Los secretos escondidos de la restauración de aviones
Desde esta semana el Museo de la Dirección General de Aeronáutica Civil está ofreciendo un panorama de vacaciones gratuitas que incluye visitas guiadas que dan a conocer el trabajo, tras bambalinas, que se realiza diariamente para dejar relucientes aeronaves que terminaron su vida útil abandonadas y enterradas en el barro en el campo o estrelladas en la aridez del norte chileno.
¿Cómo se restauran los aviones? ¿Quiénes hacen ese trabajo? y ¿cómo consiguen dejarlos como nuevos cuando lo único que tienen son un esqueleto y un par de alas? ò ¿Cuánto demoran en restaurarlos? son algunas de las interrogantes que provocan natural curiosidad a niños y adultos.
Estas preguntas y muchas más tienen sus respuestas, y muy entretenidas, porque detrás de cada avión, de cada uno de los 91 que hoy se exhiben en el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, hay historias de vuelos y de intrépidos pilotos que hasta tuvieron sus peleas familiares para lograr hacer realidad el sueño de volar y conquistar los cielos más rebeldes de la zona austral y la Antártica chilena.
Desde esta semana el Museo de la Dirección General de Aeronáutica Civil está ofreciendo un panorama de vacaciones gratuitas que incluye visitas guiadas que dan a conocer el trabajo, tras bambalinas, que se realiza diariamente para dejar relucientes aeronaves que terminaron su vida útil abandonadas y enterradas en el barro en el campo o estrelladas en la aridez del norte chileno.
Cita con los pingüinos
Quienes arriben a sus instalaciones conocerán las más increíbles historias de vuelos al norte y sur del país, como las que vivió el teniente Arturo Parodi Aliste, quien el 15 de febrero de 1947 voló por primera vez en la Antártica chilena…sin calefacción ni aire acondicionado. ¡Había que tener agallas!
Conocerán el hidroavión Vought Sikorsky, fabricado en Estados Unidos, en el cual realizó el histórico vuelo sobre el continente helado, llegándose a codear con los pingüinos y la rica fauna del lugar.
Escucharán relatos de cómo diferentes profesionales y técnicos del Museo lograron restaurar hasta en sus más mínimos detalles, incluyendo instrumentos, matrículas y la pintura original de monoplanos y biplanos que apenas se reconocían y que alguna vez tuvieron alas.
Vuelos heroicos
Revivirán con lujo de detalles, los heroicos vuelos y acrobacias efectuadas hace más de 90 años en frágiles aviones de tela y madera con trenes de aterrizaje que usaban… ruedas de bicicleta.
Relatarán las historias de quienes, empuñando la caña del avión, volaron a lo ancho y largo del territorio nacional, desafiando turbulencias, ventiscas, temperaturas bajo cero, lluvia y agua nieve.
Sentirán el espíritu y los sueños de José Luis Sánchez Besa, César Copetta, Clodomiro Figueroa ó el teniente Alejandro Bello, que se perdió en un vuelo a Cartagena y que todavía no aparece.