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Día del Niño y la Niña

Nicaragua: donde las adolescentes violadas son obligadas a ser madres por el Estado

por 6 agosto, 2017

Nicaragua: donde las adolescentes violadas son obligadas a ser madres por el Estado
Nicaragua cuenta con una de las tasas más altas de embarazos en niñas entre diez y catorce años en América Latina. Pero las estadísticas oficiales muestran que muchos de esos embarazos son producto de una violación.
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Kathy Méndez estaba embarazada cuando la Nueva Radio Ya -medio ligado al gobierno- la celebró en mayo por el día de la madre. La adolescente de 15 años sostenía un diploma en las manos que la certificaba como la mamá más joven de Nicaragua, el país donde la vicepresidenta Rosario Murillo ha dicho que el embarazo de una niña es un “milagro”, aunque las leyes establezcan que un embarazo en una menor de 16 años es una violación.

Las críticas a la radio oficialista fueron duras. El caso de Kathy no es el único en Nicaragua, país que cuenta con las tasas más altas de embarazos en niñas entre diez y catorce años en América Latina, muchos de ellos producto de una violación.

La situación ya ha sido calificada de “monstruosa e impactante” por relatores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. "Estos embarazos son producto de violaciones, pues una niña de esta edad no puede hablar de relaciones consentidas por su falta de desarrollo y madurez. Estos embarazos y maternidad forzada por el Gobierno y sus instituciones traen consigo consecuencias a la salud emocional y psicológica de las niñas", dijo Mayté Ochoa, una de las denunciantes ante la CIDH.

Según la Policía Nacional de Nicaragua, hay 3.2 violaciones por día en ese país. Y la comparación de datos del año 2000 y 2009, establece que hubo un incremento de estos embarazos forzados, de 1,066 a 1,567 en el 2009, lo que implica un aumento del 47.9%.

A su vez, los organismos de defensa de los derechos de las mujeres dan como dato que de 5,596 peritajes en el 2015 por el delito de violación, el 83.5% es de niñas y adolescentes menores de 17 años. Y un 64% es de niñas menores de 13 años.

Además, el Ministerio de Salud reconoce que hay un promedio de 1,640 partos de niñas menores de 14 años. La cifras son parte también de un estudio de la organización IPAS Centroamérica, que muestra que en la última década –coincidiendo con los diez años de gobierno del presidente Daniel Ortega– 1.600 niñas entre 10 y 14 años han sido violadas y como producto de esa violación resultaron embarazadas. Como en Nicaragua el aborto terapéutico fue prohibido hace ya una década, estas niñas no tuvieron la oportunidad de interrumpir el embarazo si no que fueron obligadas a parir por las autoridades de salud pública.

"En Nicaragua no hay opciones para una niña que sufre violencia sexual y como resultado queda embarazada”, dijo al diario El País Marta María Blandón, directora de IPAS, Ong internacional dedicada a promover los derechos reproductivos y evitar el aborto inseguro. “Hace diez años, con la penalización del aborto en Nicaragua, en este país a la niña no le queda otro camino que parir, y una vez que la niña pare, tampoco es bien visto que se le ofrezca que dé al niño en adopción, porque existe todavía el estigma de que la madre que engendra tiene que criar, así se trate de una niña de nueve años. A las niñas que han sido abusadas nadie les recomendó la interrupción del embarazo, que deberían, porque pone en peligro su vida, porque es una tortura, porque no es adecuado que una niña asuma responsabilidades físicas, emocionales, espirituales, de una mujer adulta”, señaló Blandón.

Varios casos dan cuenta de esta realidad. Carla Vanesa Calderón, de 17 años, fue violada cuando tenía 14. La adolescente que vive entre tablones de madera, láminas oxidadas, plásticos y cartones contó a El País como su agresor, un conocido de la familia, abusó de ella constantemente. “Me pagaba cuando abusaba de mí. Cuando no me quería dejar hacer nada de él. Me trataba a trompones (golpes), me amarraba de las manos y de los pies, me decía que me iba a matar si yo hablaba. A mí y a mi mamá”, relató.

Como resultado de las violaciones quedó embarazada y aunque no quería ser madre, no tenía más opciones que seguir con su embarazo. “Me sentía mal, porque ya no iba a ser la niña que era. Por eso cuando estaba embarazada pensaba que quería botar a la niña. Me pegaba para que se me cayera. Me golpeaba en la panza. Cuando nació la niña no sentía cariño ni amor, porque pensaba que ella me había desgraciado mi vida. Mi mamá me decía que le agarrara amor, que la niña no tenía culpa, que el papá era un cobarde y que yo no tenía por qué desquitarme en la niña. Yo le decía a mi mamá que no quería ver a la niña”, recordó.

Ella es una de las adolescentes que sigue su vida con un  hijo que no quería en un situación económica sumamente vulnerable, en un país que según diversos especialistas sufre una epidemia de violaciones contra sus niñas. “El Estado y todas sus instituciones tienen responsabilidad”, dijo Lorna Norori, directora del Movimiento Contra el Abuso Sexual. “No hay una política de protección. Las instituciones de Nicaragua no solamente no están haciendo nada para proteger a esta niñas, lo que ya es grave, sino que están lesionando sus derechos cuando convencen a una niña de diez, once, trece años de que tiene que aceptar su maternidad”, afirmó.

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