Opinión
El desafío de formar profesionales que anticipen y construyan el futuro
Pensar la educación superior en el presente exige preguntarnos qué tipo de profesionales y ciudadanía necesita Chile para enfrentar los próximos años. En ese contexto, la universidad estatal cumple un rol insustituible: tanto en la tarea de formar capital humano avanzado, como en el imperativo ético de aportar a la cohesión social, al desarrollo sostenible y a la construcción de un proyecto país.
El resultado del proceso de Admisión 2026 para nuestra casa de estudios, que superó las 5.200 matrículas, es una señal de confianza más allá de lo institucional, que nos desafía aresponder a una generación con diferentes expectativas y exigencias para la educación superior estatal que representamos.
La diversificación de vías de ingreso, con foco en una mayor inclusión, hizo más visible la heterogeneidad en la preparación académica del estudiantado. Esto nos obliga a hacernos cargo de un reto clave: abrir oportunidades para fortalecer el acompañamientointegral desde el inicio de la vida universitaria.
Por otra parte, en el actual proceso de admisión se observaron señales relevantes en las preferencias de las y los postulantes. Medicina se posicionó entre las más postuladas a nivel nacional, mientras que programas como Ingeniería Civil en Minas también evidenciaron aumentos significativos en su matrícula y postulación. Estos antecedentes muestran un interés sostenido por áreas tradicionales de alta especialización, lo que nos plantea la necesidad de seguir fortaleciendo nuestra oferta académica en disciplinas relevantes para el desarrollo del país.
Formar en este nuevo escenario implica ir más allá de los contenidos tradicionales. Hoy, son indispensables habilidades como el pensamiento crítico, la adaptabilidad, el trabajo colaborativo y, sobre todo, las competencias digitales. A esto se suma la capacidad de aprender de manera continua, en un contexto donde el conocimiento evoluciona rápidamente y exige actualización permanente.
Si aspiramos a que las universidades del Estado lideren estos procesos es fundamental avanzar hacia una comprensión de la educación superior como política pública.
Las cifras de este proceso de admisión son una noticia positiva para nosotros y el proyecto educativo que encabezamos y nos plantean el desafío de estar a la altura de una generación, que al acceder a la universidad, busca una formación que la prepare para anticipar y construir el futuro.
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