Qué le hace el café a tu cerebro y cuál es la mejor hora para tomarlo
A pesar de tomar café, algunas personas tienen la sensación de que no les despierta. Quizá es que no lo toman a la hora adecuada.
La asociación entre lunes y café nunca había tenido tanto sentido como hoy, Día Internacional del Café. Esta bebida es sinónimo de activación por su contenido en cafeína, un estimulante de nuestro sistema nervioso. Sus efectos se empiezan a notar entre 10 y 20 minutos después de ser ingerida y es quien le dice a nuestro cuerpo que no active el mecanismo del sueño.
«Por la mañana te ayuda a empezar el día porque mejora el estado de alerta y la atención, aunque depende de lo sensible que la persona sea a la cafeína», explica Eileen Gordon, secretaria general de la Federación Española del Café. Por eso, la frase de «hasta que no tomo café no soy persona» no va del todo desencaminada. Un estudio de la Agencia Europea de la Salud Alimentaria concluyó en 2011 que hay una relación causa-efecto entre la ingesta de cafeína y el estado de alerta.
Un café solo o con leche contiene entre 75 y 100 miligramos de cafeína, cantidad suficiente para percibir sus efectos estimulantes. Muchos profesionales acuden a él para empezar con energía la jornada laboral; sus mayores consumidores son aquellos que sufren mayor nivel de estrés: periodistas, policías y profesores. «Favorece la concentración y el rendimiento», apunta Gordon, «y se ha visto que previene de enfermedades neurodegenerativas».
LA HORA MÁGICA PARA EL CAFÉ DE LA MAÑANA
A pesar de tomar café, algunas personas tienen la sensación de que no les despierta. Quizá es que no lo toman a la hora adecuada. El neurocientífico Steven Miller, de la Universidad de Bethesda (Maryland, EEUU), se basa en distintas investigaciones para afirmar que hay unas horas en las que la cafeína nos hace efecto y otras en las que no tiene efecto debido a su interacción con nuestros ritmos biológicos.
Un ciclo hormonal de 24 horas, llamado circadiano, es el que indica a nuestro cuerpo cuándo comer o cuándo dormir. Uno de sus cometidos es liberar cortisol, una sustancia que nos ayuda a sentirnos espabilados y alerta. Miller asegura que si se bebe cafeína en el momento de mayor nivel de cortisol en sangre es igual que tomar una medicación cuando no te hace falta: no tendrá efecto y tu cuerpo generará resistencia a esa sustancia.
Ese pico de cortisol en sangre lo tenemos entre las ocho y las nueve de la mañana, por lo que si tomas café a esa hora es básicamente inútil, según este especialista, ya que tu cuerpo ya se está cafeinando a sí mismo. Otros momentos en los que también tenemos el cortisol alto es entre el mediodía y la una de la tarde y las 5:30 y las 18:30, por lo que desaconseja el café en esas franjas. La hora ideal para tomarlo, según este especialista, sería entre las 9:30 y las 11:30.
LA HORA LÍMITE PARA TOMARLO
«Después de comer también es un buen momento para tomar café», apunta Gordon, «por nuestro ritmo circadiano y porque estamos más adormecidos con la digestión». Recuerda además que es muy adecuado si se va a conducir.
La hora idónea para dejar de tomar café y que no nos impida dormir sería sobre las cinco o seis de la tarde, recomienda Gordon, sobre todo si somos sensibles a la cafeína. «Hay quien lo toma por la noche y no nota nada. Por eso, si apetece tomarlo y disfrutar de su efecto reconfortante, siempre se puede optar por uno descafeinado», concluye.
Seis cafés que deberías probar

Café con mantequilla: En Estados Unidos se ha puesto de moda tomar el café solo con un trocito de mantequilla que se funde en su interior y que sustituye al azúcar. Dave Asprey, creador de la compañía que lo ha popularizado en ese país -Bulletproof Coffee-, asegura que además de mejorar su sabor, proporciona una dosis extra de energía, ya que ralentiza el tiempo que el cuerpo tarda en metabolizar la cafeína. Otro beneficio es que la grasa de la mantequilla tiene un efecto.

‘Affogato’: helado con espresso: El nombre de este café, originario de Milán, significa ahogado. Hay variaciones, pero generalmente consiste en un helado de vainilla al que se le añade un shot de espresso. El contraste de sabores y temperaturas lo hace delicioso.

Café con cerveza negra Guinness
En algunos puntos de Estados Unidos, la cadena Starbucks vende cafés con sabor a cerveza negra, llamados Barril Latte. Esto lo consigue con un sirope de Guinness que no contiene nada de alcohol.

Black Ivory: con excrementos de elefantes: Viendo de dónde procede, quizá se te quiten las ganas, pero este es el café más caro del mundo (hasta 850 euros el kilo) y quienes lo han probado afirman que es realmente exquisito. Se obtiene al recoger las bayas de café de las heces de los elefantes en Tailandia. Las enzimas liberadas en su proceso digestivo reducen el amargor del café y le otorgan aromas.

Café con Coca-Cola: Un local en San Diego, Estados Unidos, ha hecho famoso el café Vincent Vega. Su nombre se debe al protagonista de Pulp Fiction quien, en la película de Tarantino, pide una Coca-Cola de vainilla. Se prepara añadiendo a un café solo sirope de vainilla y hielo.

Café con nubes de gominola: Quizá nunca habías pensado en que podías echarle chuches al café, pero prueba a sumergir unas cuantas nubes dulces para que se derritan con el calor. Aquí tienes una receta para probarlo.
(*) Escrito por Elena Santos para The Huffington Post