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Inteligencia Artificial y niños: el desafío de evitar que las pantallas sustituyan el vínculo humano Niñez Crédito: El Mostrador.

Inteligencia Artificial y niños: el desafío de evitar que las pantallas sustituyan el vínculo humano

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Asistentes virtuales, aplicaciones y juguetes con IA forman parte de la vida de niños desde edades cada vez más tempranas. Especialistas advierten que estas tecnologías pueden ser útiles, pero no sustituyen las interacciones humanas necesarias para el desarrollo del lenguaje.


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La inteligencia artificial comienza a instalarse en la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas. Aplicaciones que mantienen conversaciones, asistentes virtuales, juguetes inteligentes y plataformas educativas ofrecen nuevas posibilidades de aprendizaje, pero también abren interrogantes sobre su impacto durante etapas decisivas del desarrollo infantil.

El desafío, según especialistas, no pasa necesariamente por excluir estas tecnologías, sino por evitar que ocupen el espacio de conversaciones, juegos y otras experiencias compartidas con adultos, especialmente durante los primeros años de vida.

Niños cada vez más pequeños frente a las pantallas

En Chile, la exposición a dispositivos digitales comienza temprano. Según la Octava Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes 2025, elaborada por Claro Chile y Criteria Research, el 55% de los niños utilizó por primera vez un celular, tablet o computador antes de cumplir siete años.

El estudio sitúa, además, en siete años la edad promedio del primer contacto con un dispositivo electrónico.

Esta exposición ocurre durante una etapa relevante para el desarrollo de habilidades lingüísticas, emocionales y sociales, procesos en los que el juego y la interacción con otras personas tienen un papel central.

Camila Aguilera, fonoaudióloga de BMR Health, explica que “el problema no es la inteligencia artificial en sí misma. El riesgo aparece cuando comenzamos a delegar en ella conversaciones, juegos, respuestas o momentos que antes ocurrían entre un niño y un adulto”.

La especialista señala que en la práctica clínica son cada vez más frecuentes las consultas relacionadas con niños que presentan dificultades para iniciar conversaciones, vocabulario limitado y retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje.

Crédito: El Mostrador.

¿Qué ocurre cuando las pantallas reemplazan la interacción?

La preocupación por la exposición temprana a las pantallas no comenzó con la expansión de la inteligencia artificial.

Un estudio publicado en JAMA Pediatrics en 2023, que siguió a más de 7.000 niños, encontró una asociación entre una mayor exposición a pantallas durante el primer año de vida y un mayor riesgo de retrasos posteriores en el desarrollo de la comunicación y la resolución de problemas a los dos y cuatro años.

Si bien la investigación aborda las pantallas de manera general y no específicamente herramientas basadas en inteligencia artificial, estas últimas incorporan una característica distinta: ahora los dispositivos pueden responder y mantener intercambios con los usuarios.

“A diferencia de los videos tradicionales, hoy existen aplicaciones capaces de conversar con los niños y adaptar sus respuestas. Eso puede generar la sensación de una interacción equivalente a la humana, pero desde el punto de vista del desarrollo infantil no lo es. La inteligencia artificial puede responder, pero no reemplaza el vínculo humano”, advierte Aguilera.

El desarrollo del lenguaje, explica la especialista, involucra experiencias que los algoritmos no pueden reproducir completamente, entre ellas el contacto visual, los gestos, la interpretación de emociones, la afectividad y las conversaciones espontáneas.

Los primeros años, una etapa clave para el lenguaje

La American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) considera los primeros tres años de vida como una etapa crítica para el desarrollo del cerebro y del lenguaje.

Por su parte, la Academia Americana de Pediatría recomienda evitar el uso de pantallas en menores de 18 meses, con la excepción de las videollamadas, y limitar la exposición durante la primera infancia.

En este contexto, los especialistas plantean que existen algunas señales que pueden justificar una consulta profesional, como la ausencia de balbuceo antes del primer año, pocas palabras hacia los 18 meses, dificultades para construir frases simples alrededor de los dos años o la pérdida de habilidades comunicativas que el niño ya había adquirido.

También se plantea como señal de atención una preferencia constante por interactuar con dispositivos en lugar de hacerlo con otras personas.

Cómo incorporar la inteligencia artificial sin desplazar el vínculo humano

La incorporación de nuevas tecnologías durante la infancia no necesariamente implica eliminarlas por completo. El foco, de acuerdo con los especialistas, debería estar en cómo se utilizan y qué lugar ocupan dentro de la rutina.

Entre las recomendaciones está priorizar diariamente las conversaciones cara a cara y equilibrar la exposición a pantallas con actividades como la lectura, el juego libre y las experiencias al aire libre.

En el caso de utilizar herramientas de inteligencia artificial, se aconseja hacerlo con acompañamiento de un adulto y privilegiando fines educativos, de manera que la tecnología funcione como complemento y no como sustituto de la interacción.

Ante dudas sobre el desarrollo del habla o del lenguaje, la recomendación es realizar una consulta temprana con un profesional especializado.

“La inteligencia artificial llegó para quedarse y tiene un enorme potencial educativo. El desafío no es prohibirla, sino asegurarnos de que nunca sustituya aquello que sigue siendo insustituible para el desarrollo infantil: una conversación, una historia leída por un adulto, una mirada y el tiempo compartido”, concluyen desde BMR Health.

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