Presidente de la Cámara hace mea culpa por errores cometidos al entregar cuenta pública
Haciendo un «mea culpa» por los errores cometidos e instando a los parlamentarios a recuperar la confianza de la ciudadanía con una conducta ética intachable, el presidente de la Cámara de Diputados, Nicolás Monckeberg (RN), rindió cuenta pública de la gestión realizada durante un año al mando de la corporación.
En su recuento ante los diputados, el saliente presidente de la Cámara, informó que durante el pasado año legislativo se realizaron 136 sesiones de Sala y se despacharon 217 proyectos de ley, de los cuales 81 llegaron al final de su tramitación.
Entre ellos mencionó la ley antidiscriminación, la repactación de los créditos universitarios, el ingreso ético familiar y la ley de «tolerancia cero» para aquellos conductores que consumen alcohol, «todas leyes que han cambiado el rumbo de nuestro país», sostuvo.
Monckeberg resaltó el ingresó de una cantidad «histórica» de proyectos de ley: 474, superando los promedios de años anteriores.
El legislador, centró su discurso en la unidad, en la política de los acuerdos y en la importancia de la eficiencia de su trabajo, a la vez que hizo un «mea culpa» por los errores que pudieron haberse cometido.
«Cuando cometimos errores, cuando reaccionamos mal, cuando perdimos tiempo y retrasamos injustificadamente la tramitación de ciertas leyes, todos tenemos algo de culpa, y todos debemos responder. Nuestra incapacidad de ponernos de acuerdo no es neutra, ciertamente afecta a miles de chilenos, cuya solución se dilata y sus esperanzas se diluyen», manifestó.
También hizo referencia al comportamiento de los parlamentarios, afirmando que «está en nosotros recuperar la confianza, para dignificar nuestra acción pública. Las personas que votan por cada uno de nosotros, colocan parte de su confianza y de sus esperanzas en nuestros hombros y tienen derecho a exigirnos una conducta ética intachable, y nosotros tenemos la obligación de adecuar nuestro comportamiento a dicha exigencia».
Monckeberg pidió además no debilitar las facultades fiscalizadoras enviando oficios «de simple difusión de nuestras acciones».
«El único camino posible para que vuelvan a creer y confiar en nosotros, es el camino del diálogo, del acuerdo y no el de la confrontación. No sé quien gobierne en el futuro, pero si sé que quien sea que lo haga podrá contar con mi compromiso personal, y estoy seguro que con el de muchos de ustedes, de ser en adelante, agentes y articuladores permanentes de acuerdos y de diálogos. Nuestro verdaderos adversarios en esta cruzada no son aquellos que piensan distinto sino aquellos que no son capaces de llegar a esta Cámara a dialogar y trabajar, con el que piensa distinto», argumentó.
Por otra parte, llamó a erradicar las acciones de intolerancias, las faltas de respeto, y convocó a ser autoridades más humildes. «Debemos construir una Cámara de Diputados más sencilla, donde sus integrantes sean capaces de reconocer sus falencias como todo ser humano, una Cámara más sencilla con más sobriedad en nuestros actos y en nuestras palabras», dijo Monckeberg.
El legislador concluyó su cuenta rindiendo un homenaje a aquellos diputados «que trabajan en forma silenciosa y seria, los que asisten a las Comisiones, los que a veces no se lucen ni los acompañan los luces de la publicidad, a ellos quiero rendirles un homenaje pues ellos son nuestra reserva moral en el Parlamento y a los otros animarlos a hacerlo, porque ese es el único camino que al final del día nos hará sentirnos felices por el trabajo realizado», expresó.
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