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Contaminación y cambio climático: expertas alertan sobre el impacto ambiental en la salud humana Medioambiente Créditos: Cedida.

Contaminación y cambio climático: expertas alertan sobre el impacto ambiental en la salud humana

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Expertas de la Universidad de Talca advierten que la contaminación del aire, los eventos climáticos extremos y las condiciones sociales asociadas al deterioro ambiental tienen consecuencias directas en la salud de la población, afectando con mayor fuerza a las comunidades más vulnerables.


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Especialistas de la Universidad de Talca advierten que la exposición a contaminantes atmosféricos y las consecuencias del deterioro ambiental tienen impactos directos en la salud de las personas, afectando con mayor intensidad a las comunidades más vulnerables.

Junio es reconocido como el Mes del Medio Ambiente, una fecha impulsada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para reforzar la importancia del cuidado del planeta en un escenario marcado por la crisis climática. El aumento de las temperaturas, los incendios forestales de mayor intensidad, los eventos meteorológicos extremos y la pérdida progresiva de glaciares reflejan los efectos de un modelo que continúa generando presión sobre los ecosistemas.

La ONU ha establecido como objetivo limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C para reducir los impactos más graves del cambio climático. Sin embargo, este límite se encuentra cada vez más cerca de ser superado, por lo que el organismo ha planteado la necesidad de disminuir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero hacia 2030.

La contaminación del aire como factor de riesgo sanitario

Entre las principales amenazas ambientales se encuentra la contaminación atmosférica. Según estimaciones de la ONU, la exposición al aire contaminado aumentará en un 50% durante esta década, mientras que los residuos plásticos que llegan a ecosistemas acuáticos podrían triplicarse para 2040.

La académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Talca, María Elisa Quinteros Cáceres, explicó que los efectos del humo sobre la salud dependen tanto del nivel de exposición como del tiempo durante el cual las personas permanecen en contacto con estos contaminantes.

“La contaminación por humo tiene efectos agudos y crónicos sobre la salud humana, dependiendo de la intensidad y duración de la exposición”, explicó.

El humo puede originarse por incendios forestales, combustión de leña, consumo de tabaco, emisiones vehiculares y procesos industriales. Entre sus componentes se encuentran sustancias dañinas como el material particulado fino (PM2.5), monóxido de carbono y compuestos carcinógenos.

“Estas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso pasar al torrente sanguíneo”, precisó la especialista.

Quinteros detalló que los efectos agudos corresponden a problemas de salud que aparecen tras exposiciones de corta duración, mientras que los efectos crónicos se desarrollan después de un contacto prolongado o repetido con contaminantes durante meses o años.

En este contexto, la académica recordó que “la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la International Agency for Research on Cancer, reconocen la contaminación atmosférica como un importante riesgo para la salud humana”.

Desigualdad ambiental y sus consecuencias sociales

Los impactos del deterioro ambiental no afectan a todas las personas de la misma manera. La profesora del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Talca, Macarena Said Galindo, explicó que las condiciones sociales y económicas influyen directamente en la exposición a riesgos ambientales.

“Las determinantes sociales de la salud (que son dónde crecemos, dónde estudiamos, el nivel de ingreso familiar, etc.) están estrechamente relacionados con los problemas medioambientales. Poblaciones con menos áreas verdes, con suelos contaminados, expuestos a residuos tóxicos del agro, con menos acceso a agua segura, se ven más afectadas”, precisó.

La especialista señaló que esta desigualdad también se refleja frente a fenómenos asociados al cambio climático, como inundaciones y olas de calor, donde factores como la ubicación de la vivienda, los materiales de construcción, el empleo y el acceso a servicios básicos pueden aumentar o disminuir los riesgos.

“Dónde vivimos, el material de construcción de la vivienda, el empleo y el acceso a servicios básicos, facilitan o empeoran una situación de esa naturaleza”.

Asimismo, explicó que las personas con menores recursos suelen habitar sectores con mayores amenazas ambientales, como zonas cercanas a vertederos, industrias contaminantes o áreas con menor infraestructura urbana.

“Las personas con menos recursos en general se suelen ubicar en zonas con más riesgo ambiental, más periféricas o rurales, cercanas a vertederos o a industrias más contaminantes, lo que lógicamente impacta y genera una desigualdad en salud”, recalcó Said.

Como ejemplo, mencionó que existen sectores donde el acceso al agua es irregular, situación que puede favorecer la aparición de enfermedades gastrointestinales debido a dificultades para mantener condiciones adecuadas de higiene.

“Por ejemplo hay sectores que tiene acceso al agua de forma irregular, lo que aumenta enfermedades gastrointestinales, por falta de agua para el aseo del hogar”, añadió.

También destacó el impacto de la contaminación generada por grandes vías de tránsito en ciudades como Talca, donde la presencia de carreteras con alto flujo vehicular puede contribuir al aumento de problemas respiratorios en la población.

Finalmente, Said subrayó que eventos climáticos extremos como inundaciones y olas de calor afectan a toda la población, pero tienen mayores consecuencias en quienes viven en condiciones más vulnerables.

“nos afectan a todos, pero perjudican más a quienes tiene viviendas menos resistentes o viven en zonas sin preparación urbana, porque sus condiciones sociales las obligan a vivir en entornos menos seguros o menos saludables”.

Frente a este escenario, la académica planteó que las políticas públicas deben considerar la relación entre salud y medio ambiente, incorporando medidas de sostenibilidad que permitan reducir las desigualdades existentes.

Por ello, sostuvo que las políticas públicas “debieran incorporar sostenibilidad ambiental para asegurar un futuro más justo. Debemos entender que la salud de las comunidades no depende únicamente de la atención médica, sino también de otras condiciones sociales, que cuando se combinan con problemas medioambientales, obviamente aumentan las inequidades”.

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