Publicidad
Cambio de hora en Chile: ¿realmente afecta la salud o el cuerpo se adapta en pocos días? Salud

Cambio de hora en Chile: ¿realmente afecta la salud o el cuerpo se adapta en pocos días?

Publicidad

Aunque especialistas advierten sobre alteraciones del sueño y efectos en la salud, la evidencia científica muestra que el impacto del cambio de hora suele ser temporal y que la mayoría de las personas logra adaptarse en pocos días.


El Mostrador Fuente Preferida

El cambio al horario de verano en Chile volvió a abrir el debate sobre sus efectos en la salud. Cada vez que los relojes se adelantan una hora aparecen advertencias sobre alteraciones del sueño, cansancio y posibles impactos cardiovasculares. Sin embargo, la evidencia científica muestra un panorama más complejo: existen efectos temporales, pero no hay consenso en que el cambio de hora provoque un daño permanente o significativo para la mayoría de las personas.

El principal impacto ocurre durante los primeros días posteriores al ajuste, especialmente cuando se adelanta el reloj y las personas deben levantarse una hora antes. Estudios sobre sueño han detectado un aumento de la somnolencia, menor duración del descanso y dificultades para adaptarse al nuevo horario, efectos que suelen ser más notorios en quienes tienen hábitos nocturnos o ya presentan déficit de sueño.

Uno de los argumentos más repetidos es que el cambio altera el reloj biológico o ritmo circadiano. Y es cierto: el organismo regula ciclos como el sueño, la temperatura corporal y la liberación de hormonas según señales como la luz solar. Pero la modificación de una hora está lejos de ser comparable con un viaje entre husos horarios distintos. En la mayoría de las personas, la adaptación ocurre progresivamente durante los días siguientes.

La comparación con los viajes internacionales también ayuda a dimensionar el fenómeno. Millones de personas se desplazan cada año entre países con diferencias horarias mayores y, aunque pueden experimentar jet lag, el cuerpo vuelve a sincronizarse. Un cambio de una hora representa una alteración menor frente a esos desplazamientos, aunque la diferencia es que, en el cambio horario, el reloj social cambia pero la posición del sol permanece igual.

Estudios muestran efectos mixtos

La investigación científica no entrega una conclusión única. Algunos estudios han encontrado un aumento puntual de eventos como accidentes de tránsito o problemas cardiovasculares durante los días posteriores al cambio de horario, especialmente después del adelanto primaveral. Sin embargo, otros análisis han observado beneficios asociados a contar con más horas de luz durante la tarde, como una menor ocurrencia de ciertos accidentes durante el período completo del horario de verano.

Un estudio realizado con datos de Chile sobre accidentes automovilísticos entre 2002 y 2018 encontró un aumento cercano al 6% durante la primera semana posterior al cambio hacia el horario de verano, pero también detectó una reducción de accidentes durante el período completo en que rigió ese horario.

La discusión, por lo tanto, no se limita únicamente a la biología humana. La decisión de mantener o eliminar el horario de verano también involucra factores económicos, sociales y de seguridad: desde el uso de luz natural y las actividades comerciales hasta los horarios laborales y escolares.

¿Por qué tantos países mantienen el horario de verano?

Chile no es una excepción. El horario de verano se utiliza en decenas de países, incluyendo gran parte de Europa, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y algunas zonas de Australia. La razón histórica principal fue aprovechar mejor la luz solar durante las tardes, evitar el frío matutino, aunque con el tiempo los argumentos energéticos han perdido peso frente a otros factores sociales y económicos.

Al mismo tiempo, algunos países han decidido eliminarlo. La Unión Europea, por ejemplo, discutió terminar con los cambios estacionales de hora, aunque la falta de acuerdo entre los Estados miembros mantuvo el sistema vigente.

La evidencia actual apunta a una conclusión intermedia: el cambio de hora sí genera una alteración real y medible, especialmente durante los primeros días, pero la mayoría de las personas logra adaptarse rápidamente. El debate no está tanto en si el organismo nota el cambio —porque sí lo hace— sino en si esos efectos son suficientes para justificar abandonar un sistema utilizado durante décadas en distintos lugares del mundo.

Publicidad