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¿La soya feminiza a los hombres? Esto dice la ciencia sobre sus efectos hormonales Salud Crédito: Cedida

¿La soya feminiza a los hombres? Esto dice la ciencia sobre sus efectos hormonales

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Se descarta que la soya altere la testosterona o los estrógenos en hombres. Una académica de la UNAB repasa qué hay de cierto en los mitos sobre esta proteína vegetal.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La soya genera dudas por sus posibles efectos hormonales y su calidad nutricional. Sin embargo, un metaanálisis de 41 estudios no encontró efectos significativos de la proteína de soya ni las isoflavonas sobre la testosterona o los estrógenos en hombres. Una académica de Nutrición y Dietética de la UNAB explica por qué este alimento es una fuente vegetal de proteínas de buena calidad, qué diferencias existen entre sus derivados y cómo evaluar los cuestionamientos sobre la soya genéticamente modificada.
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Es una de las proteínas vegetales más consumidas y también una de las más cuestionadas. Que aumenta los estrógenos en los hombres, que nutre menos que la carne, que la soya transgénica es peligrosa. Son afirmaciones que circulan hace años, pero que la evidencia científica permite matizar o directamente desmentir, según explica Rocío Herrera, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello.

“Durante años, la soya ha generado opiniones contrapuestas. Se utiliza ampliamente en la alimentación vegetariana y vegana, pero todavía circulan afirmaciones que la relacionan con alteraciones hormonales, menor calidad proteica e incluso riesgos por su modificación genética. Al revisar la evidencia científica disponible, muchas de ellas requieren ser matizadas o directamente desmentidas”, afirma la nutricionista.

Una proteína vegetal de alta calidad

Para Herrera, una de las principales fortalezas de la soya está en su proteína. “Aporta todos los aminoácidos esenciales y presenta una elevada digestibilidad, posicionándose entre las proteínas vegetales de mejor calidad”, señala.

La académica aclara que esto no la hace idéntica a las de origen animal. Cuando se mide con el indicador DIAAS, que considera la digestibilidad de los aminoácidos indispensables, algunas proteínas animales pueden alcanzar valores superiores. Aun así, una revisión cuantitativa de productos de soya encontró un DIAAS promedio de 84,5, con variaciones según el producto y el procesamiento, y la mayoría mostró una calidad proteica alta.

“Afirmar que la proteína vegetal es necesariamente incompleta o nutricionalmente deficiente no es correcto en el caso de la soya. Dentro de una alimentación variada, puede contribuir adecuadamente a cubrir los requerimientos proteicos”, sostiene.

El mito de los estrógenos

Según la experta, este es probablemente el mito más conocido. La soya contiene isoflavonas, sustancias de origen vegetal capaces de interactuar con los receptores de estrógeno y que por eso se denominan fitoestrógenos. “El error consiste en asumir que consumir fitoestrógenos equivale a elevar los estrógenos humanos”, advierte Herrera.

Y agrega que la evidencia clínica no respalda esa idea. El efecto de la soya y las isoflavonas sobre la testosterona total y libre, el estradiol, la estrona y la SHBG en hombres. No encontró efectos significativos en ninguna de estas variables, incluso al considerar distintas dosis y duraciones de consumo.

Tofu y edamame no son lo mismo que un aislado proteico

La nutricionista explica que no todos los derivados de la soya son nutricionalmente equivalentes. Alimentos como el edamame, el tofu o los porotos de soya forman parte de una matriz alimentaria que, además de proteína, puede aportar fibra, grasas insaturadas, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.

Los aislados y concentrados, en cambio, fueron procesados para aumentar su proporción de proteína, lo que puede resultar útil cuando una persona necesita subir su ingesta sin consumir grandes volúmenes de comida. “El procesamiento no debe interpretarse automáticamente como algo negativo, porque la evidencia muestra que puede aumentar o disminuir la calidad proteica dependiendo del método y de las condiciones utilizadas”, puntualiza Herrera.

Para el día a día, recomienda priorizar tofu, edamame, tempeh o porotos de soya.

¿Y la soya transgénica?

Otro argumento frecuente, menciona Herrera, es que una parte importante de la producción de soya corresponde a variedades genéticamente modificadas y que, por ese solo hecho, su consumo sería perjudicial. “Aquí es importante separar los aspectos ambientales y productivos de la pregunta específica sobre seguridad alimentaria”, plantea.

En ese plano, la académica cita a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que los alimentos genéticamente modificados disponibles hoy en el mercado internacional pasaron evaluaciones de seguridad y que no es probable que representen riesgos para la salud humana. El organismo agrega que no se han demostrado efectos en la población general derivados de su consumo en los países donde están aprobados.

“Que una soya sea genéticamente modificada no constituye, por sí mismo, evidencia de que sea perjudicial para la salud”, subraya.

¿Soya, lentejas, quinoa o frutos secos?

“Desde una perspectiva nutricional, no es necesario elegir un ganador. Cada alimento aporta características diferentes y la diversidad de fuentes vegetales sigue siendo una estrategia recomendable”, afirma la nutricionista.

Según describe, la soya destaca cuando se busca una fuente vegetal con alta densidad y calidad proteica, útil para sustituir una porción de proteína animal o cubrir requerimientos en dietas vegetarianas y veganas. Las lentejas, los garbanzos y los porotos combinan proteínas con un excelente aporte de fibra, los frutos secos suman grasas insaturadas y minerales, y la quinoa reúne carbohidratos, fibra, micronutrientes y proteína.

“Más que atribuir propiedades extraordinarias o riesgos desproporcionados a un alimento específico, la recomendación nutricional debe mirar el conjunto: qué comemos, con qué frecuencia, en qué cantidades y, especialmente, qué alimento estamos reemplazando”, concluye Herrera.

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