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De las lluvias a los incendios: el desafío de los riesgos climáticos que se encadenan en Chile Medioambiente Créditos: El Mostrador.

De las lluvias a los incendios: el desafío de los riesgos climáticos que se encadenan en Chile

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Las lluvias favorecen el crecimiento de pastizales que pueden alimentar incendios en verano, mientras las laderas quemadas quedan más expuestas a aluviones. Un especialista advierte sobre estos riesgos encadenados y la necesidad de adaptar las ciudades para prevenir nuevas emergencias.


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Las lluvias intensas, tormentas eléctricas, granizos y aluviones que han afectado a Santiago en los últimos días plantean un desafío que va más allá de atender las emergencias inmediatas. Estos fenómenos también pueden crear condiciones que favorezcan nuevos desastres, en una secuencia de riesgos que exige anticiparse a sus efectos.

Jorge Leiva, jefe de carrera de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), explica que estos episodios se producen en un contexto de calentamiento global que intensifica determinadas amenazas. Por cada grado de aumento de temperatura, la atmósfera puede contener cerca de un 7% más de vapor de agua, lo que favorece precipitaciones más intensas cuando se cumplen las condiciones meteorológicas necesarias.

“El clima se ha vuelto más extremo y menos predecible, y pasa de un extremo a otro en poco tiempo. La ciencia lleva años advirtiendo que este es uno de los efectos del cambio climático, y hoy lo estamos viviendo”, señala el académico, en el marco del Día Mundial contra el Cambio Climático, que se conmemora el 24 de octubre.

Lluvias y fuego: una secuencia que aumenta la vulnerabilidad

Las precipitaciones abundantes estimulan el crecimiento de pastizales que, al secarse durante los meses de calor, se convierten en combustible para los incendios forestales. Esta situación representa un riesgo de cara al próximo verano, especialmente en las zonas donde confluyen áreas urbanas y forestales entre Valparaíso y La Araucanía.

El fuego, a su vez, puede dejar condiciones propicias para otra emergencia. Cuando un incendio destruye la vegetación de una ladera, el suelo pierde parte de su capacidad para retener agua y resistir la erosión, lo que incrementa el riesgo de aluviones ante nuevas lluvias intensas.

Las precipitaciones que recientemente afectaron una ladera previamente incendiada en Las Condes ilustran este problema. “Los riesgos ya no llegan por separado, se van encadenando, y ese es uno de los grandes desafíos que tenemos como país”, advierte Leiva.

Ciudades que necesitan adaptarse a nuevas condiciones

Para el especialista, las emergencias recientes también dejan en evidencia las debilidades de la infraestructura urbana. “Nuestras ciudades se diseñaron con el clima del pasado”, sostiene, al señalar problemas como la insuficiencia de los sistemas de evacuación de aguas lluvias, la impermeabilización del suelo y la construcción en zonas de riesgo.

Chile cuenta con instrumentos como la Ley Marco de Cambio Climático y el Atlas de Riesgos Climáticos. Sin embargo, el desafío está en convertir ese conocimiento en medidas concretas que permitan reducir la exposición a estas amenazas.

Entre las acciones que plantea el académico figuran el desarrollo de infraestructura adaptada a escenarios futuros, el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la planificación urbana y la restauración de vegetación nativa.

“En el diagnóstico no llegamos tarde, pero en la implementación sí”, afirma Leiva. Y concluye: “Este día contra el cambio climático es una buena oportunidad para recordar que prevenir siempre cuesta menos que reconstruir”.

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