Rodrigo Wagner y el frenazo: “No es un problema de quirófano fiscal; tenemos que ir al gimnasio”
En La Mesa, el economista desmitifica la explicación simple del estancamiento: no todo fue la reforma tributaria de Arenas. Y hace una advertencia al programa de Kast: bajar impuestos puede ayudar, pero no hace magia ni resuelve por sí solo la sostenibilidad fiscal.
Chile lleva demasiado tiempo creciendo poco. No está quebrado, no está destruido, no necesita ser “reconstruido”. Pero sí arrastra un problema incómodo: desde mediados de 2012, dice Rodrigo Wagner, el PIB no minero se desaceleró y quedó instalado en una trayectoria cercana al 2% o 2,4%.
La explicación fácil es culpar a la reforma tributaria de 2014. Wagner no compra esa tesis única. En su paso por La Mesa de El Mostrador, el académico de la UAI y excoordinador de Hacienda de Mario Marcel, plantea que una parte importante del frenazo chileno se explica por algo menos ideológico y más estructural: las grandes olas de inversión minera. Cuando se apagan, le pegan a la construcción, a los servicios, al empleo y al resto de la economía.
El punto de fondo: Chile no está condenado a crecer poco, pero tampoco va a volver al 4% por decreto, relato o shock tributario. Para Wagner, el cuello de botella hoy no es solo la tasa de impuestos ni el costo del capital. Es la falta de proyectos “listos para la pala”: inversiones que puedan ejecutarse con permisos claros, reglas predecibles y menor riesgo de judicialización tardía.
Ahí entra el debate del programa económico de José Antonio Kast. Wagner reconoce que los ajustes tributarios pueden importar. Pero advierte que no hacen magia. Una rebaja de impuestos puede producir un efecto de nivel, por una vez, pero no necesariamente un crecimiento permanente que permita financiar más gasto, más derechos sociales y menos déficit al mismo tiempo.
“Los cambios tributarios, si tú crees que ocurren, te generan un efecto nivel por una vez. No te generan un efecto de crecimiento permanente que te permite gastar mucho más”, dice.
“Incluso la gente a la que le gusta que se bajen los impuestos también requiere cierta certeza para ver cómo garantizamos la sostenibilidad fiscal hacia adelante”.
La frase que resume la entrevista: “No tenemos un problema de quirófano fiscal; tenemos que empezar a ir al gimnasio”. Traducido: dice que Chile no está en una emergencia argentina, pero sí enfrenta una trayectoria fiscal más exigente. Y eso obliga a ordenar las cuentas, crecer más y cuidar la credibilidad.
También hay una advertencia política. Importar el relato argentino de que el Estado está lleno de “grasa” puede servir en campaña, pero no necesariamente describe la realidad chilena. El país tiene acceso a mercados, instituciones funcionando y un gasto público que ya incorpora compromisos sociales difíciles de desmontar: pensiones, salud, educación y transferencias que respondieron a demandas acumuladas.
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