Educación
Crédito: El Mostrador.
Aumento de episodios de violencia escolar pone el foco en la salud socioemocional
Los recientes casos de violencia han reabierto la discusión sobre la convivencia escolar y la necesidad de fortalecer herramientas preventivas al interior de los establecimientos.
Los recientes episodios de violencia registrados en establecimientos educacionales volvieron a poner el foco en las dificultades que enfrentan las comunidades escolares para prevenir y abordar conflictos. Para el psicólogo Jonathan Martínez, el escenario está marcado por un deterioro de determinadas habilidades socioemocionales y por una mayor vulnerabilidad psicosocial.
Un fenómeno que responde a múltiples factores
Jonathan Martínez, director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello, sostiene que los episodios de violencia escolar no pueden atribuirse a una sola causa.
A su juicio, existe una interacción entre factores emocionales, sociales y comunitarios que ha complejizado el clima al interior de los establecimientos. “Existe un deterioro importante de las habilidades socioemocionales de muchos estudiantes, particularmente en regulación emocional, tolerancia a la frustración y resolución pacífica de conflictos”, afirma el académico.
A esto se suman, según Martínez, elementos como la normalización de interacciones agresivas en redes sociales y una mayor fragilidad de las redes familiares tras años de estrés económico y emocional.

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Salud mental y convivencia escolar
El especialista también advierte sobre los desafíos que enfrentan actualmente las comunidades educativas en materia de salud mental infantojuvenil.
Ansiedad, irritabilidad, impulsividad y síntomas depresivos forman parte de las situaciones que deben abordar los establecimientos, muchas veces sin contar con recursos suficientes para intervenir de manera temprana.
En este contexto, el académico plantea que fortalecer el bienestar socioemocional es relevante para prevenir la escalada de conflictos y contribuir a generar ambientes escolares más seguros.
El impacto que dejó la pandemia en los vínculos
Para Martínez, las consecuencias de la pandemia también continúan presentes en la convivencia escolar.
El retorno a las clases presenciales permitió evidenciar dificultades que no se limitaban a los aprendizajes académicos, sino que también involucraban la manera en que estudiantes, docentes y comunidades educativas se relacionan.
“La convivencia escolar se ha vuelto más frágil porque las comunidades educativas están intentando reconstruir vínculos en un contexto de mayor vulnerabilidad psicosocial”, señala.
De esta manera, los desafíos actuales no solo están relacionados con prevenir hechos de violencia, sino también con recuperar y fortalecer los vínculos dentro de los establecimientos.
La prevención como eje para abordar los conflictos
Frente a este escenario, Martínez plantea la necesidad de avanzar desde una perspectiva preventiva.
Esto implica fortalecer las habilidades socioemocionales, generar condiciones que favorezcan el bienestar y promover herramientas para la resolución pacífica de los conflictos.
El objetivo, sostiene, es contribuir a la construcción de comunidades educativas más saludables, capaces de abordar las dificultades de convivencia antes de que estas escalen hacia episodios de mayor complejidad.