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Neurodiversidad en el aula: el desafío de avanzar hacia una inclusión escolar efectiva  Educación

Neurodiversidad en el aula: el desafío de avanzar hacia una inclusión escolar efectiva 

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Con el fin de promover estrategias para lograr entornos educativos más inclusivos y respetuosos, la Universidad de La Serena reunió a profesionales de la educación de siete comunas de la Región de Coquimbo, abordando las distintas necesidades asociadas a la neurodiversidad en contextos educativos.


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Hablar de inclusión en las escuelas implica ir más allá del acceso a una sala de clases, ya que el reconocimiento de la neurodiversidad en las comunidades educativas plantea el desafío de comprender que no todos los estudiantes perciben los estímulos, procesan la información, regulan sus emociones o aprenden de la misma manera, lo que exige avanzar hacia entornos capaces de reconocer estas diferencias y responder a ellas con estrategias concretas.

En ese contexto, la Universidad de La Serena -por medio del Proyecto Comunidades de Aprendizaje ULS 2495,  financiado por el Ministerio de Educación- realizó el ciclo de talleres “Aprender sin barreras” los días 05 y 12 de agosto, con el fin de entregar herramientas sobre Neurodiversidad e Inclusión en contextos educativos, a docentes, psicólogos, directivos y  equipos PIE de diversos colegios y escuelas de las comunas de Andacollo, Coquimbo, La Higuera, La Serena, Ovalle, Paihuano y Vicuña.

El taller fue realizado por la especialista en inclusión, convivencia escolar y coordinadora del proyecto ROMA en Latinoamérica, Katia Riveros Zepeda, quien remarca la urgencia de cambiar la perspectiva en las escuelas en pro de una inclusión real e íntegra.

“Muchas veces la escuela sanciona una conducta sin comprender qué la provoca. Detrás puede existir una sobrecarga sensorial o dificultades en las funciones ejecutivas, que son las capacidades que nos permiten organizarnos y regular nuestras emociones, por eso, no basta con aceptar la diversidad; debemos generar apoyos intencionados en la sala”, enfatiza.

En relación a esto, la directora del Colegio Juan Sandoval Carrasco de Coquimbo, Marjorie Flores Blanco -quien fue de las participantes del taller- recalca que un diagnóstico jamás debe transformarse en un límite.

“Antes de juzgar o intervenir una conducta debemos entender qué hay detrás. La autorregulación no es solo deber del alumno, el entorno debe entregar seguridad y anticipación, ya que el estar matriculado en una sala regular no garantiza inclusión si no existen oportunidades reales de participación y pertenencia”, sostiene.

Otro de los asistentes, el psicólogo educacional Pierre Bousellet Rojas, de la Escuela Arturo Villalón Sielaunne de la localidad Cerrillos de Tamaya, Ovalle, subraya el valor de la confianza y el autocuidado de los equipos.

“Tener altas expectativas en los estudiantes favorece su desarrollo y evita ponerles techos anticipados. Al mismo tiempo, para responder con calma ante una desregulación, las escuelas deben apoyar a los profesores y cuidar a quienes cuidan, evitando que enfrenten esta carga emocional en soledad”, asegura.

Conectados con el territorio

En cuanto a la importancia del trabajo de la academia en el territorio, los establecimientos educacionales y la posibilidad de abordar estas temáticas, el director de Vinculación con el Medio y Extensión USerena, Alejandro Álvarez Marín destaca que “abordar desafíos como la inclusión y la neurodiversidad requiere precisamente de este trabajo colaborativo, donde la universidad aporta sus capacidades y aprende de las escuelas y sus comunidades”.

“Por eso, este proyecto representa una forma concreta de vincularnos con el territorio, construyendo soluciones junto a las comunidades educativas a partir de sus propias necesidades y experiencias, con el propósito de fortalecer y proyectar estos espacios de colaboración, generando iniciativas que contribuyan de manera efectiva al desarrollo educativo y social de la Región de Coquimbo”, afirma el Dr. Álvarez.

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