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Créditos: El Mostrador.
Drogas sintéticas bajo la lupa: expertos advierten sobre los peligros de la metanfetamina y el MDMA
El decomiso de cerca de nueve kilos de metanfetamina y más de 1.200 comprimidos de MDMA en la Región Metropolitana volvió a encender las alertas sobre las drogas sintéticas. Especialistas explican cómo actúan en el cerebro y los riesgos que representan para la salud.
El reciente operativo policial que permitió decomisar cerca de nueve kilos de metanfetamina y más de 1.200 comprimidos de MDMA (éxtasis) en la Región Metropolitana volvió a encender las alertas sobre el avance de las drogas sintéticas y las consecuencias que su consumo puede tener para la salud.
Ambas sustancias son elaboradas en laboratorios clandestinos y forman parte de un grupo de compuestos derivados de la estructura química de la anfetamina. Aunque comparten características estimulantes, sus efectos sobre el organismo y el cerebro presentan diferencias relevantes.
Según explica Mario Rivera Meza, académico del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, “La metanfetamina produce una euforia extrema, hiperactividad, insomnio y disminución del apetito. Por su parte, el MDMA genera una sensación de intimidad, bienestar, aumento de la energía física y una mayor percepción de estímulos como colores y sonidos”.
El impacto en la química cerebral
Uno de los principales factores que explica los efectos de estas drogas es la forma en que alteran el funcionamiento de neurotransmisores clave en el cerebro.
La metanfetamina provoca una liberación masiva de dopamina y, al mismo tiempo, bloquea su reabsorción, lo que genera una acumulación anormal de este neurotransmisor. Este mecanismo está directamente relacionado con la intensa sensación de placer y con el alto potencial adictivo de la sustancia.
El MDMA, en tanto, actúa principalmente sobre la serotonina, neurotransmisor vinculado al estado de ánimo y al bienestar emocional. El aumento de sus niveles es responsable de los efectos asociados a la empatía, la cercanía emocional y la intensificación de las percepciones sensoriales que experimentan quienes la consumen.
Consecuencias que pueden ser graves
Especialistas advierten que el uso de estas sustancias puede derivar en importantes complicaciones físicas y psicológicas.
En el caso de la metanfetamina, Rivera señala que presenta una elevada capacidad para generar dependencia. A ello se suman efectos como pérdida significativa de peso y alteraciones cardiovasculares severas, entre ellas hipertensión arterial e infartos. También puede desencadenar cuadros de paranoia, episodios psicóticos y alucinaciones.
Respecto del MDMA, los riesgos más frecuentes incluyen hipertermia —un aumento peligroso de la temperatura corporal—, trastornos del sueño y problemas de memoria a corto plazo. Además, la sustancia puede provocar una intensa sensación de sed que lleva a algunas personas a ingerir grandes cantidades de agua, aumentando el riesgo de hiponatremia, una condición potencialmente grave asociada a niveles bajos de sodio en la sangre.
Qué es la metanfetamina cristalina
La metanfetamina puede encontrarse en diferentes formatos, como polvo blanco o comprimidos. Sin embargo, una de sus presentaciones más conocidas es la denominada “metanfetamina cristalina” o “crystal meth”.
“Se trata de una forma altamente purificada que presenta la apariencia de fragmentos de vidrio o cristales transparentes. Habitualmente se consume fumada mediante pipas, lo que genera efectos muy rápidos e intensos”, explica el académico.
Por su parte, el MDMA suele comercializarse en tabletas de distintos colores y diseños, muchas veces marcadas con logotipos, caricaturas o símbolos que facilitan su identificación y distribución en el mercado ilegal.
El riesgo oculto de las drogas adulteradas
Además de los efectos propios de estas sustancias, existe un peligro adicional asociado a la incertidumbre sobre su composición real.
“Las tabletas comercializadas como éxtasis pueden contener sustancias distintas al MDMA puro. Los laboratorios clandestinos suelen mezclarlas con compuestos como cafeína, ketamina, paracetamol o almidón, entre otros”, indica Rivera.
Esta práctica incrementa los riesgos toxicológicos, ya que quienes consumen estas drogas desconocen tanto la naturaleza de los compuestos presentes como las concentraciones que contienen.
Fabricación clandestina y falta de control
El origen ilegal de estas sustancias constituye otro de los factores que más preocupa a los especialistas. A diferencia de los medicamentos regulados, las drogas sintéticas producidas en laboratorios clandestinos carecen de controles de calidad y trazabilidad.
“A diferencia de los medicamentos regulados, los consumidores nunca saben exactamente qué están consumiendo. Esta incertidumbre representa un riesgo importante para la salud y puede desencadenar efectos tóxicos graves e incluso potencialmente fatales”, concluye.
El decomiso realizado recientemente por las policías vuelve a evidenciar la presencia de drogas sintéticas en el país y refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, educación e información científica sobre los riesgos asociados a su consumo.