Sociedad
Créditos: El Mostrador.
Anhedonia: qué es el ‘apagón emocional’ y cómo el deporte puede ayudar a combatirlo
Especialistas advierten que este síntoma, vinculado a la depresión, afecta la motivación y el disfrute cotidiano. Aunque requiere apoyo profesional, la actividad física surge como herramienta complementaria para recuperar progresivamente el bienestar emocional.
La anhedonia es una alteración que afecta la capacidad de experimentar placer o interés por actividades que antes resultaban gratificantes. Aunque suele estar asociada a la depresión y otros trastornos de salud mental, especialistas advierten que también puede influir en aspectos cotidianos como las relaciones sociales, el autocuidado o la motivación para realizar actividades habituales. En este escenario, el deporte surge como una herramienta de apoyo que puede contribuir al bienestar emocional gracias a la incorporación de rutinas, objetivos concretos y espacios de acompañamiento.
Un síntoma que va más allá de la tristeza
La anhedonia se define como una disminución significativa de la capacidad de sentir placer o interés por experiencias que anteriormente resultaban satisfactorias. Según explican especialistas de la Clínica Cleveland citados por Sport Life, puede manifestarse tanto en el ámbito personal —como la alimentación, la sexualidad o el cuidado propio— como en el social, generando desinterés por compartir con otras personas o mantener vínculos.
A diferencia de la tristeza persistente, muchas personas describen la anhedonia como una especie de “apagón” emocional. En algunos casos, la dificultad aparece al intentar anticipar una experiencia placentera; en otros, el problema surge al momento de disfrutar una actividad que ya se está realizando.
Este síntoma tiene un impacto directo en la vida diaria. La prestigiosa Mayo Clinic lo considera uno de los dos criterios centrales para el diagnóstico del trastorno depresivo mayor, aunque también puede presentarse en otros cuadros de salud mental. Entre las señales más frecuentes destacan la falta de interés, la pérdida de energía, el retraimiento social y la sensación constante de que nada resulta estimulante.
Además, expertos advierten que el fenómeno podría verse intensificado por la sobreestimulación propia de las redes sociales, la publicidad y el consumo constante de contenido digital, factores que alteran los mecanismos de recompensa y dificultan que actividades cotidianas generen satisfacción.
La relevancia clínica de la anhedonia también ha sido respaldada por la investigación científica. Un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry en 2026 analizó su relación con distintas variables clínicas y destacó su importancia dentro del abordaje integral de la salud mental.
El ejercicio como apoyo para recuperar el bienestar
Los especialistas coinciden en que la anhedonia puede abordarse, aunque reconocen que suele ser complejo hacerlo sin apoyo. Por ello, recomiendan fortalecer las redes de contención emocional y buscar ayuda profesional cuando los síntomas son persistentes o afectan significativamente la calidad de vida.
En ese contexto, la actividad física aparece como una estrategia complementaria. Su principal aporte no radica únicamente en aumentar la motivación, sino en ofrecer una estructura concreta que puede mantenerse incluso cuando las ganas son escasas. Caminar, andar en bicicleta, nadar o participar en entrenamientos guiados son ejemplos de actividades que permiten incorporar hábitos progresivos y medibles.
Con el tiempo, estas rutinas pueden favorecer la recuperación de energía, mejorar la tolerancia al esfuerzo y ayudar a reconocer pequeñas experiencias de bienestar. Los expertos destacan que los beneficios suelen potenciarse cuando el ejercicio se realiza en compañía, en clases grupales o bajo supervisión.
La importancia de comenzar de manera gradual
La evidencia científica ha mostrado que la actividad física se asocia con mejoras en síntomas depresivos y ansiosos. Una síntesis de investigaciones difundida en 2026 en el ámbito de la medicina deportiva señaló que el ejercicio estuvo relacionado con reducciones en estos síntomas y que las modalidades grupales o supervisadas tendieron a presentar resultados más favorables en personas con depresión.
Las recomendaciones de salud pública también ofrecen una orientación general. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los adultos realicen al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa —o una combinación equivalente—, además de ejercicios de fortalecimiento muscular dos veces por semana.
Sin embargo, en personas que experimentan anhedonia, los especialistas subrayan que el objetivo principal no es alcanzar metas ambiciosas de inmediato, sino comenzar con actividades alcanzables y mantener la constancia. La regularidad, incluso en sesiones breves, puede transformarse en un primer paso para recuperar el vínculo con experiencias positivas y mejorar progresivamente el bienestar emocional.