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Temporal en Chile: siete consejos para evitar riesgos sanitarios y almacenar agua de forma segura Salud Crédito: Cedida

Temporal en Chile: siete consejos para evitar riesgos sanitarios y almacenar agua de forma segura

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Las lluvias, inundaciones y cortes de agua y electricidad aumentan el riesgo de enfermedades durante un temporal. Una especialista entrega recomendaciones para almacenar agua de manera segura, proteger los alimentos y prevenir contagios por contaminación.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las lluvias intensas y las inundaciones incrementan los riesgos sanitarios por contaminación del agua, pérdida de la cadena de frío y exposición a aguas servidas. Una especialista de la Universidad Andrés Bello entrega siete recomendaciones para almacenar agua de forma segura, potabilizarla cuando sea necesario, proteger los alimentos y mantener una correcta higiene del hogar. Adoptar estas medidas preventivas permite disminuir el riesgo de enfermedades gastrointestinales y afrontar de mejor manera los cortes de agua y electricidad durante un temporal.
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La lluvias intensas y el viento ya provocaron inundaciones, caída de árboles y cortes de suministro eléctrico en el sur del país y se espera que estos eventos se repitan conforme avance el frente de mal tiempo por las distintas regiones. Este tipo de situaciones suelen traer como consecuencia también interrupciones en el servicio de agua potable, ya sea por daños en la red, falta de energía en los sistemas de bombeo o cortes preventivos decretados por las autoridades.

Las inundaciones no solo representan un desafío de infraestructura, sino una emergencia sanitaria inmediata. Cuando el agua de lluvia colapsa las redes de alcantarillado, lo que ingresa a las calles y hogares no es agua limpia; es una mezcla altamente contaminada con aguas servidas que pueden transportar bacterias, virus y parásitos peligrosos para la salud humana.

Natalia Sánchez, especialista en inocuidad alimentaria y académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), señala que la prevención y el manejo higiénico estricto son las herramientas más efectivas para evitar brotes de enfermedades gastrointestinales y asegurar la inocuidad de lo que consumimos, además entrega algunos tips para que el almacenamiento de agua en el hogar sea seguro y evite riesgos sanitarios adicionales en medio de una emergencia climática.

El contacto con el agua contaminada

La primera regla es evitar el contacto directo. Si es estrictamente necesario ingresar a zonas inundadas o limpiar el barro contaminado, se debe usar siempre protección impermeable, como botas plásticas y guantes de goma. Al terminar, las manos deben lavarse prolijamente con agua segura y jabón por al menos 20 segundos.

Para las superficies del hogar que tocaron el agua servida, la desinfección debe ser profunda. La recomendación es lavar primero para retirar el lodo y luego aplicar una solución de cloro doméstico, de una cucharada de cloro por cada litro de agua, dejando secar y ventilar muy bien.

El agua de alcantarillado también puede contaminar los alimentos. La norma general es estricta en cuanto a que todo alimento fresco, abierto o envasado en materiales permeables (como cajas de cartón, bolsas plásticas comunes o frascos con tapa de rosca) que haya tomado contacto con el agua de la inundación debe ser eliminado inmediatamente. El agua contaminada se aloja fácilmente en las ranuras de las tapas y poros de los envases. Las únicas excepciones son las latas de conserva de metal que estén completamente selladas, sin abolladuras ni óxido. “Estas se pueden salvar retirando la etiqueta de papel, lavándolas con agua y jabón, y sumergiéndolas durante 15 minutos en la misma solución de agua con cloro antes de abrirlas. Asimismo, antes de cocinar, es vital desinfectar todos los mesones, platos y utensilios”.

