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Agencia Uno
Insulza y Escudo de las Américas: lectura de EE.UU. es más amplia de lo que afirma Pérez Mackenna
El exsecretario general de la OEA recalca que el TIAR es un mecanismo exclusivo de defensa entre Estados y no un instrumento militar contra actividades delictivas. “La interpretación que hace el Departamento de Estado es mucho más amplia que lo que dice el canciller Pérez Mackenna”, afirmó.
El exsecretario general de la OEA, dos veces canciller y exagente de Chile en La Haya, José Miguel Insulza, cuestionó el alcance del Escudo de las Américas y afirmó que la interpretación que Estados Unidos hace del acuerdo es “mucho más amplia” que la explicación que ha entregado el canciller Francisco Pérez Mackenna tras adherir a la instancia y puso en duda que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) pueda utilizarse para enfrentar organizaciones criminales.
Sus declaraciones a El Mostrador llegan luego de que Chile se afiliara este martes a la iniciativa que promueve el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La Cancillería ha definido el acuerdo como un mecanismo voluntario de coordinación para combatir el crimen organizado transnacional, basado principalmente en intercambio de información, análisis de datos y cooperación entre organismos de seguridad. Y el ministro Pérez Mackenna descartó que implique subordinación o autorización para utilizar fuerzas militares.
“No veo cómo usarlo para enfrentar actividades delictuales”
Sin embargo, José Miguel Insulza planteó dos diferencias ostensibles respecto de la interpretación del canciller.
“Desde luego, la interpretación que hace el Departamento de Estado (de los alcances del Escudo de las Américas) es mucho más amplia que lo que dice el canciller. El escenario no es solamente el narcotráfico”, afirmó este miércoles Insulza, en conversación con El Mostrador, en su primera reflexión tras la incorporación de Chile al acuerdo.
El exjefe de la OEA agregó también que el acuerdo “no es un tratado” y descartó que permita por sí mismo movilizar fuerzas militares. También puso límites a una eventual utilización del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) contra organizaciones criminales.
“Este acuerdo Escudo de Las Américas no es un tratado, pero eso no significa que puedan movilizar efectivos militares. El TIAR es un Tratado de Defensa colectiva que está vigente, pero se usaría solo en caso de agresión por otro Estado. No veo cómo usarlo para enfrentar actividades delictuales”, aseguró el también exministro del Interior de Ricardo Lagos en 2003, cuando Chile rechazó apoyar la Guerra en Irak, siendo miembro del Consejo de Seguridad de la ONU.
La controversia surge porque diversos diplomáticos y especialistas en Relaciones Internacionales han planteado que la declaración promovida por Trump incorpora dimensiones que exceden la cooperación policial y antidrogas, mientras el Gobierno del Presidente Kast ha insistido en que se trata de un acuerdo de intenciones, que tiene un alcance acotado y sujeto a la soberanía de cada país.
Un tratado de defensa estatal, no contra el delito
Durante los 10 años en los que estuvo al frente de la OEA (de mayo de 2005 a junio de 2015), Insulza promovió la ampliación de la agenda de seguridad hemisférica para abordar el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, pero no convirtió al TIAR en el instrumento para combatir esos fenómenos.
Bajo la doctrina desarrollada durante su gestión en el organismo hemisférico, definió que el abordaje de las amenazas no estatales y del crimen transnacional no requiere la transformación del TIAR en un tratado de intervención militar, sino la aplicación de una arquitectura paralela de seguridad multidimensional, cooperación policial, inteligencia y organismos especializados como la CICAD (para drogas) y el CICTE (para terrorismo).
Cuando Colombia ingresó militarmente en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de 2008 para atacar un campamento de las FARC, en una crisis que combinaba precisamente a un actor armado no estatal y una incursión militar de un Estado en territorio de otro Estado, la OEA concluyó que la incursión colombiana había violado la soberanía e integridad territorial de Ecuador. Sin embargo, no propuso activación del TIAR.
En 2010, cuando surgió el conflicto fronterizo entre ambos países y Costa Rica denunció presencia militar nicaragüense en territorio que consideraba propio, nuevamente se trataba de una situación mucho más próxima conceptualmente al tipo de amenaza interestatal que había inspirado el TIAR. Insulza viajó a ambos países, realizó gestiones de mediación y presentó informes ante la OEA.
Insulza pidió consultar antes de ingresar al Escudo de las Américas y advirtió sobre la política de supremacía de EE.UU.
El lunes pasado, un día antes de que el Gobierno anunciara la adhesión chilena al “club de Trump”, en una entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador con Mirna Schindler, el excanciller sostuvo que Chile debía discutir las implicancias políticas de la iniciativa impulsada por Washington. También respaldó la afirmación del ministro de Defensa de que el país no es “patio trasero de nadie”.
En la entrevista Insulza pidió que el Gobierno consultara antes de tomar una decisión sobre el Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Estados Unidos para coordinar acciones regionales contra el crimen organizado y expresó reparos frente a las definiciones políticas que Washington promovía en la región.
Insulza situó al Escudo entre “las decisiones que Marco Rubio ha venido a vender en América Latina” y sostuvo que “sería importante que antes de tomar decisiones sobre estos temas, esto sí se consulte”.
El exsenador socialista relató que, la semana pasada, un grupo de excancilleres se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna. Según dijo, hablaron de la situación económica internacional, de seguridad y de los movimientos del Departamento de Estado estadounidense.
Además, sostuvo que una orientación dirigida a asegurar la superioridad norteamericana en América sería “profundamente dañina”. En ese marco ubicó sus reparos ante el acuerdo. El asunto, a su juicio, requería una definición de política exterior discutida por Chile y no solo una evaluación de sus posibles beneficios para la seguridad.
Ello no lo llevó a restar importancia al problema que la iniciativa dice enfrentar. Insulza reconoció que la expansión del crimen organizado en América Latina es “muy grave” y consideró acertado que el Gobierno llevara la seguridad a su agenda internacional. Planteó, sin embargo, que tanto esa amenaza como las dificultades económicas exigen políticas de largo plazo, diálogo y acuerdos nacionales, en vez de decisiones sucesivas bajo una lógica de emergencia.
Sobre Pérez Mackenna, Insulza dijo que habría querido escucharlo hablar más de estos asuntos y no concentrarse únicamente en comercio.