Educación
Ciencia desde la Patagonia: una hoja de ruta universitaria para la próxima década
Cambio climático, transición energética, seguridad alimentaria y desarrollo de zonas extremas son algunos de los desafíos que se abordarán a través de un plan que apuesta por fortalecer la investigación, el postgrado, la innovación y la transferencia tecnológica desde la Patagonia Aysén.
¿Qué significa construir ciencia desde una región extrema? Para la Universidad de Aysén, la respuesta no pasa únicamente por desarrollar investigación, sino por generar conocimiento capaz de responder a los desafíos del territorio y, al mismo tiempo, aportar a las grandes discusiones científicas globales. Esa visión comienza a materializarse con la implementación del Fondo Estructural I+D+i Universitario – Territorial (FIUT) del MinCiencia y ejecutado por la ANID, que permitirá desarrollar durante la próxima década una estrategia inédita para fortalecer la investigación desde la Patagonia Aysén.
Con esa convicción, se comenzó a ejecutar el Plan de Desarrollo de Capacidades en Investigación (PDCI), una estrategia que busca fortalecer la investigación, el postgrado, la innovación y la transferencia tecnológica desde un enfoque profundamente territorial.
El proyecto contempla un financiamiento total de $10.484 millones, de los cuales $5.200 millones corresponden a recursos adjudicados a través del FIUT, $3.747 millones son aportes comprometidos por el Gobierno Regional de Aysén para infraestructura científica y $1.537 millones corresponden a aportes valorizados por la propia universidad.
Para el rector de la UAysén, Víctor Cubillos, el desafío trasciende ampliamente el ámbito académico. “La investigación es una de las formas más concretas en que una universidad pública aporta al desarrollo de su territorio. Este plan nos permitirá fortalecer nuestras capacidades científicas, formar nuevas generaciones de investigadores y transformar ese conocimiento en innovación y soluciones para Aysén. Ese es el legado que queremos construir durante la próxima década”.
La estrategia representa un cambio de escala para una institución que, en una década de existencia, ha ido consolidando capacidades de investigación con un marcado sello territorial. Ahora el desafío consiste en dar el salto cualitativo al fortalecer la producción científica, atraer investigadores, ampliar la infraestructura, consolidar el posgrado e impulsar mecanismos que permitan que ese conocimiento llegue efectivamente a quienes toman decisiones y a los sectores productivos de la Región de Aysén.
El director de Investigación de la UAysén, Felipe Alfaro, explica que el proyecto permitirá instalar capacidades permanentes que cambiarán la forma en que se desarrolla la investigación en la institución. “Fortaleceremos la gestión de la investigación científica, el postgrado y la innovación. Crearemos grupos de investigación en áreas estratégicas como el cambio climático y la transición energética, apoyaremos a nuestros académicos en la formulación de nuevos proyectos, atraeremos capital humano avanzado y desarrollaremos la infraestructura necesaria para consolidar una investigación de alto nivel. Esperamos que, en el mediano plazo, la Universidad de Aysén sea un referente nacional en estas áreas”.
Pero el impacto no se limitará a los equipos académicos. La investigación, explica Alfaro, también fortalece directamente la formación de pregrado al mantener actualizadas las disciplinas que se imparten y abrir nuevas oportunidades para que estudiantes y profesionales continúen su formación en la región mediante programas de postgrado pertinentes a las necesidades del territorio.
El plan que se ejecutará fue el resultado de un proceso participativo que reunió a investigadores, equipos académicos y actores del ecosistema regional para responder una pregunta clave: ¿qué ciencia necesita la Patagonia para enfrentar sus desafíos presentes y futuros?
La respuesta se tradujo en cuatro líneas estratégicas de investigación: cambio climático y territorio sostenible; patrimonio, desarrollo y bienestar humano; innovación tecnológica y desarrollo productivo y transición energética en la Patagonia-Aysén. Cada una busca articular investigación interdisciplinaria, formación avanzada y transferencia de conocimiento hacia el territorio.