Cuidado con la cadena de frío

Los temporales e inundaciones suelen provocar cortes de energía eléctrica. Para proteger los alimentos dentro del refrigerador, mantenga las puertas cerradas. Un refrigerador cerrado preserva la temperatura por unas 4 horas, mientras que un congelador lleno puede hacerlo hasta por 48 horas. Transcurrido ese tiempo, los alimentos perecederos como carnes, lácteos o comidas preparadas que pierdan el frío deben desecharse. Es fundamental recordar que el olor o el aspecto de un alimento no siempre revelan la presencia de bacterias o toxinas peligrosas; por lo tanto, nunca se debe probar un alimento para verificar si está en buen estado.

Agua segura

Si la red de agua potable está bajo sospecha o se abastece de pozos inundados, se debe priorizar el agua embotellada. De no contar con ella, existen dos métodos de emergencia para potabilizarla: Hervir el agua y mantener un hervor vigoroso durante 3 minutos completos antes de consumirla o proceder a cloración manual: Agregar de 2 a 3 gotas de cloro doméstico tradicional (sin aroma) por cada litro de agua clara, mezclando bien y dejándola reposar por 30 minutos.

Elegir el envase correcto

Si se decide guardar previamente agua, el primer paso, señala la especialista, es seleccionar bien el recipiente donde se guardará. No cualquier envase cumple esa función. Quedan descartados los bidones que en algún momento contuvieron detergentes, productos de limpieza u otros químicos, ya que sus residuos son muy difíciles de eliminar por completo, incluso cuando el envase se ve limpio a simple vista. “Descartar bidones de origen desconocido, que no sabemos qué contuvieron, o recipientes de productos químicos”, advierte Sánchez.

Preparar el recipiente

Para el llenado, la académica recomienda un procedimiento previo que incluye varios enjuagues con agua de la llave, un llenado completo del envase, un cierre hermético y su posterior almacenamiento en un lugar protegido de la luz solar directa. Esto, debido a que la exposición a la luz favorece el crecimiento de algas en recipientes que no están completamente sanitizados, lo que altera tanto el sabor como la calidad del agua. “El agua envasada comercialmente y con sello de fábrica no requiere ningún tratamiento adicional, ya que se mantiene potable hasta su fecha de vencimiento”.

Duración del agua

En condiciones adecuadas, el agua guardada sea potable o potabilizada, puede mantenerse en buen estado entre tres y cinco días, siempre que el envase sea el correcto, el cierre sea hermético y la temperatura se mantenga estable. “Cualquier variación en esas condiciones reduce ese margen de tiempo”, señala. Por eso, ante la alerta de un corte programado o la posibilidad de que el mal tiempo afecte el suministro, la recomendación es almacenar el agua con la debida anticipación, apenas se conozca la información oficial.

Hervir el agua cuando corresponda

Si el almacenamiento se extiende por más de 24 horas, o cuando el agua proviene de un pozo y no de la red pública, la especialista recomienda hervirla antes de consumirla. Al alcanzar los 100 grados Celsius durante varios minutos se eliminan por completo los patógenos bacterianos presentes en el agua, sin excepciones ni margen de error. “Es por lejos mucho mejor que aplicarle un químico”, explica la académica.

Usar cloro solo como alternativa

El uso de cloro para desinfectar el agua exige mayor precisión. En agua proveniente de la red pública, que ya viene clorada, basta con aplicar una a dos gotas por litro. En agua de pozo, especialmente si se observa turbia, la dosis debe subir a una cucharadita de té por litro. Un error en esa proporción puede dejar el agua con sabor a químico y un tratamiento insuficiente, o bien generar una sobredosificación que resulte irritativa para quien la consuma.

El cloro tiene sentido, dice, principalmente cuando hervir el agua no es una opción viable, algo frecuente en un escenario de mal tiempo donde los cortes de electricidad o de gas impiden contar con una fuente de calor disponible. “La prioridad siempre debe ser hervir el agua, la desinfección con cloro es la alternativa”, concluye Sánchez.

En episodios de lluvias intensas e inundaciones, la prevención sigue siendo la principal aliada para resguardar la salud de toda la familia.

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