Educación
Carreras universitarias que formen para los desafíos del futuro
Con 13 carreras de pregrado y dos nuevos programas que comenzarán a impartirse en 2027, la UAysén consolida una propuesta académica donde el territorio, la sostenibilidad y la innovación dialogan con los desafíos que enfrentarán las nuevas generaciones de profesionales.
A 11 años de su creación, la Universidad de Aysén atraviesa una etapa de crecimiento y consolidación. El fortalecimiento de áreas como la docencia, la investigación, la infraestructura y el equipamiento ha acompañado el desarrollo de una institución que, desde el extremo austral del país, busca formar profesionales capaces de responder tanto a las necesidades de su entorno como a los desafíos de una sociedad en permanente transformación.
Ese crecimiento también se refleja en su oferta académica. En 2026, la Universidad cuenta con 13 carreras de pregrado y durante 2027 incorporará Tecnología Médica, mención Imagenología y Física Médica, y el Programa de Formación Pedagógica para Profesionales y/o Licenciados, con menciones en Matemáticas y en Ciencias Naturales y Química.
Pero más que el aumento en el número de programas, la apuesta está en cómo se forman esos profesionales, con una mirada situada, sostenible e interdisciplinaria, capaz de conectar los conocimientos de cada disciplina con problemas y desafíos reales.
Para el rector de la UAysén, Víctor Cubillos Godoy, esta mirada forma parte del proceso de consolidación de la institución. “Como Universidad de Aysén, estamos avanzando en una etapa de consolidación que nos permite fortalecer nuestras capacidades y ampliar las oportunidades de formación en la región. Queremos que nuestra oferta académica crezca con el propósito claro de formar profesionales de excelencia, capaces de comprender las particularidades de su entorno y, al mismo tiempo, responder a los desafíos de un mundo en transformación. La sostenibilidad, la innovación y el compromiso con el territorio son parte fundamental de la formación que queremos proyectar desde Aysén hacia el país”.
Esta identidad formativa atraviesa carreras de áreas muy diferentes. David Vásquez, Coordinador de Admisión de la casa de estudios, señala que estas cuentan con “un sello formativo único, otorgado por el territorio en el que se insertan”, con foco en la sostenibilidad, el respeto por el entorno y el compromiso territorial. Entre ellas destaca aquellas con un fuerte vínculo con el entorno natural, como Agronomía, Ingeniería Forestal e Ingeniería Civil en Energías Renovables y con el entorno social, como las carreras de ciencias sociales y de salud.
Ciencias de la Salud: formar desde las particularidades del territorio
En el Departamento de Ciencias de la Salud, la UAysén imparte actualmente Enfermería, Obstetricia y Terapia Ocupacional, esta última incorporada en 2025. En 2027, el área crecerá con Tecnología Médica, mención Imagenología y Física Médica.
Más allá de sus diferencias disciplinares, las carreras actualmente en funcionamiento comparten una formación que dialoga con las condiciones sanitarias y geográficas de Aysén.
Para Aldo Villalón Yáñez, académico del Departamento de Ciencias de la Salud, el sello territorial adquiere sentido cuando se traduce concretamente en las decisiones formativas. “El sello territorial, entendido con seriedad, es una posición epistemológica y ética, antes que una estrategia comunicacional”, sostiene, explicando que su valor se verifica cuando incide en qué se enseña, con qué casos, en qué campos clínicos y bajo qué criterios de evaluación.
En Enfermería, esta mirada se expresa en una formación articulada en torno a la gestión del cuidado y la salud pública, considerando una realidad sanitaria donde las postas rurales, las rondas médicas y los equipos de atención primaria tienen un papel relevante. En Obstetricia, las distancias y condiciones de conectividad plantean desafíos particulares para la pesquisa, el control prenatal y la derivación oportuna. En tanto, Terapia Ocupacional, incorpora la ocupación como determinante de la salud y aborda la manera en que las personas recuperan y desarrollan su vida cotidiana después de una enfermedad o lesión.
En este contexto se inserta la apertura en 2027 de Tecnología Médica, mención Imagenología y Física Médica. El Dr. Villalón destaca la importancia que adquiere la imagenología en sistemas de salud dispersos y la necesidad de contar con profesionales capacitados en adquisición de imágenes, control de calidad, dosimetría y radioprotección. La carrera, además, combinará conocimientos provenientes de las ciencias exactas y clínicas, desde física de radiaciones e instrumentación hasta anatomía y fisiopatología.
Ciencia, tecnología y sostenibilidad
El Departamento de Ciencias Naturales y Tecnología reúne Agronomía, Ingeniería Forestal, Ingeniería Civil Industrial e Ingeniería Civil Informática, a las que se sumó en 2026 Ingeniería Civil en Energías Renovables, programa pionero en el país.
En estas cinco carreras, el territorio y la sostenibilidad adquieren expresiones diferentes según cada disciplina, pero parten de una pregunta común: ¿cómo generar conocimiento y formar profesionales capaces de contribuir al desarrollo considerando las características ambientales, productivas, energéticas y sociales de la Patagonia Aysén?.
