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Brasil llega a un balotaje de infarto: Lula busca remontar y Flávio Bolsonaro apuesta por mano dura
A cuatro días de la segunda vuelta, nuevas encuestas muestran un empate técnico entre el presidente brasileño y el hijo de Jair Bolsonaro. Mientras Lula apuesta por anuncios sociales y económicos, su rival centra la campaña en seguridad y corrupción. Las RRSS también llegaron a la justicia.
Brasil entra en los últimos días de su campaña presidencial con una disputa abierta entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El presidente, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras el senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro intenta devolver a la derecha al Palacio del Planalto en el balotaje del próximo domingo 25 de octubre.
La estrechez de la elección quedó reflejada en los últimos sondeos. Según una encuesta de Quaest divulgada este miércoles 21 de octubre y recogida por Reuters, Flávio Bolsonaro alcanza el 45% de las intenciones de voto, frente al 44% de Lula. La diferencia se redujo respecto de la medición anterior, que situaba al senador dos puntos por encima del mandatario.
Otro estudio, publicado por Datafolha, entrega al candidato del Partido Liberal el 51% de los votos válidos, frente al 49% del presidente. La diferencia se encuentra dentro del margen de error, por lo que ambos candidatos llegan técnicamente empatados a la votación.
El escenario representa una recuperación para Lula después de la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y el mandatario alcanzó el 45,16%, un resultado que sorprendió al oficialismo.
Desde entonces, las campañas han seguido estrategias diferentes. Lula ha intensificado sus anuncios económicos y sociales, mientras su adversario concentra sus intervenciones en la seguridad pública, las críticas a la gestión gubernamental y las acusaciones de corrupción.
Uno de los principales avances legislativos reivindicados por el oficialismo fue la aprobación en el Senado de una reforma constitucional que busca terminar con la jornada de seis días de trabajo por uno de descanso y reducir progresivamente la semana laboral de 44 a 40 horas, sin disminución salarial.
La iniciativa obtuvo 75 votos a favor y uno en contra. Incluso Flávio Bolsonaro, que había cuestionado la propuesta, terminó respaldándola.
“Me parece que, después de la presión de la sociedad y de todas las manifestaciones, el Partido Liberal (de Bolsonaro) resolvió votar por el fin del sistema de seis días de trabajo por uno de descanso”, afirmó Lula, según consignó France 24.
El mandatario también anunció medidas contra las apuestas en línea y propuso avanzar hacia la gratuidad del transporte público durante los fines de semana. De acuerdo con El País, su campaña ha incorporado otras iniciativas dirigidas a los sectores de menores ingresos y a los pequeños emprendedores.
Bolsonaro respondió acusando al presidente de realizar promesas electorales que no cumplirá y de intentar “comprar votos”.
El senador ha privilegiado un discurso de mano dura contra la delincuencia, acompañado de cuestionamientos al Gobierno y al sistema judicial. Durante un acto en la avenida Paulista, en São Paulo, prometió enfrentar a Lula en el debate presidencial y afirmó: “Voy a refregarle los crímenes que cometió contra nuestra nación”.
El bolsonarismo también ha impulsado en el Congreso una propuesta para reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años, y hasta los 14 en determinados delitos graves. La iniciativa se ha convertido en uno de los principales puntos de confrontación con el oficialismo.
La reforma constitucional de seguridad promovida por el Gobierno, que contemplaba la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, quedó pendiente de votación hasta después del balotaje por falta de acuerdo.
La corrupción constituye otro frente de la campaña. Lula ha cuestionado a su adversario por las informaciones sobre contactos con el empresario Daniel Vorcaro, vinculado al caso del Banco Master, liquidado en noviembre de 2025.
Según los antecedentes difundidos por la prensa brasileña y recogidos por France 24, mensajes y un audio conocidos en mayo mostraron que Flávio Bolsonaro había solicitado recursos al empresario para financiar una película sobre su padre. El senador ha sostenido que se trataba de un patrocinio privado.
En paralelo, la campaña adquirió una dimensión judicial por el papel de las plataformas digitales.
Associated Press informó que la justicia electoral brasileña ordenó a Meta garantizar un tratamiento equitativo de las candidaturas en Facebook, Instagram y WhatsApp, luego de una reclamación presentada por el equipo de Lula.
El oficialismo había acusado a la compañía de favorecer digitalmente a Bolsonaro mediante sus algoritmos y herramientas de inteligencia artificial. Meta negó la existencia de un sesgo deliberado y atribuyó los problemas denunciados a fallas técnicas.
La resolución judicial estableció exigencias de neutralidad para las plataformas y contempló multas en caso de incumplimiento.
La disputa por las redes sociales se produce mientras ambos candidatos buscan movilizar a un electorado altamente polarizado. Datafolha señala que el 93% de los votantes ya tiene completamente decidido su sufragio, lo que reduce el espacio para conquistar nuevos apoyos mediante cambios de preferencia.
Por ello, una de las principales apuestas de las campañas consiste en movilizar a quienes se abstuvieron en la primera vuelta.
Según los datos recogidos por France 24, cerca de 33,4 millones de electores no acudieron a votar el 4 de octubre, equivalentes al 21,08% del padrón, la mayor abstención en una elección presidencial brasileña desde 1998.
La dificultad de garantizar la participación también ha generado controversias en territorios apartados. Associated Press informó que comunidades indígenas del valle del Javari, en la Amazonía, advirtieron sobre el riesgo de quedar excluidas de la segunda vuelta debido a la falta de transporte hacia los centros de votación.
A la confrontación interna se suma la dimensión internacional de la elección. Reuters informó que Lula ha presentado la disputa como una defensa de la soberanía brasileña frente a la influencia estadounidense y ha acusado a la familia Bolsonaro de alinearse con los intereses de la administración de Donald Trump.
El presidente también ha vinculado su campaña con la necesidad de impedir el retorno de la extrema derecha al poder, mientras Flávio Bolsonaro se presenta como una alternativa de cambio frente a un mandatario que ya ha gobernado Brasil durante tres períodos.
La polarización quedó expuesta en el primer debate presidencial de la segunda vuelta, transmitido por la cadena Band, marcado por acusaciones cruzadas y enfrentamientos personales.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando Lula desafió a su rival a levantar el secreto bancario y telefónico de ambos candidatos y sus familias antes de la elección.
De acuerdo con France 24, la organización de verificación Aos Fatos identificó diez afirmaciones falsas y dos verdaderas en las intervenciones de Flávio Bolsonaro, mientras que Lula registró 16 verdaderas y dos falsas.
Los candidatos tendrán un último enfrentamiento televisado este viernes 23 de octubre, a través de la cadena Globo, antes de que los brasileños definan en las urnas si Lula consigue un nuevo mandato o si Flávio Bolsonaro concreta el regreso de su sector político a la Presidencia.
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