotos incluyen desde robots que seleccionan y trasladan productos en bodegas hasta equipos que inspeccionan instalaciones, detectan mercancías dañadas o verifican componentes industriales. En pruebas junto a compañías como Bosch, Vodafone, Mahindra & Mahindra y Tetra Pak, los robots reciben información de inventarios, pedidos, prioridades y ubicaciones desde sistemas SAP para decidir qué tarea ejecutar y reportar posteriormente el resultado. La apuesta supone un paso adicional hacia la llamada “empresa autónoma”: que la IA no solo analice información o tome decisiones, sino que pueda convertirlas en acciones concretas en fábricas, centros logísticos y otras operaciones físicas.
El humanoide que busca entrar al hogar
AiMOGA Robotics, compañía vinculada al ecosistema tecnológico del grupo chino Chery Auto, presentó Mobo durante el International User Summit de Chery, celebrado en Wuhu, China, entre el 19 y el 24 de octubre de 2026.
El robot humanoide fue concebido para ofrecer asistencia, interacción y compañía en el hogar. Su propuesta combina inteligencia artificial, reconocimiento de objetos, percepción espacial y navegación autónoma, con el objetivo de facilitar la interacción con las personas y desenvolverse en el entorno doméstico.

Créditos: Cedida
El robot funciona con MoAgent, el sistema de inteligencia artificial de AiMOGA, que le permite interpretar instrucciones, dividirlas en tareas y planificar acciones para alcanzar un objetivo. También integra interacción multimodal, combinando voz, información visual y contexto conversacional para mantener conversaciones e identificar objetos de su entorno. Está diseñado para reconocer hábitos y preferencias de los distintos integrantes de la familia, con el propósito de ofrecer una experiencia más personalizada.
Su desarrollo forma parte de una estrategia más amplia de Chery para extender sus capacidades de ingeniería, investigación y fabricación desde la industria automotriz hacia nuevas aplicaciones tecnológicas.
Según la compañía, sus robots destinados a ámbitos como la seguridad, la salud, la educación y el comercio ya están presentes en más de 100 escenarios de aplicación y se han entregado más de 3.000 unidades en más de 60 países y regiones.
La inteligencia artificial actuando en el mundo físico
La evolución de la robótica no depende únicamente de la complejidad de sus movimientos, sino de su capacidad para resolver problemas concretos. Un teléfono con una cámara móvil, un robot cuadrúpedo que inspecciona instalaciones industriales y un humanoide diseñado para interactuar en el hogar tienen propósitos y capacidades diferentes. Sin embargo, todos representan una misma dirección: combinar inteligencia artificial y hardware para que los sistemas puedan percibir su entorno y actuar sobre él, en lugar de operar exclusivamente en el mundo digital.

Créditos: @kerosut
El HONOR Robot Phone permite observar esta transformación desde un objeto cotidiano: mueve su cámara para seguir a una persona y facilitar la creación de contenido. ANYmal muestra cómo la autonomía puede aplicarse a tareas profesionales, como detectar anomalías en instalaciones industriales antes de que provoquen interrupciones. Mobo, en tanto, explora las posibilidades de interacción en el ámbito doméstico. Son tecnologías con distintos grados de madurez, pero ilustran cómo la robótica puede integrarse en dispositivos y sistemas que no necesariamente identificamos como robots tradicionales.
Esta evolución también tiene aplicaciones en seguridad. En México, por ejemplo, perros robot se incorporaron a los operativos desplegados de cara al Mundial de Fútbol 2026, con la misión de vigilar y explorar zonas de riesgo antes de la intervención de los agentes. En este caso, la movilidad y la capacidad de recopilar información responden a una necesidad práctica.
La industria, sin embargo, todavía debe superar obstáculos importantes. La fiabilidad, la autonomía, la precisión y la capacidad de operar en entornos impredecibles siguen siendo desafíos, especialmente para los humanoides. Una demostración llamativa no garantiza que una tecnología pueda funcionar de manera segura, constante y comercialmente sostenible en condiciones reales.
Por eso, quizás la pregunta no sea cuándo tendremos un robot humanoide en casa, sino cuándo comenzaremos a convivir con capacidades robóticas integradas en los objetos y sistemas que ya nos rodean. La transformación puede llegar en forma de un teléfono que ajusta automáticamente su cámara, una máquina que anticipa una falla o un dispositivo capaz de desplazarse e interactuar con las personas.
Quizás todavía estemos lejos de ver un T-800 caminando por la calle, pero no necesitamos esperar a que la ciencia ficción se haga realidad para empezar a convivir con máquinas que perciben y actúan en el mundo físico. Los humanoides que bailan seguirán captando miradas; el cambio más profundo, sin embargo, podría ocurrir cuando dejemos de asociar estas capacidades exclusivamente con robots y empecemos a encontrarlas, de manera cotidiana, en la tecnología que nos rodea.