Inclusión
Acercando la experiencia del Teatro Municipal a personas con discapacidad visual
Mapas hápticos, reproducciones en impresión 3D de esculturas patrimoniales y material adaptado buscan que las personas con discapacidad visual puedan vivir la experiencia de una visita guiada. Iniciativa se enmarca en acuerdo de colaboración entre el Teatro Municipal y la Universidad Andrés Bello.
Lo que comenzó como un curso sobre levantamiento digital terminó convirtiéndose en una experiencia que cambió la manera en que un grupo de estudiantes entendió el rol social de sus profesiones.
Durante todo un semestre, alumnos del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello (UNAB) trabajaron junto al Teatro Municipal de Santiago y organizaciones de personas con discapacidad visual para desarrollar recursos táctiles que hoy pasarán a formar parte de las visitas guiadas en el recinto.
Mapas hápticos, reproducciones en impresión 3D de esculturas patrimoniales y material adaptado fueron presentados como examen final del curso Levantamiento Digital, Modelado 3D y Fabricación Digital, pero con un objetivo mucho mayor que una evaluación académica: contribuir a que el patrimonio del Teatro Municipal pueda ser recorrido también por quienes lo conocen a través del tacto.
Aprender diseñando para personas reales
Uno de los aspectos más relevantes de este proyecto fue trabajar directamente con personas con discapacidad visual durante el desarrollo de los prototipos.
La estudiante de intercambio de la Universidad Privada del Norte de Perú, Ana Villegas, lo cuenta de esa manera.
“Nunca había aprendido lenguaje braille ni trabajado en un mapa háptico. Había utilizado impresión 3D, pero no con un proceso tan completo de prueba y error. Es muy diferente que te pidan diseñar para una persona con discapacidad a tenerla frente a ti, que pruebe el objeto y te diga si realmente funciona. Eso nos permitió adaptarnos realmente a sus necesidades”, dice.
Javiera Carrasco, estudiante de cuarto año de Arquitectura en UNAB, plantea que el desafío fue comprender cómo debía transformarse la información visual para que pudiera ser interpretada mediante el tacto.
“Lo más complejo fue entender el braille, los espesores y cómo hacer que una persona ciega comprendiera la información que queríamos entregar. Fue un trabajo muy minucioso, pero también muy gratificante porque dejó de ser solo un examen y pasó a ser una experiencia mucho más humana”, comenta.
Un proyecto que fue creciendo semestre a semestre
El proyecto fue liderado por el académico Matías Oyarzún, quien cuenta que la iniciativa comenzó hace dos años con una sola reproducción tridimensional.
“Partimos con una escultura y el resultado sorprendió. Después tuvimos la oportunidad de probarla con Víctor, una persona con discapacidad visual, y ahí todos entendimos que esto era importante. Desde entonces cada generación de estudiantes ha ido aportando nuevas soluciones”, recuerda.
El académico dice que el curso terminó girando mucho más en torno a la inclusión que a la propia tecnología: “Hoy prácticamente nadie habló de modelado 3D o fabricación digital. Todos hablaron de inclusión, de accesibilidad y de cómo poner las herramientas que tienen al servicio de otras personas. Creo que ese es el mayor aprendizaje”.
Del aula al principal escenario cultural del país
El trabajo forma parte de la colaboración que mantienen desde hace casi cuatro años el Campus Creativo UNAB y el Teatro Municipal de Santiago.
La directora general del Teatro Municipal, Carmen Gloria Larenas, destaca que esta alianza ha permitido desarrollar proyectos que benefician tanto la formación de los estudiantes como el acceso de nuevos públicos a la cultura.
“La colaboración entre el Teatro Municipal de Santiago y el Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello ha representado una valiosa oportunidad para generar conocimiento, impulsar la innovación y fortalecer el impacto social de las artes que aquí cultivamos”, dice
Patrimonio para todos
Las piezas desarrolladas pasarán a incorporarse a las experiencias de mediación del Teatro Municipal y serán utilizadas tanto en recorridos destinados a personas con discapacidad visual como en visitas generales.
Para Víctor Ramírez, integrante de la Fundación Baldomero Lillo y uno de los usuarios que participó validando los prototipos, el proyecto representa una oportunidad concreta de inclusión.
“A los alumnos quiero darles las gracias de todo corazón. Esperamos que cuando comiencen estas visitas puedan venir muchas personas con discapacidad visual. Nosotros mismos vamos a invitar a niños y adultos mayores para que puedan conocer este trabajo”, dice.