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La tecnocreatividad: la clave para la innovación en la era de la IA Opinión www.freepik.es

La tecnocreatividad: la clave para la innovación en la era de la IA

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Isidora Cabezón Papic
Por : Isidora Cabezón Papic Directora ejecutiva del Centro para la Revolución Tecnológica en Industrias Creativas (CRTIC).
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En el contexto del Día de la Innovación y Creatividad, quisiera plantear una tesis central y urgente: la tecnocreatividad es hoy el ecosistema que genera las mayores oportunidades para la innovación, precisamente porque nos protege de la deshumanización que amenaza con traer la disrupción tecnológica.

Tomemos como metáfora la exitosa misión del Artemis 2: un viaje con alta incertidumbre, pero donde el rumbo está claro y el combustible principal no es el código de un algoritmo, sino la mente humana. ¿Pero qué es exactamente la tecnocreatividad?

No se trata simplemente de usar pantallas o herramientas digitales: es la convergencia entre la creatividad humana y tecnologías de vanguardia —como la Inteligencia Artificial (IA), las realidades extendidas (XR) o el sonido inmersivo — para transformar de raíz industrias, servicios y modelos de negocio. Es un sector de “early adopters” que busca constantemente crear nuevos lenguajes y soluciones fuera de la caja.

Para entender el tamaño de este sector, miremos los indicadores. Las industrias creativas a nivel global son un motor financiero masivo, generando casi US$ 2.3 billones anuales, lo que representa el 3.1% del PIB mundial, según el Informe Creative Economy Outlook 2024 de la UNCTAD.

Específicamente en el plano inmersivo y tecnocreativo, el mercado del “marketing experiencial” -por ejemplo- superó los $128 mil millones en 2024, demostrando que el consumidor moderno ya no compra productos, sino memorias. En el mundo laboral corporativo, integrar estas experiencias inmersivas eleva la rentabilidad de las empresas en un 23% y el compromiso de los equipos en un 40%. Además, la irrupción de la IA Generativa atrajo inversiones por 36 mil millones de dólares en 2023, disparando en un 111% las ofertas de empleos especializados.

Pero aquí llegamos al centro neurálgico de la innovación. Ante la hiperautomatización de la IA, muchos se preguntan qué habilidades nos salvarán de volvernos obsoletos. La evidencia científica y de mercado de los últimos dos años (2024-2026) tiene una respuesta irrefutable: la creatividad es nuestro mayor escudo y multiplicador de valor.

Por citar algunos estudios: Deloitte (2024), tras encuestar a 14.000 líderes globales, concluyó que la tecnología está comoditizando las habilidades técnicas duras, trasladando la verdadera ventaja competitiva a la imaginación y la empatía. El valor ya no reside en lo que la máquina hace, sino en lo que el humano imagina hacer con ella, dando paso a una “economía de la imaginación”. El Foro Económico Mundial (2024), por su parte, elevó la creatividad a la categoría de capacidad de resiliencia estructural, superando en demanda a la mera alfabetización tecnológica.

Chile presenta señales relevantes en esta transición. El país alcanzó el 2025 un récord histórico en exportaciones por US$ 106 millones en servicios creativos tecnológicos -según las propias cifras oficiales de ProChile- y lidera el Global Innovation Index 2025 en América Latina, ubicándose en el puesto 51 a nivel global. Estos indicadores muestran una oportunidad para posicionar a la tecnocreatividad como un eje estratégico de desarrollo.

El desafío, entonces, no radica únicamente en adoptar tecnología, sino en orientar su uso a la generación de valor desde lo humano. La tecnocreatividad propone ese equilibrio, utilizar la tecnología como puente de nuevas soluciones, manteniendo a la creatividad como núcleo de la innovación y utilizando los ámbitos de innovación que le son propios a las artes.

En un escenario de transformación acelerada, este enfoque no solo abre oportunidades, sino que también define la capacidad de adaptación de las organizaciones. La invitación es a integrarse activamente a este proceso, entendiendo que la ventaja competitiva del futuro se construye en la intersección entre tecnología y creatividad.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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