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ISP lanza alerta por mal uso de medicamento para diabetes y sobrepeso que se inyecta para quitar el hambre

por 11 abril, 2017

ISP lanza alerta por mal uso de medicamento para diabetes y sobrepeso que se inyecta para quitar el hambre
La liraglutida inhibe el apetito. Fue creada para diabéticos, pero se amplió su uso a obesidad. Este fin de semana, Revista Paula publicó un reportaje en el que cuenta la historia de varias chilenas que están dispuestas a utilizarla sin supervisión médica, pagar los más de 60 mil pesos que cuesta, inyectársela a diario y arriesgarse a efectos secundarios como obstrucción intestinal, pancreatitis necrosante, insuficiencia renal o infarto cardiaco, todo para perder algunos kilos.
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Preocupante. Así podríamos definir la situación de la que da cuenta un reportaje de Revista Paula llamado La Inyección que Quita el Hambre, en el que hablan de un medicamento que se vende bajo los nombres de Victoza y Saxenda, que se usa para la diabetes mellitus 2 y obesidad y sobrepeso respectivamente. En todos los casos, debería ser recomendado por un profesional, quien hará evaluaciones antes de recetarlo y mientras se esté utilizando. Sin embargo, en la actualidad se ha masificado su uso en personas que no presentan ninguna de esas condiciones y que sólo quieren quitarse algunos kilos que les molestan.

En países como Brasil, México, Estados Unidos y España hay una especie de mercado negro online. También en Chile, donde además, según le sucedió a la periodista que escribió el reportaje, se podía comprar sin receta en cualquiera de las tres cadenas de farmacias más grandes del país. Además es posible encontrar tutoriales en YouTube sobre cómo administrarla.

Por eso mismo, ayer el Instituto de Salud Pública difundió una alerta en la que pide no dejarse seducir por los “métodos fáciles” para bajar de peso, ya que la inmediatez en los resultados puede “poner en riesgo la salud de quienes los usan”.

Y agrega: “La automedicación con productos farmacéuticos que han sido formulados para el tratamiento de patologías específicas, sin contar con supervisión médica, es uno de estos métodos. Es lo que sucede con la liraglutida, principio activo que en Chile cuenta con dos registros sanitarios vigentes, Victoza y Saxenda. Estos medicamentos tienen como condición de venta la presentación de receta médica, pero están siendo utilizados para bajar de peso, en una indicación diferente a la aprobada en el caso del primero, y sin el acompañamiento profesional adecuado en el caso de ambos”.

El comunicado del ISP sigue con la descripción y riesgo de cada uno de los medicamentos. El primero es Victoza (que según el reportaje de Paula va entre los 60 mil y los 75 mil pesos) está en Chile desde febrero de 2012. Es “inyectable subcutáneo indicado para lograr el control glucémico en el tratamiento de adultos con diabetes mellitus tipo 2, en conjunto con dieta, ejercicios y otros productos farmacéuticos como metformina, sulfonilurea o tiazolidindiona u otros. El uso de este producto farmacéutico se considera seguro para estos pacientes, lo cual no implica que no puedan producirse efectos adversos, cuya frecuencia y magnitud se justifican ante el beneficio que presta el medicamento; pero en otros pacientes, que lo utilizan sin prescripción médica, los efectos adversos pueden ser más frecuentes o de mayor magnitud, y en ningún caso la supuesta utilidad del medicamento justifica correr este riesgo. Los efectos adversos más frecuentes que pueden observarse con este medicamento, son náuseas, diarrea, dolor abdominal y gastritis, pero puede haber también cuadros de mayor gravedad, como obstrucción intestinal, pancreatitis necrosante, insuficiencia renal o incluso infarto cardiaco”, explica la publicación del ISP.

Saxenda, que se encuentra desde el 2016 en Chile y que según la revista tiene un costo que se mueve entre los 180 y los 198 mil pesos, también es un medicamento inyectable subcutáneo, que por su parte, está indicado, en combinación con una dieta baja en calorías y un aumento de la actividad física, para controlar el peso en pacientes adultos con un índice de masa corporal (IMC) inicial de al menos 30 (obesidad) o entre 27 y 30 (sobrepeso). Según la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, los efectos secundarios graves informados en pacientes tratados con Saxenda son pancreatitis, enfermedades de la vesícula biliar, insuficiencia renal, pensamientos suicidas y aumento de la frecuencia cardíaca.

 El Departamento de Fármacovigilancia del ISP ha registrado un total de 35 notificaciones de sospechas de reacciones adversas por Victoza desde el año 2013, siendo 6 reportes los recibidos ese año, 14 el 2014, 2 el año 2016 y 13 el 2016.

Estos riesgos no asustan a Natalia, 1,60 m de estatura, quien en 4 meses bajó de 61 kilos a 54 y talla 36. Con 43 años, dos hijos y una exitosa carrera como ejecutiva de ventas de una empresa del barrio alto, aceptó conversar con Paula siempre y cuando resguardaran su apellido. Natalia asegura que no tiene tiempo para adquirir hábitos saludables o hacer ejercicios. “La inyección es tan potente que de verdad te tienes que acordar de comer, porque si no podrías pasar de largo”, afirma. Y luego añade: “Me muevo en un mundo donde ser flaca es un valor tan importante como ser inteligente”.

No sabemos si a mujeres como Natalia, la alerta que difundió el ISP le hará algún sentido. Pero de todos modos el Jefe del Subdepartamento de Farmacovigilancia del instituto, Juan Roldán, explicó que “los medicamentos deben ser utilizados bajo supervisión médica y para tratar la patología para la cual han sido autorizados. En estos casos estamos hablando de medicamentos que se expenden solamente con receta médica, por lo tanto, se entiende que los pacientes deberían estar acompañados por un profesional de la salud”.

Una segunda consideración que entregó Roldán tiene relación con los efectos que el mal uso de un medicamento puede tener en la sociedad, indicando que “cuando un medicamento se usa inapropiadamente por muchas personas, este uso indiscriminado podría obligar a la autoridad sanitaria a modificar la condición de venta o retirar el medicamento, perjudicando a los pacientes que de verdad podrían beneficiarse de él, puesto que ya no lo tendrán disponible”, finalizó.

Reacciones Adversas

El Departamento de Fármacovigilancia del ISP ha registrado un total de 35 notificaciones de sospechas de reacciones adversas por Victoza desde el año 2013, siendo 6 reportes los recibidos ese año, 14 el 2014, 2 el año 2016 y 13 el 2016. Desde la autorización de Saxenda por parte del Instituto de Salud Pública de Chile en 2016, no se han registrado notificaciones de sospechas reacciones adversas para este producto en particular.

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