Para Delphine Vanhaecke, directora alterna del FIUT, la definición de estos ejes responde tanto a la evidencia científica como a las necesidades de la región. “La Universidad de Aysén se emplaza en uno de los territorios de mayor interés científico y ambiental del planeta. Aquí confluyen biodiversidad, cultura y resiliencia social en un contexto de alta vulnerabilidad frente al cambio climático. Eso convierte a la Patagonia en un laboratorio natural con enorme potencial para generar conocimiento de alcance mundial. Nuestro desafío es conectar esa riqueza territorial con investigaciones que aporten soluciones concretas para la región y, al mismo tiempo, dialoguen con las grandes prioridades científicas internacionales”, explica.
La investigadora sostiene que el plan busca abordar tres grandes desafíos que marcarán el futuro del territorio; la desigualdad socioterritorial propia de las zonas extremas, la vulnerabilidad de los ecosistemas y la necesidad de avanzar hacia una mayor seguridad alimentaria, desafíos que exigen una mirada integrada entre ciencias naturales, ingeniería, ciencias sociales y humanidades y ciencias de la salud.
Esa visión también se refleja en la forma en que se ejecutará el proyecto. Más que financiar investigaciones aisladas, el FIUT pretende construir un ecosistema científico permanente capaz de sostener el crecimiento institucional durante la próxima década.
El coordinador ejecutivo del programa, Germán Rehren, explica que los primeros cinco años estarán orientados a crear las condiciones que permitan consolidar esa transformación. “En la primera etapa se instalarán capacidades y estructuras para el crecimiento y desarrollo de la I+D+i en la universidad y la región. Estamos fortaleciendo la gestión de la investigación, el postgrado, la innovación y la transferencia tecnológica mediante nuevas capacidades profesionales, sistemas de gestión, instrumentos de financiamiento e infraestructura científica. En los años siguientes el foco estará puesto en consolidar redes nacionales e internacionales, fortalecer el capital humano avanzado y culminar con la creación del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica Patagonia-Aysén, que permitirá llevar los resultados de la investigación hacia el sector público y productivo”.
Rehren indicó que “uno de los hitos más emblemáticos será la construcción de ocho nuevos laboratorios científicos en el futuro Campus Río Coyhaique, infraestructura que cuenta con el respaldo del Gobierno Regional y que permitirá ampliar significativamente las capacidades de investigación de la universidad.”
Para sus impulsores, el éxito del FIUT no solo se medirá únicamente por publicaciones científicas o nuevas dependencias. La apuesta es convertir el conocimiento en una herramienta efectiva para enfrentar problemas concretos de la Patagonia, fortaleciendo la colaboración con instituciones públicas, centros de investigación, empresas, cooperativas y organizaciones sociales mediante mesas territoriales y un consejo consultivo permanente que orientará las prioridades de investigación aplicada.
En ese proceso, la internacionalización también jugará un papel decisivo. La atracción de investigadores extranjeros, la movilidad de estudiantes, los proyectos colaborativos y la creación de redes científicas permitirán proyectar la investigación desarrollada en Aysén hacia escenarios internacionales, consolidando a la Patagonia como un territorio capaz de aportar evidencia para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles.
Para el seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Aysén, Gabriel Pérez Aros, el desafío representa una oportunidad inédita para fortalecer la descentralización científica del país. “Como Ministerio de Ciencia reafirmamos nuestro firme respaldo a la Universidad de Aysén, entendiendo que el avance de este fondo estructural es un hito fundamental para la descentralización del conocimiento. Como Seremi, nuestro rol es ser articuladores de un ecosistema que necesita instituciones locales sólidas y conectadas con las demandas territoriales. Por lo mismo, valoramos esta oportunidad invaluable para la Patagonia y subrayamos la importancia de que estos recursos se ejecuten con la máxima responsabilidad, transparencia y visión de futuro, asegurando que la investigación, el desarrollo y la innovación se traduzcan en un impacto directo y positivo para el bienestar de nuestra región, invitando a los talentos científicos que pasan por la Universidad, a quedarse en la Región de Aysén.”
Más que una inversión de diez años, el FIUT instala una visión de futuro. Una en la que la Universidad de Aysén busca consolidarse como un polo de investigación, innovación y transferencia tecnológica al servicio del desarrollo sostenible de la Patagonia. En un escenario global donde las respuestas a los grandes desafíos ambientales, energéticos y sociales requieren cada vez más conocimiento situado, la apuesta de la universidad demuestra que la ciencia también puede escribirse desde el extremo sur del mundo.