Salud
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Cuatro vitaminas que cumplen funciones clave para el organismo durante el invierno
Durante los meses más fríos, la menor exposición solar y los cambios en la alimentación pueden afectar el aporte de ciertos nutrientes. La vitamina D, C, E y el complejo B cumplen distintas funciones para mantener el bienestar.
Con la llegada del invierno, las bajas temperaturas no son el único cambio que enfrenta el organismo. Durante esta época del año, las personas suelen pasar más tiempo en espacios cerrados, disminuye la exposición a la luz solar y aumenta la circulación de virus respiratorios. A ello pueden sumarse modificaciones en los hábitos alimentarios que influyen en la variedad de nutrientes que se consumen diariamente.
En este escenario, mantener un adecuado estado nutricional cobra especial relevancia. La vitamina D, la vitamina C, las vitaminas del complejo B y la vitamina E cumplen diferentes funciones vinculadas al funcionamiento normal del organismo, desde la respuesta inmunológica hasta la producción de energía y la protección de las células frente al estrés oxidativo.
La suplementación, en tanto, puede utilizarse como complemento de hábitos saludables cuando sea necesario, pero no como reemplazo de una alimentación equilibrada.
“Durante el invierno existen factores que pueden afectar el aporte o la síntesis de algunos nutrientes, especialmente la vitamina D, cuya producción depende principalmente de la exposición solar. Además, el sistema inmune enfrenta un mayor desafío, por lo que es importante mantener un adecuado estado nutricional para favorecer el funcionamiento normal del organismo”, explica Claudia Carmona, gerente comercial Farma de Salcobrand.
Vitamina D: la importancia de la exposición solar
Entre los nutrientes que adquieren especial atención durante los meses más fríos se encuentra la vitamina D. Una de las razones es que su producción está relacionada principalmente con la exposición a la luz solar, que puede disminuir durante el invierno debido a los días más cortos y al mayor tiempo que las personas permanecen en espacios interiores.
Esta vitamina contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico y participa en la absorción de calcio y fósforo, nutrientes fundamentales para mantener huesos y músculos saludables.
Por esta razón, durante los meses con menor exposición solar resulta especialmente relevante prestar atención a mantener niveles adecuados de este nutriente.
Vitamina C y su papel en el sistema inmunológico
La vitamina C es otro de los nutrientes tradicionalmente asociados al invierno. Entre sus funciones se encuentra su participación en el funcionamiento normal del sistema inmunológico.
También posee una función antioxidante que ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo y participa en la formación normal de colágeno. A ello se suma su contribución a disminuir el cansancio y la fatiga, aspectos relacionados con el bienestar general.
Su importancia, sin embargo, no se limita exclusivamente a los meses de bajas temperaturas, ya que forma parte de los nutrientes necesarios para el funcionamiento cotidiano del organismo.
Complejo B: nutrientes relacionados con la energía y el sistema nervioso
Las vitaminas que integran el complejo B participan en procesos esenciales para el cuerpo, entre ellos la obtención de energía a partir de los alimentos y el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Dentro de este grupo, vitaminas como la B6 y la B12 también contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunológico. Otras vitaminas del complejo B, en tanto, participan en procesos relacionados con la disminución del cansancio y la fatiga.
Estas funciones pueden adquirir especial relevancia durante una época del año en que algunas personas experimentan cambios en sus rutinas y una sensación de menor vitalidad.
Vitamina E: su función antioxidante
Otra vitamina relevante para el organismo es la vitamina E, reconocida principalmente por su acción antioxidante.
Su función consiste en contribuir a la protección de las células frente al daño oxidativo provocado por los radicales libres. Aunque suele ser relacionada con el cuidado de la piel, su acción no se limita a este ámbito, sino que beneficia a diferentes tejidos del organismo.
Suplementos como complemento, no como reemplazo
Si bien la suplementación puede constituir una herramienta de apoyo para alcanzar un aporte adecuado de determinados nutrientes, debe entenderse como un complemento y no como un sustituto de los hábitos saludables.
Mantener una alimentación variada y equilibrada continúa siendo una de las principales vías para obtener las vitaminas y minerales que el organismo necesita. En caso de considerar el uso de suplementos, especialmente cuando existen dudas sobre posibles deficiencias nutricionales o necesidades individuales, es recomendable contar con orientación profesional.
De esta manera, más que concentrar el cuidado de la salud en un solo nutriente, el desafío durante los meses fríos pasa por mantener un adecuado estado nutricional y hábitos que contribuyan al funcionamiento normal del organismo.