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Cuatro meses, cuatro grietas: Scanner Social retrata a un gobierno que pierde en su propio terreno PAÍS Foto: AgenciaUNO

Cuatro meses, cuatro grietas: Scanner Social retrata a un gobierno que pierde en su propio terreno

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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El estudio de Gemines concluye que la administración de José Antonio Kast enfrenta brechas simultáneas de credibilidad, seguridad, comunicación y legitimidad económica, incluso con señales de desgaste en su propia base de apoyo.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El estudio de Gemines Consultores, aplicado con el apoyo de El Mostrador entre el 23 y el 30 de junio a 815 personas, muestra que el Presidente no logra imponerse ni siquiera en seguridad —el eje que lo llevó a La Moneda—, que su ajuste fiscal no consigue legitimidad social y que la credibilidad presidencial está herida de muerte. Lo más grave para el oficialismo: las grietas ya se cuelan dentro de su propio electorado.
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A tres meses de asumir, José Antonio Kast enfrenta un diagnóstico que su propio equipo de comunicaciones difícilmente podrá maquillar. El Scanner Social de junio —el estudio trimestral de opinión pública que Gemines Consultores elabora con el apoyo de El Mostrador— cruza sus seis módulos de medición y llega a una conclusión que el propio informe no diluye: “en apenas cien días, el gobierno acumula simultáneamente” cuatro brechas que “no son coyunturales ni aisladas entre sí”, sino que “se refuerzan mutuamente”.

Consultado por El Mostrador, Guido Romo, director de Encuestas y Opinión Pública de Gemines Consultores y director de Scanner Social, fue categórico: “Efectivamente los datos indican varias áreas de gestión con problemas. Identificamos con bastante claridad los temas críticos que son: seguridad (su principal promesa de campaña y piedra angular de su discurso, con muchos votos obtenidos con ella); la economía y su promesa de crecimiento y desarrollo, hoy en el suelo con las medidas del ministro Quiroz y su bajísima recepción por parte de la ciudadanía y algo terriblemente preocupante para cualquier Gobierno que es la pérdida de confianza en sus promesas y políticas, fuertemente encarnada en la figura del Presidente. Una falta de credibilidad que tiene la segunda derivada de que hace difícil la defensa de la gestión”.

Un empate que es, en los hechos, una derrota

El primer golpe llega justo donde Kast construyó su capital político. El estudio pregunta con qué gobierno la ciudadanía se ha sentido más segura al salir a la calle, y el resultado es 51% para la administración de Gabriel Boric contra 49% para la de Kast. En términos estadísticos, dentro del margen de error, es un empate técnico.

Pero el propio informe advierte contra esa lectura: “Kast no necesitaba un empate en este tema, necesitaba una ventaja clara, porque la seguridad fue el eje central, casi el único activo diferenciador de toda su campaña”.

Un candidato que construyó su oferta sobre una promesa específica y que, a los cien días, “no logra superar en percepción a la administración anterior en esa misma materia, está en los hechos perdiendo el terreno que se supone era su fortaleza”.

El dato se refuerza con otro: un 53% de los encuestados dice sentirse inseguro o muy inseguro al salir a la calle en los últimos tres meses, contra apenas un 11% que se declara seguro. Para el Scanner Social, esto confirma que “el problema no es solo comparativo con Boric, es también un problema de resultados propios que aún no se materializan”.

La cuenta pública que salió cara

El segundo frente es comunicacional. La primera cuenta pública de Kast, rendida el 1 de junio, sí logró instalarse mediáticamente: un 71% de los encuestados supo del evento. Pero el objetivo de fondo —mejorar la percepción presidencial— fracasó de manera casi simétrica: dos tercios (67%) cree que el Presidente “no es del todo sincero, más bien no habla con la verdad”, y la misma proporción, un 67%, declara que su opinión sobre Kast empeoró después de verla o escucharla.

El informe lo resume sin ambigüedades: “es un caso claro de visibilidad que no se traduce en legitimidad, e incluso puede jugar en contra cuando el hecho comunicacional expone más que lo que oculta”.

Ese dato conecta directamente con el tercer frente, el más estructural de los cuatro: la credibilidad de la palabra presidencial. La explicación de Kast sobre su promesa de expulsar a 300 mil migrantes irregulares “el primer día” de gobierno —que calificó como una “metáfora”— no convenció a la ciudadanía: un 66% la interpreta derechamente como una mentira, y solo un 34% la lee como figura retórica.

El juicio sobre el cumplimiento de la promesa migratoria es, en palabras del propio estudio, “lapidario”: un 73% considera que no se cumplió, contra apenas un 27% que la da por cumplida.

El Scanner Social conecta ambos frentes con precisión quirúrgica: “cuando la palabra presidencial ya está en entredicho por el tema migratorio, cualquier nueva comunicación oficial, como la cuenta pública, parte con un descuento de credibilidad que explica por qué termina empeorando la percepción en lugar de mejorarla”.

El ajuste que nadie quiere pagar

El cuarto frente es económico, y es el que Romo identifica como el más peligroso en términos de gestión: las medidas del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

El ajuste fiscal no logra legitimarse en la opinión pública: un 57% lo considera innecesario, un 79% siente que le afecta personalmente y solo un 36% estaría dispuesto a asumir un costo personal por él.

Los embargos a los deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE) profundizan el rechazo, con un 63% en contra.

El patrón, dice el informe, “es consistente: el costo del ajuste se reparte de forma amplia, pero la disposición a asumirlo como legítimo o necesario queda concentrada casi exclusivamente en el sector que ya era favorable al gobierno”.

Grietas propias: cuando ni la derecha compra completo

El dato más incómodo para La Moneda, sin embargo, no está en la oposición, sino puertas adentro.

El Scanner Social documenta que las cuatro brechas “no se limitan a la oposición”: un 39% de quienes se identifican como derecha reconoce que el Presidente no cumplió su promesa migratoria; un 61% de ese mismo sector declara sentirse afectado económicamente por el ajuste, pese a respaldarlo mayoritariamente; y un 28% de la derecha rechaza los embargos al CAE, aun cuando el respaldo del sector al gobierno se mantiene mayoritario en el juicio general.

Para el informe, esa base “sostiene al gobierno en el juicio general pero empieza a disociar entre lealtad política y evaluación de resultados concretos”. Es, en otras palabras, un electorado que todavía no rompe con Kast, pero que ya no evalúa su gestión con los mismos ojos con que evaluó su candidatura.

La lectura de Romo apunta en la misma dirección, aunque con un énfasis distinto: no se trata solo de números adversos en módulos aislados, sino de un problema que se retroalimenta. Una ciudadanía que deja de creerle a un gobierno, advierte, no solo lo castiga en la evaluación inmediata: le quita, además, la herramienta más básica para defender lo que sí ha hecho. “Una falta de credibilidad que tiene la segunda derivada de que hace difícil la defensa de la gestión”, resumió el director de Scanner Social.

El Scanner Social de junio 2026 es un estudio trimestral elaborado por Gemines Consultores con el apoyo de El Mostrador, aplicado mediante encuesta online a un panel certificado de 815 personas mayores de 18 años de todo el país, entre el 23 y el 30 de junio de 2026, con un margen de error de 3,46% y un nivel de confianza de 95%.

Revisa el Scanner Social completo en el siguiente link:

Scanner Social Junio 2026

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