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Contagio por gotitas: cómo prevenir una de las transmisiones más frecuentes Salud www.magnific.com

Contagio por gotitas: cómo prevenir una de las transmisiones más frecuentes

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Hablar, toser o estornudar puede liberar partículas respiratorias capaces de transmitir infecciones. Conoce cómo ocurre el contagio, qué espacios presentan mayor riesgo, cómo prevenirlo y cuándo consultar por síntomas de alerta.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las gotitas y aerosoles son mecanismos habituales de transmisión de infecciones respiratorias. Conoce cómo ocurre el contagio, cuáles son los espacios de mayor riesgo y qué medidas ayudan a prevenirlo. La ventilación, el uso de mascarilla ante síntomas, la higiene de manos y la vacunación son algunas de las principales recomendaciones. Además, revisa las señales de alerta que requieren atención médica, como dificultad para respirar, fiebre persistente, coloración azulada de labios o uñas y alteraciones de conciencia.
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Cuando se habla de contagio por gotitas en salud, se hace referencia a uno de los mecanismos de transmisión más frecuentes y estudiados en medicina. Estas corresponden a pequeñas partículas de saliva y secreción nasal que las personas expulsan al hablar, toser o estornudar.

Natalia Fontecha, académica de la carrera de Enfermería de Universidad de Las Américas Sede Viña del Mar, explica que las gotitas grandes, mayores a 5 micrómetros, caen rápidamente al suelo por efecto de la gravedad y recorren aproximadamente entre uno y dos metros antes de depositarse en superficies. Las más pequeñas, en cambio, pueden permanecer suspendidas en el aire durante minutos e incluso horas.

“Esta forma de transmisión, conocida como aerosoles, permite comprender por qué el riesgo aumenta en espacios cerrados y con poca ventilación. El contagio puede producirse de manera directa, cuando las gotitas de una persona enferma llegan a los ojos, nariz o boca de otra; indirecta, al tocar una superficie contaminada y posteriormente el rostro; o mediante la inhalación de aerosoles en lugares sin una ventilación adecuada”.

¿Dónde aumenta el riesgo de contagio?

La especialista detalla que el riesgo no está asociado a un lugar específico, sino a las condiciones en que las personas comparten un espacio.

Algunos de los lugares donde puede aumentar la exposición son:

  • Locomoción colectiva, especialmente cuando existe alta concentración de personas.
  • Salas de espera de centros de salud.
  • Oficinas con poca ventilación.
  • Establecimientos educacionales.
  • Hogares con hacinamiento.
  • Recintos con ventanas cerradas y escasa renovación del aire.

A mayor tiempo de permanencia y menor renovación del aire, mayor puede ser la acumulación de aerosoles.

“Las enfermedades más complejas son muchas veces las que no avisan. Por ejemplo, el primer día de síntomas, cuando uno todavía piensa que es solo un poco de tos, suele ser el momento de mayor transmisión de la influenza”, señala la académica.

Fontecha recalca que las infecciones respiratorias agudas constituyen una de las principales causas de consulta ambulatoria y presentan aumentos estacionales durante estos meses.

¿Cómo prevenir el contagio por gotitas y aerosoles?

Existen distintas medidas que pueden ayudar a reducir la transmisión de infecciones respiratorias en espacios compartidos.

Mantener las vacunas al día

Natalia Fontecha señala que una de las principales medidas de prevención es mantener la vacunación al día, por ejemplo, contra la influenza, que es gratuita en la red pública para los grupos prioritarios, entre ellos personas mayores, embarazadas, enfermos crónicos y personal de salud.

El Programa Nacional de Inmunizaciones también contempla vacunas contra enfermedades como el sarampión, coqueluche y meningitis desde la infancia.

Usar mascarilla si existen síntomas

El uso de mascarilla ante la presencia de síntomas respiratorios, incluso cuando estos sean leves, contribuye a disminuir la dispersión de gotitas.

Una mascarilla quirúrgica ayuda a reducir la emisión de partículas respiratorias. Los respiradores N95 o KN95 también entregan protección a quien los utiliza, gracias a su capacidad de filtración y ajuste.

Especialmente cuando una persona presenta tos, estornudos u otros síntomas respiratorios, utilizar mascarilla puede contribuir a proteger a quienes se encuentran cerca.

Cubrirse al toser o estornudar

La recomendación es cubrirse la boca y nariz con el antebrazo o el codo al toser o estornudar, evitando hacerlo directamente con las manos.

Esto ayuda a disminuir la contaminación de las manos y, posteriormente, de superficies u objetos que otras personas pueden tocar.

Lavarse las manos

La higiene de manos también constituye una medida preventiva.

Se recomienda realizarla con agua y jabón durante al menos 20 segundos o utilizar alcohol gel al 70%, especialmente al llegar a espacios públicos y antes de comer.

Ventilar los espacios cerrados

La ventilación es otro factor relevante para reducir la concentración de aerosoles.

Abrir las ventanas periódicamente en espacios cerrados permite renovar el aire y disminuir la acumulación de partículas respiratorias que pueden permanecer suspendidas.

¿Cuándo consultar por una enfermedad respiratoria?

No toda enfermedad respiratoria requiere acudir a un servicio de urgencias. Sin embargo, existen señales de alerta que no deben ignorarse.

Se recomienda buscar atención médica ante situaciones como:

  • Fiebre de 38,5 °C o más que no baja con analgésicos después de dos horas o que se mantiene durante más de tres días.
  • Dificultad para respirar o falta de aire estando en reposo.
  • Hundimiento del pecho con cada respiración o que se marquen las costillas al respirar.
  • Labios o uñas con coloración azulada o grisácea, lo que puede indicar una disminución del oxígeno.
  • En lactantes y niños, respiración muy rápida, quejido al respirar o rechazo a comer y tomar líquidos.
  • Confusión, somnolencia inusual o falta de respuesta adecuada, especialmente en personas mayores.

La ventilación y la prevención son claves

El contagio por gotitas y aerosoles forma parte de la vida cotidiana y puede producirse en distintos espacios donde las personas permanecen juntas. Por eso, las medidas de prevención no dependen solamente de evitar determinados lugares, sino también de reducir las condiciones que favorecen la transmisión.

Mantener las vacunas al día, utilizar mascarilla cuando existen síntomas respiratorios, cubrirse correctamente al toser o estornudar, realizar una adecuada higiene de manos y ventilar los espacios son medidas que pueden ayudar a disminuir el riesgo de contagio durante los meses de mayor circulación de virus respiratorios.

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