CULTURA|CIENCIA
Crédito: Ilustre Municipalidad de Valdivia/Sebastián Baeza
Valdivia: un caso clave para entender la segregación urbana en el Sur Global
Investigación analiza cómo la historia y justicia socioambiental explican por qué desastres naturales como las inundaciones de este invierno en la capital de la Región de los Ríos, no golpean a todos los barrios por igual.
La segregación es un fenómeno multidimensional, profundamente entrelazado con contextos históricos, sociales y ecológicos. Sin embargo, esta visión integrada no ha sido explorada en profundidad en el Sur Global. El estudio de Valdivia propone precisamente esta mirada, mostrando cómo distintos procesos históricos y socioecológicos han contribuido a configurar las desigualdades que persisten actualmente en la ciudad.
El trabajo fue desarrollado por un equipo interdisciplinario de investigadoras e investigadores de Chile y el extranjero, pertenecientes a las áreas de ecología, hidrología y antropología, en colaboración con una amplia red de actores vinculados a los servicios públicos y organizaciones de la sociedad civil.
Estuvo co-liderado por Elizabeth M. Cook (Cary Institute for Ecosystem Studies) y Olga Barbosa, directora alterna del Instituto de Ecología y Biodiversidad y académica de la Universidad Andrés Bello, junto a Jason Sauer (Oregon Department of Energy) y Karin Weil (Servicio Nacional del Patrimonio Cultural).
Utilizando el concepto de Ecología de la Segregación, se exploró cómo las dinámicas socioecológicas, que incluyen la desigualdad socioeconómica, el racismo estructural y la herencia colonial, afectan el medioambiente urbano y, a su vez, cómo estas transformaciones ambientales inciden en las personas. Desde esta perspectiva, los patrones de segregación actuales son producto de la interacción de procesos complejos y multidimensionales.

Olga Barbosa en terreno en Valdivia. Crédito: IEB
Olga Barbosa señala que el estudio tiene sus orígenes en una colaboración que buscaba comprender cómo el cambio climático y el Cambio Global moldean las ciudades y generan consecuencias sobre la biodiversidad y las personas. La publicación también se nutrió de investigaciones previas de la científica, en las que mapeó Valdivia y modeló cómo era la ciudad antes y después del terremoto.
En ellas observó, por ejemplo, que muchas áreas que cumplen funciones de áreas verdes no están formalmente reconocidas como tales, pese a integrar retazos de humedales y otros paisajes que aportan importantes servicios ecosistémicos.
“En este trabajo reciente, que pone en valor el capital natural y social de forma simultánea, nos interesó discutir qué pasa con la segregación en las ciudades, considerando el punto de vista ecológico y la realidad de Latinoamérica. A través del estudio buscamos relevar la pregunta vinculada a la justicia medioambiental y socioeconómica. Lo que queríamos explicar en el fondo, es que la segregación que vemos hoy genera también una inequidad de acceso a la naturaleza y sus servicios ecosistémicos, y que es multifactorial, considerando fenómenos históricos, geológicos y políticos”, señala la investigadora.

Valdivia. Crédito: Municipalidad de Valdivia/Felipe Contreras
Tres momentos clave en Valdivia
Valdivia, capital de la Región de Los Ríos, posee una historia sociocultural y ecológica particular. La ciudad se encuentra en el hotspot de biodiversidad del bosque templado valdiviano y en la confluencia de ríos y extensos humedales, que constituyen una barrera natural al desarrollo urbano. También depende de los bosques nativos periféricos para la provisión de agua potable.
El primer momento abordado por el estudio corresponde a la colonización europea, ocurrida entre 1552 y 1820. Para reconstruir este período se utilizaron, entre otros antecedentes, planos de Valdivia elaborados por los holandeses que ocuparon la ciudad en el siglo XVII. Desde su refundación por los conquistadores españoles, Valdivia fue escenario del despojo territorial de comunidades mapuche, que mantenían una estrecha relación con la tierra, los humedales y los ríos. El estudio plantea que estos procesos históricos de ocupación y desplazamiento ayudan a comprender la configuración territorial que persiste hasta la actualidad.
Los cronistas de la época también destacaron las características ambientales del territorio, describiendo sus lagunas poco profundas, humedales, ríos navegables y cercanía al mar. Valdivia era presentada como un “nido ecológico” entre el mar y las aguas dulces, además de constituir un importante polo comercial.
