Mascotas
Crédito: El Mostrador.
Cinco pilares del cuidado felino que pueden marcar la diferencia en su calidad de vida
Mantener las vacunas al día, controlar parásitos, revisar la salud bucal y realizar evaluaciones periódicas son parte de los cuidados preventivos recomendados para los felinos.
En Chile, la población de gatos se estima en 1,2 millones. Sin embargo, una parte importante de sus tutores todavía recurre al veterinario principalmente cuando aparece un problema. Frente a este escenario, especialistas destacan la importancia de mantener un plan de salud preventivo durante toda la vida del animal.
La prevención como parte del cuidado de los gatos
Según el estudio “Los chilenos y sus mascotas”, de Activa Research, un 25,4% de los tutores lleva a sus gatos al veterinario únicamente ante una emergencia. En tanto, un 33,7% realiza una consulta una vez al año y un 33,2% cada seis meses.
Las cifras muestran que los controles veterinarios todavía responden, en una proporción importante, a situaciones reactivas y no necesariamente a una estrategia preventiva.
Yon Palacio, Médico Veterinario y Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en Chile, comenta que “cuidar a un gato no puede limitarse a actuar cuando ya se manifiesta un signo clínico. La recomendación de la medicina veterinaria actual es sostener un plan de salud a lo largo de toda la vida del animal, que permita anticipar alteraciones antes de que comprometan su bienestar”.
A partir de esta perspectiva, existen cinco aspectos que pueden incorporarse al cuidado habitual de los felinos.
1. Mantener la vacunación al día
Las pautas internacionales de vacunación felina establecen que los esquemas deben adaptarse a factores como la edad, el estilo de vida y el nivel de exposición de cada gato a otros animales.
Por esta razón, el calendario de vacunación debe definirse junto a un Médico Veterinario. Entre las vacunas consideradas fundamentales se encuentran la Triple viral —que protege contra panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus—, la vacuna contra la leucemia viral felina y la antirrábica.
“Mantener al día el esquema de vacunación es el factor preventivo más importante para mantener la salud de los gatos, especialmente en esta época de invierno donde el frío, la humedad y los cambios drásticos de temperatura pueden provocarles enfermedades”, indica Palacio.
2. Controlar los parásitos externos
Las pulgas y garrapatas también forman parte de los factores que deben considerarse dentro del cuidado preventivo.
El comunicado señala que actualmente existen tratamientos de larga duración para proteger a las mascotas frente a estos parásitos. La elección del tratamiento y su aplicación deben formar parte del plan de salud definido para cada animal.
El control periódico permite incorporar la prevención de parásitos dentro de la rutina de cuidado y no solamente actuar cuando ya existe una infestación.
3. Revisar la salud bucal
La salud dental es otro de los aspectos que puede pasar inadvertido durante los cuidados cotidianos.
La acumulación de placa y sarro no solo afecta directamente la boca del gato. De acuerdo con la información entregada, también puede desencadenar procesos inflamatorios con consecuencias en otros órganos.
Por ello, la revisión odontológica debería incorporarse a los controles de rutina y no quedar limitada a situaciones en las que el animal ya presenta un problema.
4. Realizar evaluaciones nutricionales
La alimentación es otro componente del seguimiento de la salud de un gato. Un control veterinario permite evaluar su estado nutricional y otros indicadores que pueden ser relevantes para su bienestar.
La evaluación periódica también permite revisar distintos sistemas del organismo y detectar alteraciones antes de que los signos clínicos sean evidentes.
“Un control veterinario no solo se enfoca en la vacunación y la desparasitación. También permite evaluar otros aspectos como el estado nutricional y revisar varios sistemas, incluyendo el cardiorrespiratorio, nervioso, genitourinario y endocrino, entre otros. Además, se pueden realizar exámenes de sangre y otros indicadores para obtener una evaluación más completa de la salud del gato. Esto marca una diferencia importante en la esperanza y calidad de vida del felino. Esperar a que el signo clínico sea evidente significa, muchas veces, llegar tarde”, explica Palacio.
5. Evitar la automedicación
Ante señales de malestar, decaimiento o cambios en el comportamiento, la recomendación es no administrar medicamentos por cuenta propia.
El diagnóstico y la definición del tratamiento deben quedar en manos de un Médico Veterinario, quien podrá determinar qué ocurre y qué medidas corresponden según las características de cada paciente.
Un hábito que comienza antes de que aparezca la enfermedad
La prevención implica incorporar estos cuidados como parte de la rutina y no esperar hasta que el gato presente síntomas.
Vacunación, control de parásitos, salud bucal, evaluación nutricional y atención veterinaria ante cambios en su estado constituyen, según las recomendaciones entregadas, elementos que permiten realizar un seguimiento más completo durante las distintas etapas de la vida del felino.
“Convertir estos cinco puntos en un hábito, y no en una reacción ante la enfermedad, es la mejor forma de proteger a los gatos: cuidándolos hoy para que vivan más y mejor mañana”.