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Barack Obama: “Antropólogo en Jefe”

por 2 octubre, 2016

Financial Times
Barack Obama: “Antropólogo en Jefe”
La experiencia formativa de Obama como un “extranjero cultural” lo ha convertido en un presidente estadounidense casi único.
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¿Quién es Barack Obama? Una clave para entender su presidencia es observar su relación con su madre. La mayoría de las historias sobre sus antecedentes se han enfocado en su padre nacido en Kenia. Por ejemplo, Boris Johnson, quien ahora funge como ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, alguna vez comentó acerca de “el disgusto ancestral que mostraba el presidente medio keniano con respecto al imperio británico”.

Pero el Sr. Obama casi no conoció a su padre ausente. Él mismo ha identificado a su madre Ann Dunham como la “figura dominante de mis años formativos”. Ella era una antropóloga, una académica que estudia culturas extranjeras. Al ser también hijo de un antropólogo (aunque, a diferencia del Sr. Obama, yo sí nací en el este de África), yo siempre he pensado que la ocupación de su madre nos explica mucho acerca de su presidencia. Como dijo el antropólogo de Harvard, John Comaroff, el Sr. Obama es “un antropólogo orgánico”.

Cuando tenía seis años de edad, su madre lo llevó a Indonesia, donde ella se casó con un hombre del área. En Indonesia ella comenzó lo que se convertiría en su magnum opus: un estudio sobre los herreros campesinos en Java. Era un típico proyecto antropológico, un intento por entender como otra tribu percibe el mundo.

El Sr. Obama aprendió a comer perros, víboras y saltamontes, también aprendió el idioma indonesio y se acostumbró a que los niños le aventaran piedras debido al color de su piel. A los 10 años de edad, volvió a Hawái, donde había nacido, para vivir con sus abuelos, pero siguió visitando a su madre en Indonesia. Rara vez habla sobre sus años en Indonesia, probablemente debido a que a la mayoría de los votantes en EEUU no les gusta percibir a su presidente como un extranjero, pero esta experiencia formativa de crecer siendo un “extranjero cultural” lo ha convertido en un presidente estadounidense casi único.

Aun en Hawái, el Sr. Obama siguió siendo un fuereño. El estado estaba a cinco horas de vuelo del territorio continental de EEUU y la población de raza negra era casi inexistente. Así que cuando llegó el momento de irse a la universidad, él se había convertido en un fuereño confirmado, definido tanto por su experiencia como por el punto de vista antropológico de su madre de ver todas las culturas — incluso la estadounidense — desde afuera. Es un error tratar de entender al Sr. Obama solamente como un producto de su etnicidad, o como un típico liberal estadounidense igual a su madre. Más bien, él nunca formó parte de ningún grupo.

Por lo tanto las críticas “birther” — sobre su acta de nacimiento y dónde nació — no son simplemente comentarios racistas en contra de un presidente de raza negra. Después de todo, aunque los afroamericanos sufren de una terrible discriminación, casi nadie duda de su “americanismo”. Realmente estas críticas destacan lo que algunos perciben como la extranjería del Sr. Obama.

Al ver a EEUU desde afuera, el Presidente Obama realmente no ha adoptado la noción de que es un país excepcional con una cultura superior que tiene el deber otorgado por Dios de salvar al mundo. Cuando le preguntaron en su primer viaje al exterior como presidente si él creía en el excepcionalismo estadounidense, él respondió: “Yo creo en el excepcionalismo americano. Al igual que los británicos creen en el excepcionalismo británico, y los griegos creen en el excepcionalismo griego”.

Ese comentario no les gustó a algunos votantes. El Sr. Obama puede parecer casi un extranjero en su propio país y en la misma Casa Blanca. Stephen Gudeman, un antropólogo de la Universidad de Minnesota, dice: “Él mantiene una distancia de lo que está sucediendo a su alrededor, lo cual es un actitud clásica de los antropólogos”.

En otras ocasiones, el Sr. Obama ha aceptado la existencia del excepcionalismo estadounidense, pero sus acciones sugieren que no cree en tal cosa. Yo pienso que una de las razones por las cuales no intervino en Siria es que no cree que EEUU tiene un destino manifiesto o conocimientos especiales para resolver los problemas de otros países.

Otro principio de la antropología, según el Sr. Gudeman, es que todas las personas son igualmente valiosas. El Sr. Obama se ha gastado mucho capital político en los “intocables” de EEUU: los presos y las personas sin seguro médico, los cuales generalmente han sido ignorados por los políticos de EEUU porque no atraen la compasión del electorado, casi nunca votan y no contribuyen fondos a las campañas políticas en el país.

Pero la actitud de antropólogo orgánico del Sr. Obama se destaca en su diplomacia. Después de sostener conversaciones el año pasado con el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani (quien también es un antropólogo), el Sr. Obama citó a la antropóloga Ruth Benedict: “El propósito de la antropología es crear un mundo más seguro para las diferencias humanas”. Los antropólogos aceptan que las personas perciben al mundo de diferentes maneras: los herreros indonesios no piensan de la misma manera que los contadores que viven en California. El antropólogo intenta comunicarse con la otra tribu, trata de entenderla y trabaja para reducir la brecha entra las diferencias en lugar de tratar de borrarlas.

Ésa ha sido la manera en la que el Sr. Obama ha tratado a todas las tribus — hasta las más extranjeras — como los mulás de Irán, los gobernantes comunistas de Cuba y los republicanos de EEUU. Él intentará hablar con cualquiera, excepto con un grupo como el Estado Islámico cuyo propósito es la matanza de otros seres humanos. No importa cuántos insultos lancen en contra de él, él sigue hablando. Él no cree, a diferencia de George W Bush, que las tribus hostiles son malvadas, o que algún día llegarán a pensar como estadounidenses si el gobierno de EEUU puede iluminar el camino. El Sr. Gudeman asevera: “Nunca escuchas a Obama haciendo un comentario sobre los Estados canallas. Un antropólogo nunca dice: “Mi cultura es superior a las demás”.

Según Donald Trump, el instinto del Sr. Obama de intentar entender a los demás es una debilidad que las tribus extranjeras sabrán explotar. Es posible que pronto sabremos si una estrategia antiantropológica es una mejor manera de restablecer de nuevo la fuerza de EEUU.

Financial Times

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