Sociedad
Créditos: El Mostrador.
Trabajo híbrido e inteligencia artificial: las nuevas prioridades del talento laboral
Un estudio de WeWork & PageGroup revela la brecha entre las preferencias laborales y la realidad en Chile: mientras el 62,3% de los profesionales prefiere un modelo híbrido, solo un tercio trabaja bajo este esquema. La IA, además, gana terreno como herramienta cotidiana.
En Chile, la distancia entre lo que esperan los trabajadores y lo que actualmente ofrecen las empresas sigue siendo amplia. Así lo confirma el nuevo estudio de WeWork & PageGroup, “La experiencia laboral 2026 en Chile: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar”, que revela una marcada preferencia por el trabajo híbrido.
Actualmente, el 42,95% de los profesionales chilenos trabaja de manera 100% presencial y el 33,11% bajo un esquema híbrido. Sin embargo, al consultar por su modalidad ideal, el escenario cambia: el 62,3% opta por el trabajo híbrido, mientras que solo el 19,67% prefiere la presencialidad completa.
La tendencia también se observa a nivel regional. En Hispanoamérica, el trabajo 100% presencial ha perdido terreno: pasó de representar el 16% en 2023 al 48% en 2025, y actualmente alcanza el 36,88%. En contraste, el 38,43% de los encuestados trabaja hoy bajo un modelo híbrido, pese a que el 59,9% declara preferirlo. La diferencia entre ambas cifras alcanza casi 21 puntos porcentuales.
“El talento ya tomó una decisión clara sobre cómo quiere trabajar. El desafío para las organizaciones ya no es debatir si el modelo híbrido llegó para quedarse, sino diseñar espacios y políticas que efectivamente respondan a esa preferencia, en lugar de administrar una brecha que solo genera desgaste y fuga de talento”, explica Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork Latinoamérica.
Los principales obstáculos que persisten en las oficinas
El estudio identifica además los factores que generan mayor fricción entre los trabajadores chilenos y los espacios físicos de trabajo. El principal problema es la dificultad para concentrarse en lugares abiertos y ruidosos, mencionado por el 47% de los profesionales.
Le siguen el déficit de aforo y mobiliario en las oficinas (39%), la falta de beneficios que compensen el regreso presencial frente al trabajo remoto (38%) y la ausencia de servicios complementarios, como estacionamientos, comedores y baños (37%).
Los cambios de oficina tampoco han sido generalizados. Durante los últimos tres años, el 24,6% de los colaboradores chilenos se trasladó de sede: un 10,8% pasó a instalaciones más grandes y un 13,8% a espacios más pequeños. En tanto, el 75,4% permaneció en su misma oficina.
Entre quienes se cambiaron a espacios de mayor tamaño, el estudio advierte además brechas en materia de inclusión. Un 21% identifica como pendiente la falta de espacios y equipamiento para personas neurodivergentes, mientras que un 15% señala la ausencia de condiciones adecuadas para personas con movilidad reducida o discapacidad. Ninguno de estos aspectos aparece como una mejora significativa en la muestra.
La presencialidad pierde terreno entre las nuevas generaciones
La edad y el nivel de responsabilidad dentro de las organizaciones también marcan diferencias en la percepción sobre el regreso a las oficinas.
Entre quienes prefieren trabajar 100% de manera presencial, el 65,45% pertenece a la Generación X, el 29,10% corresponde a Millennials y el 5,45% a Baby Boomers. La Generación Z, en cambio, no registra representación en este grupo (0%), convirtiéndose en la única generación sin partidarios de la presencialidad absoluta.
La inteligencia artificial se instala en las tareas cotidianas
El uso de inteligencia artificial también se ha consolidado entre los profesionales chilenos, especialmente para tareas vinculadas con búsquedas y redacción (68,52%), análisis de datos e insights (56,72%) y generación de contenido (51,80%).
La percepción sobre sus beneficios también muestra un aumento. El 90,49% considera que la IA puede mejorar la eficiencia laboral, siete puntos porcentuales más que en 2025. A su vez, el 84,59% la percibe como una herramienta de apoyo que no reemplazará su rol, frente al 82% registrado el año anterior.
Respecto de la carga laboral, el 52,13% estima que entre un 11% y un 30% de sus tareas actuales podría ser automatizado, nueve puntos porcentuales más que en 2025. Pese a ello, la percepción sobre el impacto de la IA en el empleo es más cautelosa que negativa: un 35% cree que reducirá los puestos disponibles en su industria, mientras que un 45% —la mayoría— considera que estos se mantendrán sin cambios.
“La adopción de la inteligencia artificial en Chile ya no depende de la curiosidad individual, sino que se está transformando en una competencia laboral básica. Lo interesante es que, a medida que el talento gana experiencia práctica con estas herramientas, disminuye el temor a ser reemplazado y aumenta la confianza en que la IA libera tiempo para el trabajo que realmente aporta valor humano”, comenta Hidalgo.