Sociedad
Temuco será sede del principal encuentro mundial de estudios indígenas
Por primera vez la conferencia anual de la Native American and Indigenous Studies Association (NAISA) se realizará en Temuco. El académico mapuche huilliche Luis Cárcamo-Huechante, explica por qué la ciudad fue elegida como sede y qué significa este cambio de geografía para el debate global.
Cada año, cerca de un millar de investigadores, líderes indígenas, artistas, estudiantes y representantes de comunidades originarias de distintos continentes se reúnen para participar en la conferencia anual de la Native American and Indigenous Studies Association (NAISA), considerada la principal organización académica internacional dedicada a los estudios indígenas. Más que un congreso universitario, el encuentro se ha consolidado como un espacio de diálogo entre pueblos indígenas, universidades y centros de investigación para debatir sobre lenguas, territorios, derechos, patrimonio, historia, medioambiente, educación y procesos de descolonización.
En 2026, por primera vez desde su creación, la conferencia se realizará al sur de la frontera entre Estados Unidos y México. La sede será la Universidad Católica de Temuco, en pleno territorio mapuche, un hecho que marca un cambio de perspectiva para una organización cuyos encuentros se habían desarrollado principalmente en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y países del norte de Europa.
Al frente de este histórico proceso está el académico mapuche huilliche Luis Cárcamo-Huechante, presidente de NAISA para el período 2025-2026. Nacido en Tralcao, al sur de San José de la Mariquina, su trayectoria lo llevó desde el sur de Chile a universidades como Oregon y Cornell, en Estados Unidos, donde ha desarrollado una destacada carrera en literatura, estudios indígenas y humanidades ambientales.
Para Cárcamo-Huechante, el desafío no consiste únicamente en trasladar un congreso internacional a Chile. Lo relevante es que la conversación global sobre pueblos indígenas se abra desde un territorio indígena, donde las lenguas, las memorias y las realidades locales puedan ocupar un lugar central en un diálogo que reunirá participantes de más de una veintena de países.
-NAISA ha desarrollado gran parte de su historia en el norte global. ¿Qué implica abrir esta conversación desde Temuco?
—Es muy significativo porque NAISA había realizado sus congresos principalmente en Estados Unidos y Canadá, también en Nueva Zelanda, Noruega y otros territorios indígenas de esos países. Siempre existió el sueño de que este encuentro ocurriera al sur del Río Grande, y eso es lo que ahora va a materializarse en Temuco.
Prefiero hablar de este hito de manera territorial. Es la primera vez que la conferencia ocurre en un país al sur de la frontera entre Estados Unidos y México. No me gusta reducirlo a categorías como “país hispanohablante”, porque eso borra la presencia indígena de los territorios. Lo que hoy llamamos Chile habla castellano, pero también habla mapuzungun, aymara, quechua, kawésqar y otras lenguas.
-¿Qué elementos hacen de Temuco y La Araucanía un lugar relevante para esta conferencia?
—Este territorio tiene una enorme riqueza lingüística, cultural, social e histórica. Desde el punto de vista mapuche, hablamos de un espacio que forma parte de una geografía mayor, con vínculos hacia el centro y sur de lo que hoy llamamos Chile y Argentina. Esa riqueza es precisamente lo que NAISA busca relevar.
La conferencia permitirá reflexionar sobre estos territorios y, al mismo tiempo, dialogar con las historias lingüísticas, culturales y sociales de distintas regiones del mundo. Al convocar a participantes de diversos continentes, académicos indígenas y no indígenas, el encuentro abre una conversación internacional sobre la presencia de los pueblos indígenas, sus lenguas, culturas e historias particulares.
-Su trayectoria también cruza distintos territorios. ¿Cómo fue ese camino desde Tralcao hacia Estados Unidos?
—Yo nací y crecí en Tralcao, al sur de San José de la Mariquina, en una zona rural de ríos y bosques. Luego me trasladé a Valdivia para estudiar la enseñanza media y posteriormente el pregrado en la Universidad Austral de Chile, durante la década de 1980.
En 1995, cuando en Chile prácticamente no existían posibilidades de financiamiento para que una persona de origen rural y de escasos recursos pudiera cursar estudios de posgrado, tuve que buscar alternativas fuera del país. Así llegué a la Universidad de Oregon con una beca que financió completamente mi maestría. Más tarde obtuve otra beca para realizar el doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell.
Nunca había subido a un avión y llegué sabiendo muy poco inglés. Eso lo dice todo.
-Ha hablado de un vínculo entre el norte indígena y el sur indígena. ¿A qué apunta esa idea?
—Mi colaboración ha estado situada entre esos dos espacios. Por un lado, el norte indígena, con académicas y académicos indígenas en Estados Unidos y Canadá. Por otro, el sur indígena, que incluye a pueblos y diásporas indígenas de lo que hoy llamamos América Latina, o Abya Yala desde la perspectiva de muchos pueblos indígenas.
Cuando comencé a asistir a las conferencias de NAISA, alrededor de 2010, la conversación estaba más centrada en pueblos indígenas de contextos coloniales anglosajones, como Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Con otros colegas impulsamos un grupo de trabajo de Abya Yala para fomentar la participación de académicas, académicos e investigadores indígenas de México, Centroamérica, Sudamérica y de sus diásporas en Estados Unidos.
Ese trabajo contribuyó a ampliar la conversación dentro de NAISA y a fortalecer la presencia del sur indígena en sus encuentros.
-¿Qué magnitud tendrá NAISA 2026 en Temuco?
—De acuerdo con los registros actuales, la conferencia tendrá cerca de mil participantes. Están confirmadas 257 sesiones durante tres días, entre paneles, mesas redondas y mesas locales.
Habrá investigadoras e investigadores provenientes de Canadá, Estados Unidos, Taiwán, India, Japón, Nueva Zelanda, Australia, México, Guatemala, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Argentina, Colombia y Chile, además de posibles participaciones de países escandinavos, donde habita el pueblo sami, y de territorios indígenas del Pacífico, como Rapa Nui, Hawái y Filipinas.
-¿Qué espera que deje esta conferencia?
—Espero que fortalezca una conversación académica indígena internacional, no solo sobre pueblos indígenas, sino en colaboración con pueblos y territorios indígenas. Ese ha sido siempre el sentido de NAISA: generar un espacio donde las lenguas, las historias y las experiencias de los pueblos indígenas ocupen un lugar central.
Realizar la conferencia en Temuco permite abrir esa conversación desde esta parte del continente, en un territorio históricamente indígena y con una gran densidad cultural, lingüística y política. Es una oportunidad para pensar los estudios indígenas desde otras geografías y para ampliar los vínculos entre experiencias locales y debates globales.