Recuperación española elimina ventaja china conforme recuperación de la economía atrae empresas
Hace casi 10 años, Priviet Sportive SL perdía negocios a manos de proveedores chinos. En la actualidad, la firma española de diseño de indumentaria recupera pedidos conforme la caída salarial en el país le permite producir prendas a menor costo.
“Durante el auge de la construcción, a las mujeres de los pueblos no les interesaba ganar 700 u 800 euros por mes”, dijo el gerente general Daniel Alcázar Barranco. “Ahora la gente está desempleada y no tiene opción. Las familias necesitan los ingresos que en aquel momento parecían ridículos”.
La compañía estima que los ingresos de 2013 serán de 15 millones de euros (US$20 millones) luego de que las ventas declinaran a casi la mitad de esa cifra a fines de la década de 2000. Clientes como El Corte Inglés, la firma minorista más grande de España, se cuentan entre las grandes tiendas que vuelven a los proveedores locales para evitar los mayores tiempos de entrega de China y sus crecientes costos laborales. También las compañías automotrices se expanden en España, en tanto los costos salariales españoles bajaron en 2012 por primera vez en tres años.
El atractivo de España sugiere que nuevos motores de crecimiento contribuyen a que la cuarta mayor economía de la zona del euro supere la recesión menos de dos años después de que la crisis de la deuda hiciera surgir dudas respecto de si el país podría permanecer en la región. Se trata del comienzo de un cambio hacia una mayor competitividad en otros países afectados como Grecia y Portugal, que también reducen la brecha de costos con China.
Producción local
Los costos laborales declinaron en España por cuarto año en 2013, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que tiene sede en París. Eso ha contribuido a una caída de 10 por ciento en el ingreso promedio familiar desde 2008, mientras que las exportaciones aumentaron a un récord el año pasado en medio de indicios de una estabilización de la demanda.
“Todo se reduce a la economía de la producción”, dijo Richard Perks, un analista del sector minorista de Mintel Group Ltd. en Londres. “Ahora es menos desventajoso producir en el ámbito local, y conviene estar en condiciones de reaccionar con rapidez”.
Los españoles están dispuestos a aceptar salarios más bajos porque se ha incrementado la competencia por los empleos. Alrededor de 27 por ciento de la fuerza laboral carece de empleo, más de tres veces el nivel anterior a la crisis. Al mismo tiempo, las familias han experimentado las medidas de austeridad más profundas de la historia democrática del país, lo que comprende desde aumentos del impuesto a los ingresos y al valor agregado hasta recortes salariales en el sector público.
“Las empresas se han vuelto mucho más exigentes, además de pagar menos al personal que contratan, sobre todo en el caso de empleos que suponen una calificación baja o media”, dijo Lorenzo Rivares, un vocero de Asempleo, la asociación de agencias de empleo. “Antes era difícil encontrar gente para contratos de menos de tres meses. Ahora se contrata a muchos trabajadores temporarios por semanas”.