Cristian Alarcón Mendoza, académico y jefe del Departamento, plantea que la formación científico-tecnológica no puede construirse desde una pregunta genérica. El punto de partida, sostiene, debe estar en las características de un territorio marcado por sus glaciares, bosques nativos, cuencas hidrográficas, comunidades rurales dispersas, el potencial energético, y en cómo proyectar su desarrollo sin comprometer la calidad de vida que lo hace un territorio único.
Esa mirada se traduce de distintas formas en las carreras. En Agronomía, la formación considera que producir alimentos en un clima austral requiere conocimientos vinculados con sistemas silvopastoriles, agroecología y soberanía alimentaria, además de una relación directa con pequeños y medianos productores locales. En Ingeniería Forestal, el bosque nativo es abordado como un ecosistema que debe comprenderse y protegerse, reconociendo su valor ecológico, hídrico y cultural.
Ingeniería Civil en Energías Renovables, por su parte, se relaciona directamente con el potencial hidroeléctrico, eólico, geotérmico y solar de Aysén, con el objetivo de formar profesionales capaces de diseñar soluciones energéticas limpias y descentralizadas. Ingeniería Civil Industrial incorpora las particularidades logísticas, productivas y sociales de un territorio extenso y con baja densidad poblacional, mientras Ingeniería Civil Informática aborda la tecnología como una herramienta para mejorar la conectividad, la gestión de recursos y la toma de decisiones.
Para Alarcón, estas carreras comparten una convicción: la sostenibilidad no constituye un capítulo adicional de la formación, sino un eje que las atraviesa. “Se trata de formar personas capaces de leer su territorio, comprenderlo en su complejidad y actuar con la certeza de que el futuro de Aysén se construye desde adentro, con conocimiento situado y compromiso genuino”, señala.
Ciencias sociales y humanidades, aprender desde problemas reales
El crecimiento de la oferta también ha sido significativo en el Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades. A Trabajo Social, Psicología e Ingeniería Comercial se sumaron en 2026 las carreras de Derecho y de Administración Pública, conformando actualmente cinco carreras.
Pese a sus diferencias disciplinares, el Dr. Sebastián Ibarra, jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades, explica que comparten un sello formativo centrado en la sustentabilidad, el vínculo con el territorio y la innovación docente, pensado desde y para la Patagonia.
La sustentabilidad, señala, se entiende desde una perspectiva que integra dimensiones ecológicas, sociales y económicas. El vínculo territorial, en tanto, se expresa mediante metodologías de docencia vinculada que permiten desarrollar experiencias formativas en diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, comunidades y empresas de la región, abordando problemáticas y necesidades concretas desde etapas tempranas de la formación.
A ello se suma la innovación docente, a través de metodologías de aprendizaje basadas en problemas y proyectos con actores reales de la región y experiencias de aprendizaje simulado aplicadas, entre otros ámbitos, a la atención psicológica y la intervención social. Estas metodologías buscan favorecer el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y una articulación temprana entre teoría y práctica.
En 2027, el Departamento ampliará su ámbito formativo con el Programa de Formación Pedagógica para Profesionales y/o Licenciados/as, con menciones en Matemáticas y en Ciencias Naturales y Química. La iniciativa busca habilitar pedagógicamente a profesionales que ya poseen una formación disciplinar y responder a un déficit histórico de docentes en estas áreas en los establecimientos educacionales de la región.
El crecimiento de la Universidad de Aysén durante sus primeros 11 años ha permitido ampliar las alternativas de formación disponibles y, al mismo tiempo, profundizar una identidad académica que encuentra en el territorio un espacio para aprender, investigar y buscar soluciones.
Desde la atención de salud en contextos geográficamente dispersos hasta la transición hacia energías más limpias, el manejo sustentable de los recursos naturales, la transformación tecnológica o la búsqueda de respuestas a problemas sociales complejos, las carreras muestran distintas formas de conectar la formación profesional con desafíos que trascienden las fronteras regionales.
En ese sentido, formar desde Aysén no significa formar únicamente para Aysén. La apuesta es que las particularidades de la Patagonia sean también una oportunidad para desarrollar conocimientos, capacidades y nuevas formas de abordar desafíos que hoy son compartidos por el país y el mundo.
Todo ello permite concluir que la Universidad de Aysén constituye un espacio atractivo para estudiantes provenientes de distintas regiones del país, no solo por su carácter público y estatal, sino también por la oportunidad de desarrollar una experiencia formativa en un territorio único, marcado por su riqueza natural, identidad regional y desafíos de desarrollo propios de la Patagonia. Su propuesta académica, vinculada con las necesidades y oportunidades del territorio, ofrece a estudiantes de otras regiones la posibilidad de acceder a una formación universitaria con fuerte conexión con el entorno, participar en experiencias académicas y profesionales tempranas y significativas y, al mismo tiempo, vivir una experiencia personal enriquecedora en una región que ofrece condiciones excepcionales para el aprendizaje, la investigación y el desarrollo integral.