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Fin de crédito barato de la Fed es centro de debate sobre salida de la QE3

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El presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, dice que el fin de la compra de bonos por parte del banco central no constituirá un desplazamiento hacia una política más dura. Podría resultarle difícil convencer de ello a los inversores en bonos y acciones.

La Fed adquiere US$85.000 millones de valores por mes, y a las autoridades les cuesta conseguir que los mercados no interpreten la finalización de esas compras como un preludio al abandono del crédito fácil. Bernanke dijo el 12 de diciembre en Washington que haría “hincapié” en que la finalización no significará “un giro hacia una política de endurecimiento”.

Si la Fed fracasa, las tasas de interés podrían trepar de forma prematura conforme los operadores organizan sus posiciones para la retirada de un estímulo monetario sin precedentes, según Dean Maki, economista jefe para los Estados Unidos de Barclays Plc en Nueva York. La Fed ha mantenido su tasa de fondos federales de referencia cerca de cero durante más de cuatro años y extendió su balance a un récord de más de US$3 billones mediante tres programas de compra de activos.

“Existe el riesgo de que los mercados se adelanten a la Fed”, dijo Maki, un ex economista de la junta de la Fed. “A la Fed le resultará difícil indicar que va a dejar de comprar sin que se perciba que es inminente un endurecimiento”.

Poner fin a la tercera de la llamada flexibilización cuantitativa de la Fed tiene más importancia que la finalización de las dos anteriores, que fueron presentadas con montos y extensión definidas.

Programa abierto

En el caso de la QE3, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por la sigla en inglés) anunció en septiembre compras de US$40.000 millones por mes de valores con garantía de hipotecas y dejó el programa abierto hasta que el mercado laboral experimentara una “importante” mejora. En diciembre, el FOMC agregó compras mensuales de bonos del Tesoro de US$45.000 millones.

Marilyn Cohen, fundadora de Envision Capital Management Inc. en Los Ángeles, dijo que no cree que la Fed logre convencer a los operadores de que las tasas de interés no van a aumentar cuando el banco central deje de comprar bonos. Cohen dijo que, como preparación, ya ha reducido la sensibilidad a las tasas de interés de su cartera de US$325 millones.

“Los mercados están atentos. Si hay algún indicio de que las cosas van a cambiar, habrá repercusiones”, dijo Cohen. “Estoy en esto desde 1979 –soy uno de los dinosaurios más viejos-, y no recuerdo otra ocasión en que haya habido un coro tan generalizado en el campo de la inversión respecto de tasas más altas”.

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