Con un alza promedio de 4,9% en las tarifas eléctricas desde el 1 de julio, especialistas explican cómo operan los sistemas fotovoltaicos durante el invierno, cuáles son sus necesidades de mantención y por qué no es necesario esperar al verano para instalarlos.
El aumento de las cuentas de la luz ha impulsado a más hogares a evaluar alternativas para disminuir su consumo eléctrico. Entre ellas, la energía solar residencial ha ganado protagonismo, aunque todavía persisten dudas sobre su desempeño durante el invierno. Especialistas aseguran que varios de los mitos más extendidos sobre esta tecnología no se ajustan a su funcionamiento real.
Energía solar residencial: qué ocurre con los paneles durante el invierno
A partir del 1 de julio entrará en vigencia un nuevo ajuste promedio de 4,9% en las tarifas eléctricas, incremento que se suma a las alzas acumuladas durante el último año y que vuelve a poner sobre la mesa el interés de muchas familias por reducir el gasto en electricidad.
En ese contexto, la energía solar residencial aparece como una de las alternativas más consideradas para disminuir el consumo de la red eléctrica. Según estimaciones de Copec Flux, un hogar que actualmente paga alrededor de $90.000 mensuales por electricidad podría reducir ese gasto a cerca de $9.000 tras instalar un sistema fotovoltaico, lo que representa un ahorro cercano al 90%.
Sin embargo, la llegada del invierno también trae preguntas sobre el funcionamiento de esta tecnología, especialmente en relación con su eficiencia durante los meses de menor radiación solar.
Crédito: El Mostrador.
¿Los paneles solares dejan de generar energía cuando baja la temperatura?
Uno de los mitos más frecuentes es que los paneles solares solo funcionan correctamente en verano o en zonas con altas temperaturas. De acuerdo con especialistas, esto no es correcto, ya que los sistemas fotovoltaicos producen electricidad a partir de la radiación solar y no del calor.
Francis David, Gerente Negocio Residencial de Copec Flux, explica que “uno de los principales errores es pensar que los paneles solares solo sirven durante el verano o en zonas cálidas. En realidad, siguen funcionando en invierno e incluso pueden alcanzar buenos niveles de eficiencia en días fríos”.
Si bien durante el invierno disminuyen las horas de luz natural y, por lo tanto, la generación de energía es menor, los sistemas continúan operando de forma constante. Además, la tecnología actual permite adaptar las instalaciones a distintas condiciones climáticas, lo que ha facilitado el desarrollo de proyectos tanto en la zona central como en el sur de Chile.
Mantención: una de las principales dudas de los usuarios
Otro aspecto que suele generar incertidumbre es el mantenimiento de los sistemas fotovoltaicos.
Según el especialista, los paneles están diseñados para funcionar durante décadas y requieren cuidados limitados. La mayoría cuenta con garantías de rendimiento de entre 25 y 30 años, manteniendo altos niveles de eficiencia durante ese período.
En la práctica, el mantenimiento consiste principalmente en revisiones periódicas y limpiezas ocasionales cuando las condiciones ambientales lo requieren.
“Se trata de una tecnología probada, segura y de larga duración, que permite a las familias acceder a ahorros sostenidos en el tiempo”, destaca David.
¿Conviene esperar al verano para instalar paneles solares?
Otra creencia habitual es que la instalación solo resulta conveniente durante los meses con mayor radiación solar. Sin embargo, los especialistas sostienen que los beneficios económicos comienzan desde que el sistema entra en funcionamiento, independientemente de la estación del año.
El invierno, además, suele concentrar un mayor consumo eléctrico debido al uso de calefacción, iluminación y otros equipos domésticos, por lo que postergar la instalación no necesariamente representa una ventaja.
“Comenzar a generar parte de la energía que se consume durante los meses de mayor gasto permite reducir de inmediato el impacto de las alzas tarifarias y empezar a obtener ahorros desde el primer día”, explica el ejecutivo.
De esta forma, los expertos plantean que el invierno no constituye un impedimento para el funcionamiento de los sistemas solares residenciales y que las decisiones de instalación deberían considerar el ahorro acumulado a largo plazo más que la temporada del año.