Economistas difieren en si la crisis Europea paró en Grecia o contagiará a la periferia
Charles Wyplosz apuesta a que Grecia no es el “único”. Después de que el gobierno griego logró infligir pérdidas a sus acreedores privados, el director del Centro Internacional de Estudios sobre Dinero y Banca de Ginebra predice que es el primer dominó que cae en una serie que podría culminar con Italia, la tercera economía más grande de la eurozona, dejando de honrar sus deudas.
“El día que se conoció la participación del sector privado de Grecia, la gente decía ‘cayó uno y el siguiente es Portugal’”, dijo Wyplosz, que ya en mayo de 2010 decía que Grecia necesitaba reestructurar su deuda, en una entrevista telefónica. “Cuando acabe Portugal, los mercados mirarán para otra parte. Hemos visto ese proceso de contagio una y otra vez”.
Esa postura, en discrepancia con una promesa de los líderes europeos de que dichas reestructuraciones acabarán en Grecia, pone en evidencia los sentimientos ambiguos que los inversores están indicando respecto de la próxima fase de la crisis de la deuda. En tanto los rendimientos de los bonos a 10 años correspondientes a Italia y España cayeron por debajo de 5 por ciento, Portugal enfrenta una tasa de interés del 13 por ciento y el costo de las permutas de riesgo crediticio sobre deuda italiana implican una probabilidad de 27 por ciento de cesación de pagos en un plazo de cinco años.
“Ni en Irlanda ni en Portugal creo que se implemente un acuerdo PSI”, dijo Jacob Kierkegaard, investigador en el Peterson Institute for International Economics de Washington. “España e Italia irán tirando”.
Nuevas dudas
Quién tenga razón determinará si los líderes de Europa hacen bien en declarar un punto de inflexión en la crisis de la deuda soberana que ya va por su tercer año o si se verán obligados a adoptar medidas adicionales de lucha contra la crisis después de haber puesto 386.000 millones de euros (US$506.000 millones) de ayuda. Una ola de cesaciones de pagos también generaría nuevas dudas acerca de la longevidad de la zona euro a 13 años de su nacimiento.
“Es dudoso que el sistema monetario de la eurozona pueda soportar una cesación de pagos italiana”, dijo Jens Nordvig, director adjunto de investigación en el área de divisas en Nomura Holdings Inc. de Nueva York.
Grecia concluyó ocho meses de negociaciones el 9 de marzo impulsando la mayor reestructuración de deuda soberana en la historia, después de convencer a los inversores de que perdonaran más de 100.000 millones de euros de deuda. Los bonistas con 95,7 por ciento de los bonos de Grecia en manos privadas participarán una vez puestas en movimiento las llamadas cláusulas de acción colectiva, que abrirán paso para que el país recurra a un segundo rescate internacional.
Si bien el canje de deuda fue la primera operación de ese tipo desde que comenzó la moneda única en 1999, los responsables de finanzas de Europa dicen que es excepcional. Grecia es un caso “totalmente único”, dijo ayer el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schaeuble.
Wyplosz, de 64 años, no está convencido, sosteniendo que es inevitable que otros países escasos de efectivo sigan el mismo camino a medida que sus economías demuestren ser incapaces de asimilar la austeridad requerida para producir deudas sustentables. La deuda de Portugal equivaldrá al 111 por ciento del producto interno bruto en 2012, en comparación con 117,5 por ciento de Irlanda y 120,5 por ciento de Italia, según estimaciones de la Comisión Europea del mes de noviembre.
Kirkegaard, de 38 años, es más optimista y predice que las autoridades europeas entregarán a Portugal más dinero este año para salvarlo de volver a entrar en los mercados en 2013 y señala que Italia ya está recuperando la fe de los inversores.