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¿Qué es la hipoacusia súbita? La pérdida de audición que afectó a Carolina Gutiérrez Salud

¿Qué es la hipoacusia súbita? La pérdida de audición que afectó a Carolina Gutiérrez

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La periodista Carolina Gutiérrez contó cómo fue perder repentinamente la audición de uno de sus oídos. Su testimonio pone el foco en la hipoacusia súbita, una condición que puede aparecer en pocas horas y que requiere atención médica oportuna. ¿Cuáles son sus síntomas, causas y tratamientos?


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La pérdida de audición no siempre ocurre de manera progresiva ni está necesariamente relacionada con el envejecimiento. En algunos casos puede aparecer de forma repentina, incluso en personas que hasta ese momento no habían presentado problemas auditivos. Es lo que se conoce como hipoacusia súbita o sordera súbita, una condición que puede afectar uno o ambos oídos, aunque habitualmente compromete solo uno.

El tema volvió a cobrar visibilidad luego de que la periodista de TVN Carolina Gutiérrez relatara públicamente su experiencia. En una conversación difundida por el canal, la comunicadora recordó que hace aproximadamente ocho años despertó una mañana sintiendo uno de sus oídos completamente tapado, como si tuviera agua dentro.

La molestia persistió durante varios días y, después de una semana, consultó a un otorrinolaringólogo y se realizó distintos exámenes. Según contó, recibió el diagnóstico de sordera súbita irreversible y perdió completamente la audición del oído derecho. Desde entonces, ha debido desarrollar distintas estrategias para desenvolverse en su vida cotidiana y profesional, entre ellas apoyarse en la lectura de labios y en los movimientos de quienes le hablan.

Su relato también permitió visibilizar una realidad que muchas veces pasa inadvertida: una persona puede tener una pérdida auditiva importante y, a simple vista, no presentar ninguna diferencia física.

¿Qué es la hipoacusia súbita?

La hipoacusia es una disminución de la capacidad para escuchar y puede afectar uno o ambos oídos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la pérdida auditiva en distintos grados, desde leve hasta profunda, dependiendo de cuánto se reduzca la capacidad de percibir los sonidos.

No existe una única causa. La pérdida de audición puede estar relacionada con el envejecimiento, la exposición prolongada a ruidos fuertes, infecciones, traumatismos, determinados medicamentos, factores genéticos, enfermedades crónicas y alteraciones del oído interno, entre otros factores.

La hipoacusia súbita es una pérdida rápida de la audición que ocurre en un período corto: puede aparecer de manera prácticamente inmediata o desarrollarse durante algunos días.

La forma más conocida es la pérdida auditiva neurosensorial súbita, que se origina en estructuras del oído interno. Según el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD), suele afectar un solo oído y puede aparecer al despertar, al utilizar el teléfono o incluso después de percibir una sensación repentina de “pop” en el oído.

Uno de los criterios utilizados para diagnosticar este tipo de sordera súbita es una disminución de al menos 30 decibeles en tres frecuencias consecutivas dentro de un período de 72 horas. Sin embargo, existen pérdidas repentinas más sutiles que también requieren evaluación médica.

La condición puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos de mediana edad.

¿Cuáles son los síntomas de la hipoacusia súbita?

Uno de los principales problemas es que sus primeros síntomas pueden confundirse con molestias mucho más comunes.

Entre las señales que pueden aparecer están:

  • Pérdida repentina de audición en uno de los oídos.
  • Sensación de oído tapado o de presión.
  • Zumbidos o pitidos, conocidos como tinnitus.
  • Mareos o vértigo.
  • Dificultad repentina para comprender las conversaciones.
  • Sensación de que los sonidos se escuchan más débiles o distorsionados.

El NIDCD advierte que algunas personas atribuyen inicialmente la sensación de oído tapado a cera, alergias o una infección. Sin embargo, una pérdida auditiva que aparece súbitamente debe considerarse una urgencia médica.

La principal razón es que el tiempo puede influir en la efectividad del tratamiento. Cuando una persona experimenta una pérdida repentina de audición, es necesario determinar primero si se trata de una obstrucción del oído externo o medio —por ejemplo, cera o líquido— o de una alteración neurosensorial del oído interno.

Para ello, el especialista puede solicitar una audiometría de tonos puros, examen que permite determinar qué tan fuerte debe ser un sonido para que la persona pueda escucharlo en distintas frecuencias. También pueden indicarse otros estudios dependiendo de cada caso.

