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Helicobacter pylori: cómo detectar la bacteria vinculada al cáncer gástrico sin endoscopía
La bacteria puede permanecer durante años en el estómago sin provocar síntomas y aumentar el riesgo de cáncer gástrico. Chile incorporó su detección en Atención Primaria para un grupo de personas de entre 30 y 39 años. Revisa cómo funciona el examen y cuándo consultar.
Una infección que puede permanecer durante décadas en el estómago sin provocar síntomas y que, con el paso de los años, puede contribuir al desarrollo de cáncer. Ese es el caso del Helicobacter pylori, bacteria que hoy vuelve a estar en el foco luego de que un estudio publicado en The Lancet Oncology la identificara como la infección asociada al mayor número de casos de cáncer a nivel mundial en 2024.
“El Helicobacter pylori es una bacteria muy frecuente que puede vivir durante años en el estómago y es el principal factor de riesgo conocido para el cáncer gástrico. Esto no significa que todas las personas que tienen la infección vayan a desarrollar cáncer, pero mantenerla durante muchos años puede producir inflamación y cambios progresivos en la mucosa gástrica”, explica Carolina Figueroa, gastroenteróloga del Centro Médico Nueva Estoril.
La relación entre ambas enfermedades está ampliamente establecida. La bacteria puede generar una inflamación crónica del estómago y, en algunas personas, provocar cambios progresivos en el tejido que favorecen la aparición de lesiones precancerosas. La edad, los antecedentes familiares, el tabaquismo y otras características individuales también pueden influir en este proceso.
El problema es que muchas veces la infección pasa inadvertida. Cuando existen síntomas, pueden confundirse con una simple “gastritis” o indigestión: dolor o ardor en la parte alta del abdomen, pesadez después de comer, distensión, náuseas o sensación de llenura.
Chile busca adelantarse al cáncer
Desde el segundo semestre de 2026, el Ministerio de Salud incorporó la pesquisa de H. pylori a su Estrategia Universal de Detección Precoz de Cáncer en Atención Primaria. En esta primera etapa, considera a personas de 30 a 39 años con síntomas digestivos altos y sin signos de alarma.
La principal novedad es que la detección puede comenzar con un test de antígeno en deposiciones, un examen no invasivo que permite identificar una infección activa sin tener que partir necesariamente con una endoscopía. Si el resultado es positivo, el paciente puede acceder al tratamiento de erradicación mediante el GES N°80.
“Sabemos que erradicar el Helicobacter pylori reduce el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Estudios clínicos han estimado una reducción cercana al 36% después de tratar la infección”, señala Figueroa, quien agrega que el beneficio preventivo probablemente es mayor cuando la bacteria se elimina antes de que existan cambios importantes en la mucosa.
La especialista advierte que eliminar la bacteria no significa que el riesgo desaparezca completamente en todos los pacientes. Quienes ya presentan lesiones precursoras o tienen factores de riesgo elevados pueden requerir seguimiento médico.
Por eso, recomienda consultar ante síntomas persistentes y, especialmente, frente a baja de peso involuntaria, vómitos persistentes, dificultad para tragar, anemia sin causa clara, sangrado digestivo, dolor abdominal importante o antecedentes familiares de cáncer gástrico.
“En el caso del cáncer gástrico tenemos algo especialmente valioso: conocemos uno de sus principales factores causales, podemos detectarlo con exámenes relativamente sencillos y disponemos de tratamiento para erradicarlo. No debemos asumir que el cáncer gástrico es siempre inevitable”, concluye la gastroenteróloga.