Un segundo momento clave fue el terremoto de 1960. El sismo de magnitud 9,5 provocó un extenso hundimiento del terreno e inundaciones que transformaron drásticamente el paisaje de Valdivia. Como consecuencia, se formó una nueva y persistente red de humedales, mientras los cambios en los ríos contribuyeron a modificar aún más la configuración territorial.
El proceso de reconstrucción posterior, aunque orientado a recuperar la ciudad, terminó consolidando patrones de segregación que se profundizaron durante las transformaciones políticas y económicas de las décadas siguientes. Esta historia adquiere especial relevancia frente a las inundaciones actuales, tal como explica Olga Barbosa:
“Lo que este invierno nos está mostrando en Valdivia no es un evento aislado, sino la misma lógica que describimos en el estudio: hay una presión sostenida en el modelo de urbanización que ocupó humedales durante décadas, y eventos puntuales, como estas lluvias récord, que actúan como el terremoto de 1960, haciendo visible y agravando una desigualdad que ya estaba instalada. Las zonas que más se inundan hoy suelen coincidir con los barrios de menores ingresos, que son justamente los que quedaron en las cotas más bajas tras la reconstrucción de los años 60”, explica.
La defensa de los humedales
Un tercer momento crucial corresponde a las luchas actuales por los humedales. En las últimas décadas, comunidades locales, científicos y organizaciones sociales se han movilizado para proteger estos ecosistemas frente a la expansión urbana. Este proceso contribuyó a impulsar la creación de la Ley N°21.202 sobre protección de humedales urbanos. Estas movilizaciones muestran que los humedales no solo forman parte del patrimonio natural de la ciudad, sino que cumplen funciones esenciales para quienes habitan en ella.
El estudio también plantea que, al igual que en otras ciudades de América Latina, en Valdivia existe una distribución desigual de los bienes y recursos ambientales. La cercanía y el acceso a áreas verdes suelen asociarse a un mayor nivel socioeconómico, pero la realidad de Valdivia presenta una particularidad: buena parte de los espacios que entregan servicios ecosistémicos no son áreas verdes formales.
“En el caso de Valdivia los barrios más altos poseen áreas verdes formales, que corresponden a un muy bajo porcentaje del total de áreas verdes de la ciudad. Pero son las áreas verdes informales espontáneas, como los retazos de humedales, aquellas que poseen más biodiversidad y mayor cantidad de servicios ecosistémicos, y que justamente se ubican en barrios de menores ingresos”, explica Olga Barbosa.
Esta distribución adquiere especial importancia durante eventos extremos. “Las inundaciones de este invierno son un recordatorio urgente de por qué proteger los humedales urbanos no es solo un tema de biodiversidad, sino de justicia ambiental: son ellos los que amortiguan las crecidas y absorben el exceso de agua. Cuando los rellenamos o los dejamos fuera de la planificación, quitamos protección justamente a los barrios que ya tienen menos recursos para enfrentar una emergencia”, señala la investigadora.
Mirando al futuro
Valdivia no es un caso aislado. Muchas ciudades del Sur Global comparten historias en las que los procesos sociales, políticos, históricos y ecológicos han contribuido a configurar patrones de segregación. Sin embargo, gran parte de la investigación sobre Ecología de la Segregación se ha desarrollado en Estados Unidos, por lo que el estudio de casos latinoamericanos puede aportar nuevas perspectivas para comprender la justicia ambiental en la región.
A partir de la experiencia de Valdivia, las y los autores plantean que estos antecedentes pueden orientar políticas de planificación urbana inclusiva, con enfoques comunitarios y reconocimiento de las perspectivas indígenas, para abordar desigualdades arraigadas y fomentar ciudades más sostenibles.
“Es importante considerar que si hiciéramos una buena planificación de la ciudad, uno podría absorber, contrarrestar y mitigar la injusticia socioeconómica. Al proteger y oficializar los espacios verdes informales, estarías entregando muchos servicios ecosistémicos a personas que tienen menores recursos. Ésa es la base de la propuesta”, destaca Olga Barbosa.
La experiencia de Valdivia muestra así cómo los desastres naturales, las decisiones políticas y los legados históricos de desigualdad se entrelazan con el entorno natural, pero también cómo la planificación urbana, la acción colectiva y el conocimiento interdisciplinario pueden contribuir a avanzar hacia una mayor equidad ambiental.
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