Innovación
Créditos: El Mostrador.
Investigación analiza si la retina puede ayudar a detectar el trastorno obsesivo-compulsivo
Un equipo de la Universidad Católica investiga si la retina contiene biomarcadores del trastorno obsesivo-compulsivo que, en el futuro, permitan apoyar su diagnóstico mediante un examen ocular, complementando las actuales evaluaciones clínicas.
El diagnóstico del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se basa actualmente en entrevistas clínicas y evaluaciones psicológicas. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile busca abrir una nueva posibilidad: determinar si la retina puede contener señales biológicas que permitan apoyar este proceso a través de un examen ocular.
“La retina es una extensión del cerebro. Si encontramos allí una huella biológica del TOC, podríamos abrir una nueva vía para apoyar su diagnóstico”, explica Jorge Campusano, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC e investigador principal del proyecto.
La investigación es financiada por Avanza UC, el fondo de investigación de frontera de la Universidad Católica, impulsado con recursos propios como parte de su Plan Estratégico 2026–2030 para contribuir a la transformación de Chile. El estudio podría sentar las bases para desarrollar nuevas herramientas de apoyo al diagnóstico de trastornos psiquiátricos mediante biomarcadores presentes en la retina.
Del cerebro a la retina
Actualmente, el proyecto se encuentra en su etapa experimental con modelos animales. Para recrear las condiciones del TOC, los investigadores inducen conductas asociadas al trastorno en roedores mediante la administración repetida de una droga dopaminérgica, capaz de alterar los niveles de dopamina y reproducir patrones químicos similares a los observados en la enfermedad.
Posteriormente, el equipo analiza los cerebros utilizando transcriptómica espacial, una tecnología que permite mapear y medir la actividad de miles de genes directamente en su ubicación dentro del tejido cerebral. Al comparar estos resultados con muestras de cerebros sanos, los científicos identifican qué genes modifican su actividad y en qué regiones específicas ocurre.
La siguiente etapa consiste en analizar la retina de los animales para determinar si esas alteraciones cerebrales también se reflejan en el ojo, ya sea mediante cambios moleculares o estructurales asociados al trastorno.
“Nuestro objetivo a largo plazo es que un especialista pueda evaluar el riesgo o la presencia de TOC en un paciente con un examen ocular rápido en la consulta”, explica Evelyn Avilés, profesora asistente de la Facultad de Ciencias Biológicas y co-directora del proyecto.
Avanza UC impulsa nuevas investigaciones
La iniciativa fue seleccionada en la convocatoria 2025 de Avanza UC, cuya primera versión financió 113 proyectos liderados por académicos y académicas de la Universidad Católica, con una inversión cercana a los $3.800 millones.
Actualmente, el fondo abrió su segunda convocatoria, que destinará $4.000 millones para apoyar nuevas investigaciones. Las postulaciones permanecen abiertas desde la publicación de las bases, el pasado 30 de junio.