La deuda española fuera del balance complica la batalla de Rajoy
El pasivo que el gobierno español mantiene fuera de su balance ha acabado en la cuenta de los contribuyentes, poniendo en peligro los esfuerzos del primer ministro Mariano Rajoy para sacar a la economía de una desaceleración que lleva cinco años.
La deuda del gobierno este año dará un salto de 17 puntos porcentuales a 85 por ciento del producto interno bruto en tanto el Estado absorbe el costo de rescatar a los bancos, el sistema energético y los contratistas públicos. Como los inversores apuestan a que el aumento obligará a Rajoy a pedir un rescate internacional, el rendimiento de los bonos españoles a diez años bajó 13 puntos básicos esta semana.
El gobierno, que ofreció garantías y respaldo implícito a los usuarios de energía y los gobiernos locales durante todo el auge económico que terminó en 2008, incrementó su pasivo durante la crisis con los rescates de bancos, regiones y compañías. Mientras que las medidas de austeridad de Rajoy enfurecen a los votantes, la deuda creciente sigue estrangulando la economía y debilitando los esfuerzos del país para continuar financiándose sin ayuda.
“Al final, el gobierno rescata a todo el mundo”, dijo Jonathan Tepper, socio de la firma de investigación de inversiones de Londres Variant Perception, que vaticinó correctamente hace tres años que la tasa de desempleo de España llegaría al 25 por ciento.
Carga de la deuda
La deuda, que representaba el 36 por ciento del PIB antes de la crisis, llegará al 90,5 por ciento el año que viene cuando España todavía esté en recesión, según los pronósticos del gobierno. El costo del servicio de la deuda en 2013 aumentará un 34 por ciento a 38.600 millones de euros, casi tanto como lo que el gobierno asigna a sus ministerios, muestra el presupuesto.
En ese nivel, la carga de la deuda empieza a obstaculizar la capacidad de un país para crecer, con el peligro de generar una espiral en la que la contracción económica y el déficit de presupuesto se retroalimenten, explicó en una entrevista telefónica Megan Greene, directora de economía europea de Roubini Global Economics LLC. España está tratando de reducir el déficit de una meta de 6,3 por ciento del PIB este año a 4,5 por ciento el año que viene.
“La senda fiscal que se ha fijado España va a ser muy difícil de respetar debido sobre todo a esta dinámica de crecimiento”, opinó Greene.
Además del pasivo del que ya se ha hecho cargo, el gobierno debe hacer frente a los 63.000 millones de euros de emisiones de bonos bancarios que garantizó desde 2008 cuando se agotó el crédito en la primera etapa de la crisis financiera, según el instituto de estadísticas de la UE. También podría sufrir pérdidas por los préstamos otorgados a las empresas de infraestructura con dificultades para cumplir con los reembolsos en momentos en que la economía se debilita.
La deuda de los rescates y las garantías que ha asumido el gobierno “aún no incluye todo”, agregó Greene. “Probablemente podamos suponer que es aún más alta”.