Venezuela opta por taparse los ojos y negar los datos luego de que inflación supera el 50%
Los problemas económicos de Venezuela son tan agudos que el banco central dejó de difundir estadísticas por primera vez en la historia, lo que amenaza con aumentar aun más los costos crediticios en momentos en que el país tiene necesidades de financiamiento de US$10.000 millones.
“No es la forma adecuada de manejar los datos macroeconómicos”, dijo por teléfono desde Nueva York Benjamin Wang, un administrador de dinero de PineBridge Investments LLC, que gestiona US$5.000 millones de deuda de mercados emergentes y tiene bonos venezolanos. “No hay datos transparentes para medir el riesgo”.
Los rendimientos de los bonos soberanos de Venezuela aumentaron el último año a 13,97 por ciento, el nivel más alto entre 50 mercados emergentes que analizó JPMorgan Chase Co., conforme los precios al consumidor experimentaban el mayor incremento del mundo y el presidente Nicolás Maduro afirmaba que radicalizaría la revolución socialista que inició su predecesor, Hugo Chávez, para combatir a los enemigos de la economía del país.
La decisión del banco central de no dar a conocer un informe preliminar sobre crecimiento económico, gasto público y distribución de moneda extranjera, cuya difusión estaba prevista para el 31 de diciembre, fue la primera medida de ese tipo desde que la entidad empezó a publicar los datos en la década de 1990. El banco, que también dejó de revelar la inflación anual en noviembre, dio a conocer un informe sobre movimientos mensuales de precios en el que responsabilizó a una “guerra económica” de los crecientes costos en tanto la escasez de dólares hace que los supermercados del país tengan los estantes vacíos.
Ventas de bonos
Venezuela venderá unos US$10.000 millones en deuda este año a los efectos de apuntalar las reservas en moneda extranjera y reembolsar deuda que vence, dijo en un correo electrónico Alejandro Arreaza, un economista de Barclays Plc.
Toda oferta se presentará en momentos en que la Reserva Federal de los Estados Unidos comienza a reducir este mes sus compras de deuda, lo que podría causar una caída prolongada de los activos de mercados emergentes, según Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley.
La falta de datos de Venezuela también pesará en el análisis de Fitch Ratings de la calificación del país en el primer trimestre, según Erich Arispe, el analista soberano de la compañía calificadora.
“La preocupación por los datos profundiza la incertidumbre respecto de la ya débil credibilidad de las políticas venezolanas”, dijo Arispe por teléfono desde Nueva York el 6 de enero.
Moody’s Investors Service y Standard Poor’s redujeron el mes pasado la calificación de Venezuela al nivel más bajo desde 2003 y mencionaron las políticas insostenibles del gobierno. Las tres compañías calificadoras mantienen una perspectiva negativa en relación con sus notas.
La sombra de Argentina
La forma en que Venezuela maneja las estadísticas presenta similitudes con Argentina, el único país que tiene un riesgo de impago más alto en el mercado de permutas, dijo Arispe. Argentina se convirtió en febrero en el primer país que el Fondo Monetario Internacional censura por difundir datos inexactos sobre inflación.
En el informe mensual sobre inflación que difundió 20 días después del plazo legal del 10 de diciembre, el banco central dijo que la oposición política al gobierno había desestabilizado la economía luego de “la muerte de nuestro líder, el comandante Hugo Chávez”. El banco central dijo que trabaja en indicadores económicos que reflejen mejor la “nueva realidad económica y social del país”.
“El mercado se ha mostrado escéptico respecto de la credibilidad de los datos venezolanos, y la última declaración no hace más que confirmar esos temores”, dijo Arreaza por teléfono desde Nueva York el 2 de enero. “La fuerte influencia política presente en el último informe podría derivar en estadísticas que no reflejen la realidad”.