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Proponen decálogo para mayor resiliencia urbana frente a incendios Sustentabilidad

Proponen decálogo para mayor resiliencia urbana frente a incendios

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Luego de analizar la experiencia australiana, Corporación Ciudades desarrolló una lista de 10 medidas que podrían ser incorporadas en la planificación urbana y toma de conciencia de la población para prevenir o reaccionar ante estas emergencias, de manera acorde a un contexto de cambio climático.


Olas de calor sin precedentes, recurrencia de incendios forestales y distintos fenómenos climáticos son sólo algunas expresiones del nuevo contexto que afecta al planeta. Cambios que probablemente se incrementarán, por lo que deben abordarse con una mirada de largo plazo desde la planificación urbana para promover ciudades más resilientes. 

De acuerdo con un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la organización ambiental GRID-Arendal, el calentamiento global, las sequías y los cambios de uso de suelo generarán incendios incluso en zonas nunca antes afectadas, aumentando en un 30% para 2050 y más de un 50% para fin de siglo.

En este escenario, y luego de analizar guías de planificación y diseño urbano desarrolladas en un país fuertemente afectado por incendios forestales como Australia, Corporación Ciudades desarrolló un documento con 10 principios para ser adoptados en el ordenamiento de las distintas comunas del país.

En síntesis, se sugiere partir reconociendo el riesgo de las zonas de interfase urbano-rural, incorporando en los Instrumentos de Planificación Territorial estudios de vientos y de áreas más amenazadas.

Además, se recomienda la proyección de caminos perimetrales con puntos de resguardo, ordenar el crecimiento urbano en sentido contrario a los sectores más propensos a incendios, generar señaléticas claras, evitar instalaciones riesgosas o equipamientos críticos en esas zonas, impulsar planes de manejo de vegetación circundante, capacitar a la ciudadanía, como así también promover un paisajismo con especies no propagadoras del fuego. 

“Todos los años tenemos desastres más intensos, o temperaturas que superan los registros anteriores. Las ciudades deben adaptarse integralmente al cambio climático, en relación con el manejo del agua, de las olas de calor y de los incendios en las zonas de interfase urbano-rural. Hay experiencia internacional que se puede observar y así adaptar nuestras ciudades para mitigar las condiciones que terminan transformándose en desastres”, explica el director ejecutivo de Corporación Ciudades, Martín Andrade. 

Los 10 principios

  1. Reconocer en los Instrumentos de Planificación Territorial los sectores de interfase urbano-rural (predios agrícolas, forestales, entre otros) como áreas con potencial riesgo de incendio y plantear normativas específicas para estas zonas.
  1. Incorporar en los Instrumentos de Planificación Territorial estudios asociados a corrientes predominantes de viento que permitan identificar zonas más propensas a ser afectadas por incendios.
  1. Proyectar en los Instrumentos de Planificación Territorial caminos perimetrales y áreas de resguardo en las zonas de interfase urbano-rural que actúen como buffers de protección ante la posible propagación del fuego.
  1. Planificar la expansión y crecimiento de los asentamientos urbanos en sentido contrario a las zonas más propensas a ser focos de inicio y propagación de incendios.
  1. Fomentar la definición y señalización de vías de escape que permitan evacuar de manera fluida las zonas residenciales más expuestas a riesgo de incendio.
  1. Evitar la instalación de usos peligrosos (bombas de bencina, industrias con potencial de propagación del fuego, entre otras), así como también equipamientos críticos (hospitales, colegios, entre otros) en zonas de interfase urbano-rural.
  1. Impulsar planes anuales de manejo de vegetación para espacios públicos, predios agrícolas y zonas forestales identificadas como de alto riesgo.
  1. Concientizar a la ciudadanía sobre la utilización de especies vegetales no propagadoras de fuego en el paisajismo de espacios públicos y jardines privados.
  1. Desincentivar la utilización de “cercos vivos” o divisiones entre sitios compuestos principalmente por palos o ramas en sectores más expuestos a incendios.
  1. Potenciar el rol de líderes vecinales capacitados para reaccionar y guiar a las comunidades ante posibles emergencias de incendios.
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