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Desafío 3L de Geely: Probando el nuevo EX5 EM-i en el desierto de Atacama y su rendimiento Movilidad

Desafío 3L de Geely: Probando el nuevo EX5 EM-i en el desierto de Atacama y su rendimiento

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María Jesús Bujanda
Por : María Jesús Bujanda Periodista diplomada Enoturismo/Gastronomía @reinafoodie
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Recorrimos más de 1.000 kilómetros entre Iquique, Tocopilla, San Pedro de Atacama y Antofagasta para comprobar si el nuevo SUV híbrido enchufable de Geely era realmente capaz de acercarse al consumo de 3 litros cada 100 kilómetros que promete la marca.


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¿Qué tan eficiente puede ser un SUV híbrido cuando enfrenta uno de los recorridos más exigentes de Chile? Esa fue precisamente la pregunta que nos llevó hasta el norte del país para participar en el 3L Challenge, la prueba organizada por Geely Chile para poner a prueba, en condiciones reales de conducción, la tecnología híbrida NordThor EM-i del nuevo Geely EX5 EM-i.

La premisa era alcanzar un consumo cercano a los 3 litros cada 100 kilómetros, equivalentes a unos 33,3 km/l.

El desafío, sin embargo, tenía un escenario poco habitual: no se realizaría en un circuito cerrado ni bajo condiciones controladas, sino en pleno desierto de Atacama, con largas pendientes, cambios de altitud, curvas y extensos tramos de carretera.

¿Qué significa realmente el concepto 3L?

Antes de comenzar el recorrido conocimos la explicación detrás del nombre del desafío. El concepto 3L hace referencia al objetivo de consumo que Geely plantea para este SUV híbrido enchufable: utilizar alrededor de 3 litros de combustible cada 100 kilómetros, una cifra especialmente exigente para un vehículo de este tamaño.

La tecnología NordThor EM-i combina un motor a combustión con uno eléctrico y administra automáticamente cuándo utilizar cada sistema, dependiendo de las condiciones de conducción.

En ciudad, el vehículo puede priorizar la conducción eléctrica, mientras que en carretera ambos motores trabajan de manera conjunta buscando optimizar el consumo.

A esto se suma un sistema de regeneración de energía que aprovecha las frenadas y, especialmente, las bajadas para recuperar energía y devolverla a la batería sin que el conductor tenga que intervenir.

Antes de salir desde Iquique dedicamos algunos minutos a familiarizarnos con la información que entregaba el automóvil y con las distintas posibilidades de conducción.

Porque, más que simplemente manejar, el desafío consistía en entender cómo responde un vehículo híbrido frente a escenarios muy diferentes.

Sabíamos que las largas subidas del norte exigirían un mayor esfuerzo energético. Pero también que las extensas bajadas podían convertirse en nuestras mejores aliadas gracias al sistema de regeneración.

Camino a Tocopilla: cuando las bajadas hacen la diferencia

Fue durante ese primer tramo cuando comenzamos a comprender realmente cómo funciona el sistema híbrido. Las largas pendientes del camino hacia Tocopilla permitieron recuperar energía de manera eficiente y tuvieron un impacto significativo en el consumo.

Muchos de los participantes consiguieron acercarse a la meta de los 3 litros cada 100 kilómetros. Incluso hubo registros cercanos a los 0,5 litros cada 100 kilómetros en algunos segmentos, una cifra que evidencia el potencial del sistema cuando las condiciones del terreno permiten aprovechar al máximo la regeneración.

Más allá de la competencia, el ejercicio dejó una primera conclusión: entender cómo funciona un vehículo híbrido puede marcar una diferencia importante en su rendimiento.

No se trata necesariamente de conducir más lento o de modificar radicalmente los hábitos al volante, sino de aprender a anticipar las condiciones del camino y aprovechar las herramientas que ofrece el vehículo.

De Tocopilla a San Pedro de Atacama: eficiencia, pero también confort

Superado el primer desafío, iniciamos uno de los tramos más largos de la ruta.

El recorrido hasta San Pedro de Atacama implicó cerca de cuatro horas de conducción nocturna, con sectores en obras, curvas constantes y cambios de altitud.

En este tramo, la eficiencia dejó de ser el único protagonista. También entró en escena el confort. Los focos LED ofrecieron una buena iluminación durante todo el trayecto, mientras que el sistema de audio destacó por su calidad, especialmente en las frecuencias bajas, haciendo más agradable un recorrido que podía resultar exigente por su extensión.

Los asientos climatizados, una posición de manejo cómoda y una suspensión capaz de absorber correctamente las irregularidades del camino contribuyeron a que, pese a las horas de conducción, llegáramos a destino sin la sensación de cansancio que suelen dejar este tipo de trayectos.

El espacio interior también jugó a favor. El maletero permitió trasladar cómodamente el equipaje necesario para varios días de viaje.

Y aunque este tramo presentó largas subidas y condiciones bastante más exigentes, conseguimos un consumo promedio cercano a 2,8 litros cada 100 kilómetros, manteniéndonos muy cerca del objetivo planteado por la marca.

El último desafío: rumbo a Antofagasta

La prueba concluyó con un recorrido de aproximadamente dos horas hasta el concesionario Miranda, en Antofagasta.

A esas alturas, el objetivo ya no era simplemente conseguir la mejor cifra posible, sino utilizar el vehículo en condiciones cada vez más cercanas a las de un viaje normal.

Mantuvimos el aire acondicionado funcionando, utilizamos el sistema multimedia durante buena parte del trayecto y aprovechamos los puertos USB para cargar nuestros teléfonos.

Aun así, el consumo promedio se mantuvo en torno a los 3,2 litros cada 100 kilómetros.

Una cifra especialmente interesante considerando que no se trató de una conducción diseñada exclusivamente para conseguir el menor consumo posible, sino de un uso más cercano a lo que podría experimentar un conductor durante un viaje largo.

Después de 800 kilómetros: ¿cumple la promesa?

Después de más de 800 kilómetros recorridos, la respuesta es positiva, aunque con algunos matices. Como ocurre con cualquier vehículo híbrido enchufable, el rendimiento final dependerá en buena medida del tipo de recorrido, los hábitos de conducción y las condiciones en que se utilice.

Una ruta con largas pendientes, por ejemplo, puede exigir un mayor consumo en las subidas, mientras que los descensos permiten recuperar parte de esa energía. En recorridos urbanos y trayectos donde sea posible aprovechar frecuentemente la conducción eléctrica, el comportamiento puede ser diferente.

Por eso, más que quedarse únicamente con una cifra, la experiencia del 3L Challenge permitió comprobar cómo interactúan los distintos sistemas del vehículo y cuánto puede influir la topografía en el resultado final.

El principal aprendizaje fue que un híbrido enchufable no exige necesariamente cambiar radicalmente la forma de conducir. Sí requiere, en cambio, entender y aprovechar mejor la tecnología que incorpora.

Después de recorrer el desierto de Atacama, enfrentar pendientes, descensos, curvas y largas horas de carretera, el Geely EX5 EM-i deja una impresión positiva: es un SUV cómodo, intuitivo y fácil de utilizar, pero además capaz de entregar niveles de eficiencia que lo convierten en un competidor interesante dentro del creciente mercado de los SUV híbridos enchufables en Chile.

Y quizás esa sea la verdadera lección del 3L Challenge: en un híbrido, la eficiencia no depende solamente del motor. También está en la capacidad de aprovechar cada kilómetro del camino.

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