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FA: La ideología alienada
Quienes hicieron de la denuncia del lucro principio casi absoluto, acabaron enfrentados al oscuro caso Democracia Viva, al turbio episodio del robo de los computadores y la caja fuerte del ministro Jackson, conectado también con las fundaciones quien, finalmente, tuvo que ser apartado del gabinete.
Hay un momento en que la ideología deja de ser una fuerza creadora. No porque abandone sus principios, sino porque éstos dejan de brotar de la realidad y devienen expediente. El pensamiento deja de esclarecer el mundo; lo reemplaza por una representación de su propia hechura. Las palabras permanecen pero la realidad se les sustrae.
El documento del congreso ideológico del Frente Amplio deja entrever eso. Propósito declarado es la lucha contra el “modelo económico”, “su versión neoliberal” y el mercado, el fantasma del cual emanan la desigualdad, la explotación y la alienación.
Pero, casi inmediatamente, el mismo documento declara: “Asumimos una nueva relación con la producción de la riqueza”, e incorpora entre aquellos a quienes “el partido debe representar” a las pequeñas y medianas empresas. Conviene recordar que en Chile una “mediana empresa” puede registrar ingresos superiores a 4 mil millones de pesos. No se trata del pequeño almacén ni del taller familiar, sino de parte significativa de la economía capitalista chilena.
Sería superficial atribuir esta contradicción a mera torpeza intelectual. Las palabras del documento ponen lo que su doctrina no está pensando. La riqueza no constituye un accidente exterior de la vida social; pertenece a las condiciones mismas de su existencia. Por eso la palabra condena el principio en abstracto y, simultáneamente, reconoce la necesidad de una de sus manifestaciones más relevantes.
La conciencia escindida produce lenguaje escindido.
El Frente Amplio padece alienación interna. De un lado es el partido de Giorgio Jackson y Atria, convencidos de representar una superioridad moral y habituados a juzgar al mercado con la severidad con que la conciencia religiosa juzga el pecado (dejo un libro descargable sobre el tema). Del otro, comparece la experiencia del gobierno, que condujo incluso al Presidente Boric a descubrir que ninguna comunidad política puede sostenerse únicamente en la negación, sino que exige también reconocimiento de la realidad, acuerdos, producción de riqueza.
La misma escisión atravesó de parte a parte la trayectoria reciente del Frente Amplio. Quienes hicieron de la denuncia del lucro un principio casi absoluto terminaron enfrentados al truculento caso Democracia Viva, al turbio episodio del robo de los computadores y de la caja fuerte del entonces ministro Jackson, conectado también con las fundaciones y, finalmente, expuesto a la necesidad de ser apartado del Gabinete. No es un argumento necesariamente penal, sino político y hasta antropológico. Difícilmente se puede sostener en forma indefinida la pretensión de excepcionalidad moral, salvo que se sea efectivamente un profeta.
Pero quizá el problema eminente resida en otro lugar. La juventud también envejece. Llega un momento en que las consignas no bastan, porque la realidad reclama conceptualización. Allí donde el pensamiento no logra elevarse hasta ella, termina girando en torno a sus propias representaciones.
Ésa es la impresión que deja el documento. No fracasa por su radicalidad ni por su moderación. Fracasa porque el pensamiento ya no alcanza la realidad que pretende transformar. Allí donde la gran tradición intelectual de la izquierda chilena discutía el trabajo, la economía, el Estado y el desarrollo, este manifiesto, como de reunión de curso, ofrece fórmulas de redacción pobre, declaraciones identitarias difusas y un vocabulario moral que no consigue convertirse en concepto.
El auténtico pensamiento político suele comenzar criticando la alienación; es síntoma de su decadencia que él mismo se convierta en una forma de conciencia alienada.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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