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Senador Walker: “Hay que ir dejando de lado la reforma constitucional, nadie entiende su propósito” PAÍS Foto: AgenciaUNO

Senador Walker: “Hay que ir dejando de lado la reforma constitucional, nadie entiende su propósito”

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Su postura choca con la estrategia de Longton y Squella, quienes optaron por podar el proyecto original para evitar su naufragio político y concentrarlo en tres materias que, a su juicio, todavía podrían reunir los votos necesarios.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El senador Matías Walker tomó distancia de la fórmula de Andrés Longton y Arturo Squella para salvar la reforma constitucional de seguridad. Aunque la propuesta reduce de ocho a tres sus ejes —crimen organizado, régimen penitenciario diferenciado y fortalecimiento del Estado de Emergencia—, Walker sostuvo que debe dejarse de lado. A su juicio, la seguridad debe abordarse mediante leyes con consenso, como flagrancia, carrera de Carabineros y segregación carcelaria.
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El senador Matías Walker (militante del partido Demócratas e integrante del comité parlamentario Evópoli e Independientes) tomó distancia de la fórmula que impulsan sus pares de la Comisión de Constitución del Senado, Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (REP), para intentar salvar la reforma constitucional de seguridad pública impulsada por el Gobierno, y sostuvo que, aun después de reducir significativamente su contenido, la iniciativa debiera ser dejada de lado para concentrar los esfuerzos legislativos en proyectos de ley que ya cuentan con acuerdos políticos.

La propuesta trabajada por Longton y Squella recorta cinco de los ocho componentes contemplados originalmente por el Ejecutivo y mantiene tres ejes: constitucionalizar el tratamiento del crimen organizado, establecer a nivel constitucional un régimen penitenciario diferenciado y reforzar el actual Estado de Excepción de Emergencia.

Con ello, se abandona además la idea inicial de La Moneda de crear un nuevo estado de excepción constitucional específico para enfrentar amenazas graves a la seguridad pública.

Walker, sin embargo, considera que la reducción del proyecto no resuelve su cuestionamiento principal: que buena parte de las medidas de seguridad que el país necesita pueden tramitarse mediante leyes y no requieren modificar la Constitución.

“Esta semana hemos avanzado en proyectos de ley importantes que estaban en comisión mixta y que llevaban mucho tiempo esperando su concreción, como los incentivos al ingreso y permanencia de Carabineros y el aumento del plazo de flagrancia”, señaló el senador a El Mostrador.

El parlamentario agregó que espera que próximamente también pueda ser despachada la iniciativa sobre responsabilidad penal adolescente y sostuvo que esos avances demuestran que la prioridad debiera estar puesta en proyectos que cuentan con consensos y cuya discusión legislativa lleva varios años.

“¿Qué nos demuestra esto? Que hay que avanzar en aquellos proyectos de ley que generan consenso, que son eficaces y que vienen discutiéndose hace varios años, e ir dejando de lado esta reforma constitucional, que nadie entiende cuál es el propósito, quién la redactó y que no ha generado ningún tipo de acuerdo”, afirmó Walker.

Walker también cuestionó que materias vinculadas al combate contra el crimen organizado sean elevadas necesariamente al rango constitucional. Como ejemplo, mencionó la segregación penitenciaria destinada a impedir que organizaciones criminales continúen operando desde las cárceles.

“Hay que ir dejando de lado esta reforma constitucional, que nadie entiende cuál es el propósito (…) La gente tiene claro que no es mediante normas constitucionales como vamos a resolver los problemas de seguridad, porque muchos de estos temas son materia de ley, como la segregación carcelaria para que el crimen organizado no cometa delitos desde las cárceles”, sostuvo.

En ese punto, recordó que hace dos años presentó, junto a Luciano Cruz-Coke y Ximena Rincón, una propuesta destinada precisamente a abordar esa materia.

Su posición marca una diferencia con la estrategia adoptada por Longton y Squella. Ambos senadores optaron por reducir el proyecto original para evitar que la reforma termine políticamente sepultada y concentrar el texto en tres materias que consideran susceptibles de reunir mayores respaldos.

Walker, en cambio, plantea que el problema no se soluciona reduciendo la reforma, sino abandonándola y utilizando el tiempo parlamentario en iniciativas legales que puedan producir efectos concretos y reunir mayorías.

“Yo creo que esta reforma constitucional hay que irla dejando de lado, porque cada minuto que se destina a discutirla tiene un costo alternativo, que es seguir postergando la discusión de proyectos de ley que sí son eficaces, respecto de los cuales hay consenso y en los que es importante avanzar”, afirmó Walker.

Y agregó: “Esta semana hemos avanzado en proyectos de ley importantes que estaban en comisión mixta y que llevaban mucho tiempo esperando su concreción, como los incentivos al ingreso y permanencia de Carabineros y el aumento del plazo de flagrancia. Esperamos muy pronto poder despachar la ley de responsabilidad penal adolescente. ¿Qué nos demuestra esto? Que hay que avanzar en aquellos proyectos de ley que generan consenso, que son eficaces y que vienen discutiéndose hace varios años”.

La postura del senador agrega una dificultad adicional a la estrategia de La Moneda. Mientras Longton y Squella intentan reconstruir una mayoría parlamentaria mediante una poda sustantiva de la propuesta original, Walker instala una tesis distinta: que el principal problema de la reforma no es su extensión ni el número de facultades contempladas, sino la decisión misma de recurrir a una modificación constitucional para abordar materias que, a su juicio, pueden resolverse mediante legislación ordinaria.

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