Por eso, si alguien despierta y nota que escucha considerablemente menos por un oído, no debería esperar varios días para comprobar si la molestia desaparece por sí sola.

¿Cuáles son las causas de la hipoacusia súbita?

En la mayoría de los casos no es posible identificar una causa concreta. El NIDCD señala que solo alrededor del 10% de las personas diagnosticadas con sordera súbita tiene una causa identificable.

Entre las causas o enfermedades que pueden estar relacionadas se encuentran:

  • Infecciones.
  • Traumatismos de cabeza.
  • Enfermedades autoinmunitarias.
  • Problemas de circulación sanguínea.
  • Determinados medicamentos que pueden afectar el oído.
  • Enfermedades del oído interno, como la enfermedad de Ménière.
  • Algunas enfermedades neurológicas.

La información de GAES Chile también identifica entre los posibles factores las causas infecciosas, autoinmunes, traumáticas y vasculares.

Es importante destacar que no toda pérdida auditiva repentina tiene la misma causa ni requiere el mismo tratamiento, por lo que el diagnóstico debe realizarlo un profesional.

¿Cómo se trata la hipoacusia súbita?

El tratamiento depende de la causa y del tipo de pérdida auditiva.

Cuando se trata de una sordera súbita neurosensorial y no existe una causa específica identificada, uno de los tratamientos utilizados son los corticoides, que pueden administrarse por vía oral o mediante inyecciones intratimpánicas, directamente en el oído medio.

El tratamiento debe ser evaluado por un otorrinolaringólogo y comenzar, cuando corresponde, lo antes posible. El NIDCD señala que retrasar el tratamiento más de dos a cuatro semanas disminuye las posibilidades de revertir o reducir la pérdida auditiva permanente.

En algunos casos puede producirse una recuperación espontánea. Sin embargo, esto no significa que sea recomendable esperar: el mismo organismo estima que aproximadamente la mitad de las personas puede recuperar parte o toda la audición espontáneamente, habitualmente durante la primera o segunda semana, pero la demora en la evaluación puede reducir la eficacia de las alternativas de tratamiento.

Cuando la pérdida auditiva permanece, existen distintas alternativas para mejorar la comunicación, entre ellas audífonos y, en casos determinados, implantes cocleares. La indicación depende del grado y tipo de pérdida auditiva y de la evaluación individual del paciente.

¿Cuándo hay que consultar a un especialista?

La recomendación es especialmente clara frente a una pérdida auditiva repentina.

Si una persona nota que de un momento a otro escucha considerablemente menos por uno de sus oídos, debería buscar atención médica inmediata y consultar con un otorrinolaringólogo.

También es recomendable evaluar la audición cuando aparecen de manera persistente:

  • Dificultades para comprender conversaciones.
  • Zumbidos o tinnitus.
  • Sensación recurrente de oído tapado.
  • Mareos o vértigo.
  • Necesidad de aumentar cada vez más el volumen de la televisión o la radio.
  • Dificultad para seguir conversaciones en lugares con ruido.
  • Necesidad frecuente de pedir que repitan las frases.

Una audiometría puede determinar si existe una pérdida auditiva y establecer su grado y características.

Una discapacidad que muchas veces no se ve

El caso de Carolina Gutiérrez también abre una conversación que va más allá del diagnóstico médico. La pérdida auditiva puede ser una discapacidad invisible, especialmente cuando afecta solo un oído.

La periodista explicó que ha tenido que desarrollar estrategias para desenvolverse en televisión y en situaciones cotidianas, y que durante la pandemia la utilización de mascarillas hizo particularmente difícil apoyarse en la lectura de labios.

Esto ayuda a comprender por qué una persona que parece escuchar normalmente puede estar realizando un esfuerzo considerable para seguir una conversación.

Hablar de frente, vocalizar con claridad, reducir el ruido ambiental, no hablar mientras se está de espaldas y confirmar que el mensaje fue comprendido son medidas sencillas que pueden facilitar la comunicación.

La historia de Carolina Gutiérrez, en ese sentido, no solo vuelve a poner el foco en qué es la hipoacusia súbita, sino también en la importancia de reconocer que una pérdida auditiva puede no ser evidente para quienes rodean a la persona.

La principal señal de alerta es sencilla: si la audición disminuye de manera repentina, no hay que esperar a que el oído “se destape”. La evaluación médica debe realizarse cuanto antes.

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